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Una comparativa entre Una verdad incómoda y El gran timo del calentamiento global.

Me he tragado primero el documental de Al Gore y después la réplica que hace Martin Durkin, así como las reseñas que se hacen en la Wikipedia inglesa al respecto.

Lo primero que hay que decir es que para poder analizar bien ambos documentales hay que tener una amplia base en la materia. Base de la que carezco, pero que no me convierte en un idiota.

La película de Al Gore me ha parecido excesivamente sentimentaloide. De hecho, el mismo afirma que trata de hacer su mensaje lo más sencillo posible, por lo que facilita los errores. Eso le hace sonar catastrofista cuando habla de lo malo y soñador cuando habla de las posibilidades que tiene el ser humano. Afirma que existe un consenso sobre el cambio climático, pero omite descaradamente que hay disenso en los términos en los que esta se produce. Habla de hundimiento de Islas en el Pacífico, cuando estas se están hundiendo y reflotando constantemente (véase el caso de Tonga). No es capaz de demostrar que existe una relación entre dióxido de carbono y temperatura, especialmente en el periodo de posguerra hasta finales de los años 70 (periodo donde baja, cuando esta debería haber subido habida cuenta del boom económico vivido en aquel periodo). Si hablamos de efecto invernadero, además, tendríamos que decir que el más importante es el vapor de agua, que ronda el 70%. Las migraciones de especies son algo que ha existido siempre, insectos incluidos. Y lo que es peor: afirma que las medidas contra el calentamiento global no perjudicará a la economía. Puede que a la de Estados Unidos no, pero a la de los países pobres, que no son tan ricos como para permitirse las caras e ineficientes energías renovables, sí. Donde sí es buena la película es a la hora de desacreditar a las multinacionales que sobornan a funcionarios norteamericanos para omitan el problema. Puede ser importante consecuencias del calentamiento lugar en zonas puntuales… pero eso no quiere decir que estas no puedan controlarse, en tanto que hay medios para ello. Además, ignora que a medida que se desarrolla la tecnología, la eficiencia energética aumenta. Y me quedo con la duda de, si con el derretimiento de los polos, eso no generará una ola de frío en Europa de aupa...También es un tanto hipócrita, en tanto que él mismo sale en coches de alta gama (y, por tanto, que consumen más gasolina). Aquí y aquí hay palos para el documental de Gore.

La de Martin Durkin es mucho más peligrosa. También es propaganda… pero pretende hacerse pasar por científica de modo mucho más descarado y así cubrir la parte que no es cierta. Sí, es más científica, pero eso hace que lo que no sea cierto pase más desapercibido. Destaca la controversia con Carl Wunsch, donde se omitió que los océanos podían absorber el CO2 generado por el hombre, afectando así a su temperatura. También afirma que los rayos cósmicos son responsables de la formación de nubes, pero se desconoce su influencia al 100% (ahora sólo es una teoría). A mi entender, estas dos cuestiones son muy importantes a la hora de explicar el calentamiento global. Además, parece que manipularon los datos que relacionaban temperaturas y CO2 para que la correlación fuera más perfecta. Uno de los autores expertos en malaria afirma que estos mosquitos portadores de esta enfermedad llegaron hasta la Unión Soviética, pero da la casualidad de que en Siberia, en verano, el calor es asfixiante y húmedo, ideal para los mosquitos de los que estamos hablando. Lo de que Estados Unidos fuera un bastión rendido a los ecologistas no se sostiene si se tiene en cuenta que este país sigue sin firmar el Protocolo de Kyoto. Sí plantea acertadamente la influencia de los medios ecologistas en la prensa, así como las consecuencias que tendría la aplicación del Protocolo de Kyoto para los países pobres. Probablemente, lo mejor sea que presente el cambio climático no como algo cuyas consecuencias serán totalmente negativas, sino que también pueda generar nuevas oportunidades, algo de lo que adolece por completo el documental de Gore. Aquí hay una deconstrucción para el trabajo de Durkin.

En cualquier caso... qué duro es separar la verdad de la mierda cuando la gente se empeña en mezclarla.

19 Jul 07 @ 09:10 AM | 11 comentarios

The end of poverty. Jeffrey Sachs (2005)

Pocas cosas me molestan más que un análisis sentimental de una situación. Quizás la hernia que está destrozando mi nervio ciático... O una calientapollas. Un ejemplo de análisis sentimental consiste en coger un hecho puntual y llevarlo a donde se quiera sin argumentos o datos que lo sostengan. Paradigma de lo que digo es Alberto Garzón, buen chaval que, ante lo que me temo que es fe, defiende el marxismo como si la caída del muro de Berlín, el Telón de Acero y la Unión Soviética y la transición del China al capitalismo fueran ilusiones creadas por la "propaganda servil a los intereses del capital" y no el fracaso de esta ideología como teoría social y económica. Ahora, por poner un caso, resulta que los plazos para conseguir los Objetivos del Milenio marcados por la ONU no se están cumpliendo. ¿Quién tiene la culpa? Para Alberto, el neoliberalismo. No se molesten en leerlo: mucho lloriqueo (qué malo es el capitalismo) y poco argumento falsable.

No pretendo decir que cualquiera que haga un estudio que afirme que la intervención estatal pueda conseguir tales resultados sea malo per se (aunque sí sea malo per se). Jeffrey Sachs ha publicado un libro más que fumable titulado "El fin de la pobreza" donde sí se ofrecer argumentos racionales sobre el origen de la pobreza y cómo solucionarla. Podrá equivocarse en sus planteamientos, pero está bien fundamentado y es falsable. Lo de Alberto Garzón, no.

