En Birmania, las cosas van bien. O eso es lo que tiene que pensar la Junta Militar que dirige el país, que se preocupa más por lo que me temo que será una farsa de referéndum
Pese a estar devastado por el paso del ciclón Nargis hace una semana, Myanmar ha celebrado hoy un referéndum convocado por la Junta sobre una nueva Constitución con la que busca institucionalizar el régimen. Salvo las zonas más afectadas por el azote de la tormenta, que ha causado más de 23.000 muertos y más de 40.000 desaparecidos, según cifras oficiales, el resto del país ha votado sin incidentes de importancia. Las regiones más devastadas están convocadas para el próximo día 24.
que de ayudar a sus súbditos. Y no será por falta de medios, sino por tener una cara que ya la quisiera la Esfinge. Una interesante descripción de las razones la encontramos en 20 Minutos:
El Ejecutivo birmano es uno de los más secretistas del mundo. Además, se encuentra inmerso en un polémico proceso de reforma constitucional cuya culminación es un referéndum que, pese a la magnitud del desastre, está previsto celebrar hoy sábado, en principio en las zonas del país que no han sido afectadas. En este sentido, los militares no desean la interferencia de extranjeros que puedan cuestionar ni la limpieza ni los resultados de la consulta.

Joder, es vergonozoso.
¿Alguna cosa en concreto (la Junta), o todo en general (la Junta y la ONU), Judas?
Todo, todito, todo.