El autor explica el desarrollo de los países ricos y porqué otros países no lo han conseguido. Los países pobres no están así por culpa del capitalismo, sino por cuestiones como la falta de educación, infraestructuras, salud (el SIDA y la malaria hacen estragos en África), guerras, tiranías y sobre todo, cuestiones geográficas. Cojamos unos mapas de la pobreza en el mundo y uno físico:

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Si nos fijamos bien, podemos ver que la muchos de estos países se encuentran, bien en desiertos donde no crece nada (la península arábiga, los países del Norte y Sur de África, Mongolia, bien en medio de montañas donde apenas crece algo (Bolivia, los países del Himalaya o del centro de África). También están los casos de China, Rusia o la India, buenos ejemplos de economías planificadas que fracasaron. Vamos, que de capitalismo salvaje y neoliberalismo feroz, poco. También es falsa la idea del expolio de los recursos naturales. Es el conocimiento lo que determina lo que se hará con ese recurso. Aquí podría meter un ejemplo que avala su punto de vista: España estuvo expoliando oro y plata de Iberoamérica durante los siglos XVI, XVII y XVIII... y la gente seguía muriendo de hambre y enfermedades.

También es cierto que Sachs comenta el problema de la deuda externa de estos países como un elemento muy importante, por lo que sería necesario condonar estas deudas para permitir que se desarrollen. Las deudas, no obstante, se generaron por confiar en criminales de todo tipo, de modo que plantea la necesidad de que existan garantías de que las inversiones que se lleven a cabo tendrán los fines que se esperan (y, en caso contrario, no se hagan).

Y es que a Sachs (y a cualquiera con un mínimo de tripas), le parece mal que haya casi mil millones de personas en condiciones de pobreza severa (no la coña estadística que algunos nos pretenden colar algunos diciendo que hay pobres porque hay ricos). Así, y en base a sus experiencias en Bolivia (donde fue capaz de detener dos hiperinflaciones y aumentar la tasa de escolaridad sensiblemente en los últimos veinte años junto a un tal Gonzalo Sánchez de Lozada), Polonia, Rusia (una pena que no explicara con más detalle qué pasó ahí) o China, comenta la necesidad de hacer estudios "individualizados" para cada país y, a partir de ahí, tomar las intervenciones oportunas. Porque para Sachs, los Estados ha de jugar un papel importante en la educación, la sanidad (en especial para controlar enfermedades como el SIDA y la malaria) y las infraestructucturas.

En mi opinión, el problema de Sachs está en los cómos. Propone buenas soluciones, como acabar con las subvenciones a la agricultura, que no se paguen las deudas (idea que respaldo en el caso de tiranías, pero no de democracias)... pero también otras no tan buenas. A saber: tasa del 0.7% del PIB sufragado por los"ricos de los ricos" y confianza en un organismo tan corrupto como la ONU para que las mande a los países pobres. Esto podría degenerar en más socialdemocracias para los países pobres.

Sachs plantea que estos objetivos siguen siendo conseguibles para el 2025 y plantea una serie de fórmulas y medios de control para llevar a cabo y de modo sostenido las inversiones que los países más pobres necesitan. Los socialdemócratas tendrán a alguien de prestigio y algunas buenas ideas a las que agarrarse, mientras que los liberales tendremos un interesante reto intelectual, tanto desde el punto de vista ético como, especialmente, desde el utilitarista. En cualquier caso, es un buen marco de referencia para discutir los diferentes aspectos de la globalización.

... Y dejemos que sean los músicos los que se dediquen al lloriqueo...

16 Jul 07 @ 06:03 PM | 4 comentarios

Me importa un bledo que muera Harry Potter

Hay una terrible expectación por saber cómo acabará el último libro de la saga de Harry Potter, que se publicará en las próximas semanas en el mundo anglosajón. Y sus seguidores están como locos porque no mate al prota.

Muchos se preguntarán cómo es posible que un servidor, tan pedante como es, haya tenido las santas pelotas de leerse todos los libros de Harry Potter y reconocerlo en público. La razón es muy sencilla: cuando llegué a Irlanda tenía mucho tiempo libre (cosas de no tener curro) la mejor manera que encontré de aprender inglés era leyendo. Y los libros más sencillos que encontré y tuvieran un "mínimo de gancho" eran los de Potter. Me pulí toda la saga (excepto el segundo) en menos de un mes.

Rowling tiene un problema como escritora: No es escritora. Y aunque pueda tener una buena trama (que la tiene), es capaz de tirarse cuatrocientas páginas aburriendo a las ostras, como pasa en el sexto libro. La mayoría de personajes no están todo lo bien desarrollados que podrían haber sido si la idea hubiera cabido en la mente con la mitad de talento de, por poner uno, García Márquez. En mi opinión hay tres personajes interesantes: Sirius Black (al que, en mi opinión, Rowling se cepilló acertadamente), Dumbledore (del que tengo la opinión de que es un personaje liberal y al que se cargó cruel, miserable y acertadamente) y Severus Snape. Sobre todo, Snape. Es el más traidor, el más cabrón, el más inteligente... y el más humano. También simpatizo con el acomplejado de Neville Longbottom. El resto son excesivamente previsibles.

De hecho, no me importa si Harry muere o no (supongo que no, aunque acabará tullido o algo por el estilo). Voldemort lo hará, y espero que Ron también lo haga (aunque creo que también quedará tullido tratando de salvar a la petarda reglamentista de Hermione). Para mí, la pregunta importante del libro es cómo acabó Snape siendo lo que es.

Mientras tanto... a esperar...

15 Jul 07 @ 12:52 PM | 3 comentarios

- [...] Irlanda, se dice, tiene la honra de ser el único país que no persiguió nunca a los judíos. ¿Sabe usted eso? ¿Y sabe por qué? - ¿Por qué, señor? preguntó Stephen empezando a sonreir. - Porque nunca les dejó entrar, dijo Mr. Deasy solemnemente.

Ulises. James Joyce. Página 40. Cátedra, Letras Universales.

13 Jul 07 @ 11:56 PM | 0 comentarios

Abstenerse de trabajar no es solo un acto honorífico o meritorio, sino que ha llegado a ser un requisito de la decencia. La insistencia en la propiedad com base del prestigio es muy espontánea e imperiosa durante los últimos estudios de la acumulación de riqueza. Abstenerse de trabajar es la prueba convencional de lo que es ser rico y, por lo tanto, la señal convencional de que se ocupa una buena posición social; y esta insistencia en lo meritorio de la riqueza lleva a una más vigorosa insistencia en la ociosidad. Nota notae est nota rei ipsius. Según las bien establecidas leyes de la naturaleza humana, la prescripción se apodera ahora de esta prueba convencional de riqueza y la fija en los ámbitos mentales de los hombres como algo sustancialmente meritorio y ennoblecedor del mismo, mientras que el trabajo productivo, en virtud de un proceso semejante, se hace intrínsecamente indigno. La prescripción acaba por hacer del trabajo, no solo algo vergonzoso a los ojos de la comunidad, sino también moralmente imposible para el ombre noble y libre, e incompatible con una vida digna.

Thorstein Veblen. Teoría de la clase ociosa. Alianza editorial. Páginas 65 y 66.

15 Jun 06 @ 09:46 PM | 0 comentarios

La vida de un grupo dado puede calificarse de pacífica mientras el recurso habitual al combate no haya traído la lucha al primer plano de los pensamientos cotidianos de los hombres como elemento dominante de la vida humana. Evidentemente, un grop puede alcanzar una tal actitud depredadora de unamanera más o menos completa; así, su esquema de vida y cánones de conducta estarán controlados en mayor o menor medida por el ánimo depredador. La fase depredadora de la culturaha de concebirse, por tanto, como algo que llega gradualmente, mediante un crecimiento acumulativo de aptitudes, costumbres y tradiciones depredadoras. Este crecimiento se debe a un cambio que tiende a desarrollar y conservar aquellos trazos de la naturaleza humana y aquellas tradiciones y normas de conducta que contribuyen a la creación de una vida depredadora en lugar de una vida pacífica.

Thorstein Veblen. Teoría de la clase ociosa. Páginas 46 y 47. Alianza Editorial.

13 Jun 06 @ 07:44 AM | 0 comentarios

La diferencia sustancial entre la fase pacífica y la depredadora de la cultura, por tanto, es una diferencia espiritual, no mecánica. El cambio de actitud espiritual es el resultado de un cambio en los hechos materiales de la vida del grupo y se va realizando gradualmente conforme van imponiéndose las circunstancias materiales favorables a una actividad depredadora. El límite inferior de una cultura depredadora es el límite industrial. La depradación no puede convertirse en la fuente habitual y convencional de un grupo o de una clase hasta que los métodos de trabajo han alcanzado un grado de eficacia capaz de dejar un margen por el que merece la pena luchar, y que está por encima de la mera subsistencia de quienes dedican todas sus energías a ganarse la vida. Por tanto, la transición de la paz a la depredación depende del crecimiento del conocimiento técnico y del uso de herramientas. Así, una cultura depredadora es impracticable en épocas primitivas hasta que las armas evolucionan hasta un punto en el que hacen del hombre un animal formidable. El primer desarrollo de herramietnas y armas es, naturalmente, uno y el mismo hecho mirado desde dos puntos de vista diferentes.

Thorstein Veblen. Teoría de la clase ociosa. Página 46. Alianza Editorial.

12 Jun 06 @ 01:20 PM | 0 comentarios

Hace mil años...

- Quisiear que todos nuestros prooblemas se resolvieran con la misma facilidad.

Jack volvió a referirse al muro.

- Supongo que a partir dea hora Kingsbridge será una ciudad amurallada.

- No para siempre, pero sí hasta que Jesús venga de nuevo.

- Nunca se sabe -respondió Jack-. Puede llegar el día en que salvajes como Willian Hamleigh no estén en el poder, que las leyes protejan a la gente corriente en lugar de esclavizarla, y que el rey imponga la paz en lugar de la guerra. Pensad en ello. Un día en el que en Inglaterra las ciudades no necesiten murallas.

Philip sacudió la cabeza.

- ¡Qué imaginación! - exclamó-. No ocurrirá hasta el Juicio Final.

- Supongo que no.

Ken Follett. Los pilares de la tierra. Ed. Debols!llo (4ª edición). Página 1055.

23 Abr 06 @ 11:51 AM | 0 comentarios

Dan Brown. El código Da Vinci

Título original: The Da Vinci Code (2003).
Traducción: Juanjo Estrella. Ediciones Urano. 557 páginas.

Pánico le tiene la gente al Código de marras... Ya sea por su ínfima calidad, por las barbaridades históricas que suelta o por ser tal superventas que Tom Hanks protagoniza la película. Yo, sinceramente, no entiendo cómo este libro ha conseguido ser un superventas. Para empezar, es bastante peor y más previsible que su anterior "Ángeles y demonios". El libro se tira unos rollos sobre algunos cuadros de Da Vinci y la Iglesia católica que no hay por dónde cogerlos, ni aunque los revises con lupa. Los supuestos acertijos son bastante fáciles de adivinar (excepto aquellos que, por traducción, se dificultan). El final decepciona por evidente y por cutre. En fin... cosas del mercado... Creo que la única virtud que tienen es que, a pesar del grosor, se lee rápido (es que si encima fuese lento...).

De lo que sí me he dado cuenta es de una pifia muy gorda que tiene el libro. Al final, cuando la trama se desvela y confirmas que ese era el malo que esperabas, cuando se suponía que ese malo tiene el criptex (un cacharro en el que se guarda algo y que, si se intenta abrir sin la clave, rompe el mensaje interior con el que se consigue la pista final) se supone que el bueno consigue que salga por los aires, de modo que el malo salte por él soltando su arma, pero se le rompe el criptex... de modo que supuestamente ha perdido el mensaje, pero el bueno ya había adivinado la clave y lo había sacado antes de ponerlo en peligro. ¿Pero cómo cojones lo consigue, si 50 páginas antes resulta que otro malo se lo quita y desde entonces no lo tiene en su poder? Si alguien tiene la amabilidad de indicarme dónde recupera el bueno el criptex y ha salvado el resto de dilemas, se lo agradecería.

Mientras tanto, algunos de la Iglesia , a lo suyo... Yo la verdad es que estoy demasiado ocupado leyendo El enigma Dante...

16 Abr 06 @ 05:23 PM | 8 comentarios

Un diálogo

- [...] La Biblia representa una guía fundamental para millones de personas en todo el planeta, de un modo parecido a lo que representan el Corán, la Torah, y el Canon Pali para las personas de otras religiones. Si tuviéramos la ocasión de hacer públicso unos documentos que contradijeran las historias sagradas de la fe musulmana, de la judía, de la budista, de la pagana, ¿estaría bien que lo hiciéramos? ¿Deberíamos dar la voz de alarma y decirle a los budistas que tenemos pruebas de que Buda no salió de una flor de loto? ¿O de que Jesús no nació de una virgen, en el sentido literal del término? Los que entienden de verdad sus religiones saben que esas historias son metafóricas.

- Mis amigos cristianos más devotos se creen literalmente que Cristo caminó sobre las aguas, que convirtió el agua en vino y que nació de una virgen.

- Eso es precisamente lo que digo [...]. La alegoría religiosa se ha convertido en parte del tejido de la realidad. Y vivir en esa realidad ayuda a millones de personas a resistir y a ser mejores.

Dan Brown. El código Da Vinci. Páginas 422 y 423. Ediciones Urano.

16 Abr 06 @ 04:18 PM | 3 comentarios

El papel de los genes

Los genes por sí mismos son pequeños determinantes implacables, que producen sin parar mensajes totalmente predecibles: Pero están muy lejos de tener unas acciones invariables, debido al modo en que sus promotores los activan y los desactivan, en respuestas a instrucciones externas. En lugar de eso, son mecanismos para extraer información del ambiente. Cada minuto, cada segundo, cambia el patrón de los genes que se están expresando en su cerebro, con frecuencia como respuesta directa o indirecta a lo que está pasando fuera del cuerpo. Los genes son los mecanismos de la experiencia.

Matt Ridley. Qué nos hace humanos. Página 418.

Duda existencial del día: ¿Y cómo influye el ambiente en los genes?

16 Mar 06 @ 06:02 PM | 10 comentarios

El comercio, ese invento moderno... (2)

El intercambio desempeñó el mismo papel en la evolución cultural que el sexo juega en la revolución en la revolución biológica. El sexo une las innovaciones genéticas ocurridas en distintos cuerpos; el comercio une las innovaciones culturales realizadas por las distintas tribus. Igual que el sexo permite a los mamíferos combinar dos buenos inventos -la lactancia y la placenta- el comercio permitió a los primeros pueblos combinar los animales de tiro con las ruedas para obtener un mejor beneficio. Sin intercambio, las dos hubieran permanecido separados. Los economistas han dicho que el comercio es un invento reciente, facilitado por el conocimiento, pero todas las pruebas sugieren que es mucho más antiguo. Los aborígenes Yir Yoront, que viven en la península de Cape York, cambiaban los barbos de rayas procedentes de la costa por hachas de piedra de las colinas, mediante una red elaborada de contactos comerciales mucho antes de ser personas instruidas.

Matt Ridley. Qué nos hace humanos. Páginas 384 y 385.

16 Mar 06 @ 04:32 PM | 1 comentarios

El comercio, ese invento moderno... (1)

La densidad en sí misma no importa tanto como lo que permite: el intercambio. La primera causa de ese éxito en la especie humana [...], fue el invento del hábito de intercambiar una cosa por otra, para lo que llegó la división del trabajo. El economista Haim Ofek cree que "no es descabellado considerar la transición del Paleolítico superior como uno de los primeros intentos, bastante conseguido, de pasar (como población) de la pobreza a la rizqueza mediante la institución del comercio y gracias a la institución del trabajo". Duce que lo que se inventó al comienzo de la revolución fue la especialización. Hasta ese momento, aunque pudieron haber compartido la comida y las herramientas, no existía una distribución de las distintas tareas entre los distintos individuos. El arqueólogo Ian Tattersall está de acuerdo: "La pura diversidad en la producción material en la sociedad [humana moderna en sus primeros tiempos] fue el resultado de la especialización de los individuos en diferentes actividades". ¿Es posible que una vez que se inventaron el intercambio y la división del trabajo fuese inevitable el progreso? Sin duda sigue existiendo un círculo vicioso en nuestra sociedad, que ha estado presente desde el principio de los tiempos, por el que la especialización aumenta la productividad, que a su vez aumenta la prosperidad, lo que permite desarrollar más tecnología, lo que a su vez aumenta la especialización. Como lo explica Robert Wright: "La historia de la humanidad implica participar en juegos en los que todos ganan, cada vez más numerosos, cada vez más grandes y cada vez más elaborados".

Matt Ridley. Qué nos hace humanos. Páginas 383 y 384.

15 Mar 06 @ 04:13 PM | 1 comentarios

Globalización neoliberal en la Edad de Piedra

hacha de mano acheulense.jpg

Poco después del chico de Nariokotome de hace 1,6 millones de años, aparció en la tierra una herramienta magnífica: el hacha de mano acheulense. Fue sin duda inventada por miembros de la especie del chico, los Homo ergaster, que tenían un cerebro más grande que sus antecesores, y supuso un gran salto adelante respecto a las sencillas e irregulares herramientas Olduvai que la procedieron. Era simétrica, tenía dos caras y forma de lágrima, estaba afilada por todos los lados y era de pedernal o de cuarzo. Un objeto bello y misterioso. Nadie sabe con certeza si la utilizaban para lanzar, cortar o raspar. Se difundió por le norte de Europa en la diáspora del Homo erectus, como si fuese la Coca-Cola de la Edad de Piedra, y su hegemonía tecnológica permaneció intacta durante un millón de años: hace medio millón de años se seguía usando. Su era un meme, fue extraordinariamente fiel, fecundo y duradero. Sorprendentemente, durante todo ese proceso ninguna de esas personas vivas desde Sussex a Sudáfrica parece haber inventado una versión nueva. No hay ningún mecanismo acumulativo cultural, ni ningún fermento para la innovación, ni ningún otro experimento, ni ningún producto rival, no hay una Pepsi. Lo único que hay es un millón de años de monopolio del hacha de mano. La Sociedad Anónima del Hacha de Mano Acheulense debió de forrarse. Buenos tiempos.

Matt Ridley. Qué nos hace humanos. Páginas 375 y 376.

14 Mar 06 @ 04:10 PM | 0 comentarios

Darwin sobre el bien, el mal y la religión

Siento muy dentro de mí que toda esta cuestión es excesivamente profunda para el intelecto humano. Igual podría un perro especular acerca de la mente de Newton. Que cada hombre confíe y crea en lo que pueda.

Extraído de Stephen Jay Gould. Dientes de gallina, dedos de caballo. (Página 36).

2 Mar 06 @ 04:16 PM | 6 comentarios

Rothbard sobre las multinacionales abusadoras en el Tercer Mundo

¿Cuál ha de ser nuestro punto de vista respecto a las inversiones en países productores de petróleo, que son hoy en día una de las formas más importantes de inversiones extranjeras en países subdesarrollados? El error más notable de la mayoría de los analistas es emitir o una aprobación total o un total rechazo, cuando la verdad es que la respuesta depende de que, en cada caso, sean, o no, justos los títulos de propiedad. Cuando una compañía -nacional o extranjera- reivindica un campo petrolífero que ha descubierto y explotado, le asiste un justo derecho de propiedad privada en virtud del principio de "colonización" y es unjusto que el gobierno del país subdesarrollado imponga tributos o controles a la compañía. Y si el gobierno insiste en reclamar la propiedad del mismo y sólo concede a la sociedad explotadora el petróleo, esta pretensión gubernamental es [...] ilegítima e inválida, porque en virtud de su función colonizadora la compañía es la auténtica dueña, no simple arrendadora, del campo petrolífero.

Por otro lado, hay casos en los que la compañía petrolífera se sirve del gobierno de un país subdesarrollado para hacerse otorgar por anticipado la concesión, en régimen de monopolio, del derecho a efectuar perforaciones en vastas extensiones de tierra, que incluye a veces el recurso de la violencia para expulsar a los competidores que tal vez intentan detectar la existencia de petróleo en aquella zona. En tal caso, [...] la primera compañía petrolífera está utilizando abusivamente al gobierno para convertirse en monopolista de la tierra y el crudo. Desde el punto de vista ético, toda nueva compañía que entra en la escena con el propósito de descubrir y perforar pozos de petróleo es su verdadero dueño, en virtud de su labor de "colonización" del campo petrolífero. Y, por supuesto, nuestro conesionario petrolero que utiliza al Estado para expulsar por la fuerza de sus tierras a los campesinos [...] es, a fortiriori, cómplice del gobierno en la posterior agresión contra los derechos de propiedad del campesinado.

Murray N. Rothbard. La ética de la libertad. Páginas 114 y 115.

21 Feb 06 @ 02:11 PM | 0 comentarios

Mirando a la naturaleza

La otra argumentación, radical en tiempos de Darwin, pero más familiar hoy en día, considera que la naturaleza es simplemente tal y como la encontramos. Nuestra incapacidad de discernir ningún bien universal no supone una falta de visión o de ingenio, sino que meramente demuestra que la naturaleza no contiene mensajes morales enmarcados en términos humanos. La moralidad es un tema para filósofos, teólogos, estudiosos de humanidades, de hecho, para todo ser pensante. Las respuestas no aparecerán de una lectura pasiva de la naturaleza; no surgen, ni pueden hacerlo, de los datos proporcionados por la cienica. El estado factual del mundo no nos enseña cómo debemos, con nuestra capacidad para el bien o para el mal, alterarlo o preservarlo del modo más ético.

Stephen Jay Gould. Dientes de gallina, dedos de caballo. (Página 35).

20 Feb 06 @ 04:28 PM | 3 comentarios

Genética en la elección de parejas

Veo, casi por accidente, que otra gente conocía a David Buss... Justo cuando a mí me da por poner una cita del Qué nos hace humanos, de Matt Ridley (recomendación no suficientemente agradecida a Alberto Gómez Corona), en la que habla de los estudios de David Buss relacionados con las tendencias de hombres y mujeres, que creo que no tiene desperdicio...

[...] En las treinta y siete culturas, las mujeres querían hombres mayores que ellas. En casi todas las culturas, las mujeres daban más importancia que a los hombres a la categoría social, la ambición y la diligencia en una pareja. En contraste, los hombres daban una maor importancia a la juventud (en todas las culturas los hombres querían mujeres jóvenes) y a la apariencia física (en todas las culturas los hombres querían mujeresguapas en mayor medida que las mujeres querían hombres guapos). En la mayoría de culturas, los hombres también ponían un poco más de énfasis en la castidad y la fidelidad de sus parejas, si bien lomás probable era (por supuesto) que ellos mismos aspirasen a tener relaciones extramatrimoniales.

Matt Ridley. Qué nos hace humanos. Página 99.

15 Feb 06 @ 08:06 PM | 6 comentarios

Lysenko Vs. Vavilov

El ataque ideológico de Lysenko fue más perverso. Hizo dos acusaciones graves que implicaban las dos partes de la divisa de la filosofía soviética oficial: el materialismo dialéctico. La ley de Vavilov, afirmaba, era antidialéctica porque situaba el origen del cambio orgánico dentro de los sistemas genéticos dentro de los propios organismos y no en la interacción (o dialéctica) entre el organismo y el ambiente. En segundo lugar, Lysenko acusaba a la ley de las series homólogas por ser "idealista" y no materialista, porque ésta consideraba que la historia evolutiva de una especie se hallaba prefigurada en la capacidad no realizada (y, por lo tanto, no material) de un sistema genético heredado.

La evolución, acusaba Lysenko, es una ilusión en el sistema de Vavilov. Supone una mera representación de potenciales heredados, no el desarrollo de algo nuevo. Expresa la inclinación burguesa a la estabilidad y al considerar que el cambio aparente es una expresión de la constancia subyacente.


Stephen Jay Gould. Dientes de gallina, dedos de caballo. (Páginas 118 y 118)


Doce años más tarde, tras la devastación de la guerra, Lysenko había triunfado. Su infamante discurso, "La situación en las ciencias biológicas", leído durante las sesiones de 1948 de la Academia de Lenin de Ciencias Agrícolas, contiene como primera afirmación de su sumario lo que bien podría ser el más espeluznante pasaje de toda la literatura científica del siglo XX.

La pregunta ha sido planteada en una de las notas que me han transmitido: "¿Cuál es la actitud del Comité Central del Partido frente a mi informe?" Mi respuesta es: El Comité Central del Partido ha examinado mi informe y lo ha aprobado." [Aplausos frenéticos. Ovación. Todos se ponen en pie.]

Tras diez páginas de retórica e invectivas, Lysenko concluye: "¡Gloria al gran amigo y protagonista de la ciencia, nuestro líder y guía, el camarada Stalin!" [Todos se ponen en pie. Aplauso prolongado.]

Nikolai Vavilov no pudo asistir a la reunión de 1948. Había sido arrestado en 1940 durante una expedición de recolección a Ucrania. En Julio de 1941 fue sentenciado a muerte por sabotaje agrícola, espionaje a favor de Inglaterra, mantener relaciones con emigrados, y pertenecer a una organización derechista. La sentencia fue conmutada por diez años menos de prisión, y Vavilov fue trasladado a la prisión interior de la NKVD en Moscú. En octubre fue evacuado a la prisión de Saratov, donde pasó varios meses en una celda de la muerte bajo tierra, padeciendo desnutrición. Murió, aún prisionero, en enero de 1943.

Stephen Jay Gould. Dientes de gallina, dedos de caballo. (Página 114)

14 Feb 06 @ 07:17 PM | 5 comentarios

Stephen Jay Gould. La vida maravillosa.

La vida maravillosa.jpg Ed. Crítica, 1999. Trad. Joandomènec Ros.
Tit. Original: Wonderful life: The Burguess Shale and the nature of History, 1989. 357 pág.

Del origen y el concepto de la vida.

Esta fue una recomendación que me hizo mi añorado dentista Frigolín, del que, junto con su hermano, tengo pendiente una borrachera... La verdad es que es el único modo que se me ocurre de devolverle el favor que hizo... Eso, o invitarle a una orgía con actrices porno, cosa que me saldría demasiado cara pero en la que creo que merecería la pena participar...

Estamos ante una verdadera obra maestra de la divulgación de la ciencia, hecho por uno de los paleontólogos más importantes de todos los tiempos: Stephen Jay Gould.

El texto es un paseo por uno de los mayores descubrimientos en el campo de la paleontología de los últimos tiempos, pero también es una reflexión sobre cómo debemos mirar aquello que estudiamos. Comienza repasando nuestras concepciones de la evolución de la vida, de cómo viejas y falsadas creencias (y no necesariamente religiosas) siguen dentro de la conciencia de las personas, para comenzar a reargumentar cómo, para él, es la evolución. Y para ello se va a uno de los hallazgos más impresionantes del siglo XX: los fósiles de de Burgess Shale, una cantera del Cámbrico (300 millones de años de antigüedad) en las montañas de la Columbia Británica, en Canadá.

El primer responsable de estudiar estos fósiles fue Charles Doolittle Walcott, quien hizo hallazgos muy importantes, pero quien también cometió errores muy significativos que fueron revisados 50 años después, con hallazgos realmente sorprendentes llevados a cabo por Harry Whittington y sus colaboradores Simon Conway Morris y Dereck Briggs. Pero la principal diferencia no estaba en el número, en las cualidades individuales, o en las técnicas, sino en la perspectiva en la que se observaban los fenómenos. Para Walcott, creyente irreductible, la evolución tenía que ser siempre a mejor, es decir, que las especies anteriores son peores que las superiores hasta llegar a la creación superior: el hombre. Esta creencia llevó a Walcott a una serie de errores que impidieron llevar a cabo descubrimientos mayores de los que ya de por sí hizo. Tuvo que ser, primero Whittington, y después sus colaboradores, quienes llevaran a cabo la revisión de estos fósiles.

Una historia apasionante que resultaría infumable de leer si no lo hubiese escrito la pluma de alguien con una verdadera capacidad intelectual, así como un interés por divulgar conocimiento para llegar a mostrarnos qué ocurre. Resultaría imposible para, pongamos, un Hayek hablar de algo con nombres tan infumables como anomalocaris, sydneia u ottoia en una historia como la de Walcott o Whittington y llegar a ser tan ameno y, a veces, tan divertido, como Stephen Jay Gould. Valor doble.

Escuchando: Rayando el sol. Maná.

13 Feb 06 @ 01:46 PM | 5 comentarios

¿Qué son los rojos?

-Oisteis lo que decía aquel periódico sobre los "agitadores al norte de Bakersfield"? -Claro -dijo Wilkie-. Dicen cosas así continuamente. -Bueno, yo estaba allí. No había agitadores ni por casualidad. Lo que ellos llaman rojos. ¿Qué coño son los rojos de todas formas?

Timothi aplanó un pequeño promontorio del fondo de la zanja. Elo sol hacía brillar su blanca barba hirsuta.

- Hay muchos que quisieran saber qué son los rojos -rió-. Uno de nuestros chicos lo averiguó -aplanó con la pala la tierra amontonada-. Un tipo llamado Hines... tiene unos treinta mil acres, melocotones y uvas, una conservera y un lagar. Estaba todo el tiempo hablando de "esos condenados rojos". "Esos rojos de mierda están llevando el país a la ruína" -decía-, y "tenemos que echar a estos rojos cabrones de aquí". Un día le estaba oyendo un joven recién llegado al oeste. Se rascó la cabeza y le dijo: "Señor Hines, yo llevo por aquí poco tiempo. ¿Qué son los malditos rojos?" Pues bien, Hines le contestó: "¡Un rojo es un hijo de puta que pide treinta centavos por hora cuando lo que pagamos son veinticinco!" El joven se lo pensó, se rascó la cabeza y dijo: "Bueno, señor Hines, yo no soy un hijo de puta, pero si eso es lo que es un rojo... pues yo quiero treinta centavos por hora. Todo el mundo los quiere. Diablos, señor Hines todos somos rojos"...

Las Uvas de la Ira. John Steinbeck. Páginas 417-418. Editorial Cátedra, letras universales. 7ª Edición.

Lo gracioso es que en este capítulo se desvela que los grandes propietarios de tierras utilizan el monopolio del Estado para bajar artificialmente los salarios...

3 Feb 06 @ 07:08 PM | 1 comentarios

Texto íntegro de la moción contra David Hume

Hume y sus problemas con el cristianismo.jpg

La asamblea general, jusgando su deber cuanto estén en su mano por prevenir el crecimiento y el progreso de la infidelidad, y considerando que, aunque los escritos contra la fe han comenzado a publicarse desde los últimos años en esta nación, hasta ahora solamente ha testificado contra ellos en general, desea llamar la atención de una persona que se firma David Hume, Esq., y que ha llegado a tal grado de temeridad que ha confesado públicamente ser autor de los libros que contienen los ataques más rudos y francos contra el glorioso Evangelio de Cristo, así como principios evidentemente subversivos incluso de la religión natural y los fundamentos de la moralidad, si es que no establece un directo ateísmo. Por todo ello, la asamblea pide a las personas que a continuación se nombran, que formen un comité para investigar en los escritos de dicho autor, y que pidan a éste se presente ante ellas, preparando además el expediente para ser elevado a la asamblea general.

Aparacida en Scots Magazine de 1756, pág. 281. Recogida en Heinemann: David Hume. París, 1940, pags. 19-20.

Citado en David Hume. Tratado de la Naturaleza Humana, Tomo I (pags. 17 y 18). Editorial Orbis (1984).

25 Ene 06 @ 01:36 PM | 3 comentarios

Joseph E. Stiglitz. Los Felices 90.

Título original: The roaring nineties. A new history of the world's most prosperous decade. (2003)
Traducción: Victoria Gordo del Rey y Moisés Ramírez Trapero.
Editorial Taurus. 415 páginas.

El imperfecto capitalismo

Joe Stiglitz.jpg Lo primero que quisiera decir es que mis conocimientos en economía son limitados, al menos hasta la posibilidad de poder atacar con claridad todos los elementos que se plantean en el libro, por lo que es de obligación disculparme ante el lector por todos aquellos lectores que pudiese cometer. Prejuicios ideológicos aparte, por supuesto. Pero no se preocupen... tampoco Stiglitz está a salvo: malinterpreta a Smith constantemente y fue director del consejo de asesores de Bill Clinton durante su mandato de 8 años, aparte de ser un socialdemócrata de pro.

El libro intenta abarcar todos los eventos relacionados con la crisis económica que padeció EEUU (y que en parte sigue arrastrando) a partir del año 2000 una de las mayores de la historia, y que vino predecida de una de las mayores épocas de prosperidad de la historia. Estamos hablando de un ciclo económico, es decir, un periodo en el que las cosas van muy bien hasta que, "de repente", las cosas empiezan a ir fatal.

A partir de la exposición de estos hechos, el autor comienza a describir los acontecimientos que estima más importantes para que se hubiese llegado a tal situación, entre los que destacan, en primer lugar, la política deficitaria y de recortes de servicios públicos de Reagan, fue sucedida (tras los 4 años de Bush padre, donde se afrontó una crisis bancaria de gran importancia) por una época de control de gasto público, superávit, prosperidad y crecimiento económico. Sin embargo, algunos bancos, algunos directores de empresas con más cara que espalda y algunos demócratas insensatos, apoyados por la Reserva Federal Americana (FED), junto con algunas desregulaciones insensatas, llevaron a que esta ola (en parte, infundada) de prosperidad se transformase en las mayores quiebras de la historia. De ahí la necesidad de refundar toda una ideología, la del partido demócrata y, ya que nos ponemos, de toda la socialdemocracia. Dicho muy a lo bruto, esto es lo que cuenta el libro. ¿Tiene razón Stiglitz? Esto supondría comenzar un análisis mucho más detallado de todo lo que plantea, para lo que no me siento completamente preparado, pero sí, al menos, en algunos puntos importantes.

Sobre Reagan, aún reconociendo sus errores (su política sobre bancos propició una crisis que costó millones de dólares, esta crítica está muy bien razonada por parte de Stiglitz), creo que quita límite a sus méritos de reducción de intervención del Estado como razón del periodo de prosperidad.

Los Felices 90 de Joe Stiglitz.jpg En cuanto a la conspiración de unos cuantos directores de empresa con algunos banqueros para inflar las cuentas de resultados a los accionistas, estaríamos ante la mejor parte del libro, tanto por la fundamentación como por la explicación (Stiglitz ganó el Nobel de economía por sus trabajos sobre información asimétrica, que es de lo que estamos hablando). Aquí, el papel de los incentivos (las famosas stock options) es vital para entender el comportamiento de estos personajes. Los ejecutivos serían los principales responsables de la burbuja, pero no los únicos.

Sobre el papel de la FED, creo que también acierta en un elemento que parece vital: seguir manteniendo los tipos de interés bajos frente a la sospecha de que se encontraban ante una burbuja.

Con los resultados ya expuestos, se deriva hacia un intento de ataque a esa ola resucitada de "liberalismo a ultranza" (chiste que merecería una reflexión aparte). Bajo su punto de vista, estas malas prácticas demuestran que sigue siendo necesaria la intervención del Estado para resolver aquellos lugares donde los imperfectos mercados no llegan. La idea de Smith de que, actuando una persona por su propio beneficio, mejora a los demás, como si de una mano invisible estuvieramos hablando, es falsa, muy a pesar de todas esas voces que afirman lo contrario, y que los mercados son perfectos. Pero claro, la mano invisible de Adam Smith no estaba pensada para un hatajo de estafadores (que, a fin de cuentas, eran los responsables de Enron, Worldcom y otras compañías), que es de lo que a fin de cuentas estamos hablando. Y, en todo este tiempo, yo no he leído absolutamente a nadie que haya planteado que los mercados sean perfectos. Pero incluso en el caso de que el mercado sea imperfecto (que lo es cuando se reunen una serie de criterios, y que resume brillantemente Stiglitz para hablar del mercado energético californiano), ignora dos elementos funtamentales: quién es el responsable de tal situación (cómo se desreguló aquel mercado) y cuales pueden ser las consecuencias sobre los derechos de propiedad. Este segundo punto es ignorado por Stiglitz.

A partir de aquí, el autor plantea una necesaria revolución dentro de los sectores socialdemócratas. Este último capítulo es el peor de todos. Ignorando algunos de los problemas de la socialdemocracia, y careciendo por completo de sentido de todo sentido de la ética o del respeto a la libertad ajena, suelta uno de esos discursos dignos del Sindicatos de Estudiantes o de unos estudiantes de primero de ciencia política. A fin de cuentas, Stiglitz es un resultadista. No es que desconfie por completo de la libertad individual, sino que adopta el criterio galbraithiano del poder compensador, esto es, si las iniciativas privadas no llegan, ha de intervenir el Estado, pero ni siquiera bajo tal planteamiento llega a hacer una aportación mínimamente consistente. Lo suyo es la información asimétrica.

Mención aparte merece el capítulo dedicado a Enron. Junto con el del inicio de la formación de la burbuja, lo mejor del libro.

24 Ene 06 @ 11:36 AM | 4 comentarios