El perdón

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No entiendo la posición de la Iglesia católica respecto de los curas pederastas. Tengo que reconocer que no es una de mis asociaciones predilectas, aunque con el tiempo he aprendido a respetar y comprender muchas de sus posiciones (e incluso, aún con purgas, he llegado a admitir que pueden tener razón en algunos puntos)... pero en este tema, no.

La verdad de los rumores de que la Iglesia destruye pruebas para proteger a sus curas no es de mi alcance, y supongo que cada problema dependerá de cada diócesis (el modo de afrontar el problema en EEUU no es el mismo que en España) (mis disculpas por no conocer la organización eclesiástica). Lo que no entra en mi cabeza es ese concepto del perdón.

Supongo que esto viene de la tradición de que todos somos pecadores (hagamos lo que hagamos) y debemos ser perdonados porque hemos descubierto la luz y el bien. Y aquí entra tanto el tío que mataba hormigas cuando era pequeño hasta el que mataba seres humanos por diversión. Si te arrepientes, estás perdonado. De momento, no entro ahí.

Lo que no entra en mi cabeza es que un cura pederasta reincidente siga en la organización. Supongamos que el comercial de una empresa es condenado por pedofilia en repetidas ocasiones... Nadie dudaría de que habría que echarle a patadas del puesto, aunque sólo sea por una cuestión de imagen. Eso, en una diócesis de Baviera, no pasa. Y una cosa es que perdonen los pecados y otra muy distinta el traslado lateral a otra parroquia.

Se da la circunstancia de que los pedófilos (así como los violadores) tienen la fea costumbre de reincidir hasta llegar a unos niveles de tendencia muy preocupantes, y el hecho de ser cura no altera la biología. Esto choca con la idea que tiene la Iglesia católica de que los malos pueden cambiar. Mi especulación es que, por esa idea del ser humano que puede rectificar en su vida, protegen a sus colegas pedófilos. Visto así, pueden haber curas pederastas (y empresarios, albañiles, periodistas, médicos...) hasta el fin de los días.

14 Commentarios

Mary White dijo:

Y eso que no has hablado de si han retituido a sus víctimas, o al menos han intentado restaurar el daño (que es imposible) o han pasado de esos niños/as como de la mierda.

He pretendido ser muy generoso y tratar de analizar el fondo de la cuestión...

Incomprensible, inaceptable. Sobre todo lo último que apunta Mary.
Pero no sé de que nos asustamos, después de todo, el negocio de las bulas no es un invento moderno y el secretismo una de las bases de la intitución vaticana.

Mary White dijo:

Lo has sido, desde luego.
Luis, las bulas no es ni comparable con que un pastor de almas abuse de un crío y todos miren al techo. Me da igual si perdonan los pecados a quien de tres saltos a la pata coja, pero que quienes cometen delitos sean juzgados.

rojobilbao dijo:

Ya siendo cardenal Ratzinger dejó muy claro que con él esod e esconder al pederasta no iba a funcionar. A los catolicos nos resulta repugnantes los actos de esos sacerdotes y nos hieren las actitudes de aquellos obispos que para evitarse líos (se ha demostrado que ni así) tapan los asuntos y mueven de lugar al sacerdote pecador.

Eso no quita para decir que el perdón siempre estará ahí para todo aquel que lo solicite. No es menos cierto que aunque se perdone no se olvda y el sacerodte JAMÁS deberá acercarse ni a su sobrino.

Mary, las bulas servían en su día para perdonar actos pederastas y cosas peores, mientras seguían mirando al techo. A eso me refiero.

Por cierto, menos mal que aún son muchos los católicos que piensan como Rojobilbao... todo sea dicho de paso. Generalizar nunca es bueno.
Saludos.

Mary White dijo:

Luis, si ya te he entendido,lo que quiero decir es que me da igual el perdón divino, pero que les juzguen como a cualquier ciudadano.
Rojobilbao, desde luego, ante estas cosas supongo que los católicos sufren más, porque es en el seno de su Igleasia donde ocurre esto. Pero también los conozco que excusan cualquier cosa y encima argumentan que es un complot y cosas así. Pero la gente de bien lo pasa fatal... es que es increíble. Es un atropello.

Bueno Mary, es que eso de que "les juzguen como a cualquier ciudadano" es algo que presupongo a los que aquí escribimos. Faltaba más!

Mónica dijo:

Esto de la pederastia me resulta tan incomprensible y tan vomitivo que sólo puedo decir que deseo que se pudran en la cárcel por el resto de sus días. A Dios lo que es de Dios (que al final será con El con el que estos elementos habrán de vérselas, no con ningún cura) pero desde luego al césar lo que es del césar.

Tampoco entiendo cómo un sacerdote católico puede querer seguir en su puesto tan campante después de semejante cosa. Tendría que ser él mismo el que solicitase su apartamiento de la institución (para no salpicarla), pidiese perdón no sólo a Dios y a la Iglesia sino a los padres y al propio niño, se entregase a la justicia y confesase motu proprio sus crímenes.

¿Compensar a niños y padres? Me temo que eso ya no es posible.

Pero lo raro es que estos progres tan valentones contra la Iglesia en cambio no digan nada sobre el islamismo, donde la barbarie no es la excepción sino casi la norma.

Mary White dijo:

¡joer Mónica con lo bien que ibas!
De acuerdo en todo, pero ¿qué tiene que ver el islam? Es menos reprobable porque el Islam sea más burro? No, pues eso, a mirar la viga en tu ojo...
Y no, no soy una de esas progres.

Ioputa dijo:

Creo que es obvio que el ser humano cambia. El carácter no es genético. Puede haber una cierta parte, limitada, que sea innata, pero todo el resto depende del entorno y de la voluntad individual. Trastornos tales como los actos pederastas no son, en mi opinión, cosa de la biología.

Lo contrario es como decir que una persona, por ser de carácter enérgico o sexualmente activa (rasgos que hasta cierto punto sí pueden ser innatos) va a convertirse en un maltratador o en un violador. No: la pederastia no es innata. Ni ninguna otra desviación sexual. Baste ver cuántos violadores conservan sus apetitos incluso tras ser sometidos a castración química. O, en el extremo opuesto, a aquellos que experimentan el impulso de someter a víctimas al abuso sexual a causa de frustraciones relacionadas con problemas de impotencia (irónico, pero en realidad no sorprendente).

Siempre es la psicología, no la biología. No nos engañemos: criminalizar al pederasta (no en el sentido de considerarlo un criminal, no de ignorar que sus actos son repugnantes y merecen todo el desprecio, sino el de etiquetarlo como "monstruo" al margen de la humanidad) responde, no sólo a la indignación, sino también a la incapacidad de admitir que es algo fruto del carácter HUMANO, de la libertad del hombre cuando actúa movido por una mezcla de problemas afectivos, influencias del entorno, egoísmo e intereses perversos. Todo ello HUMANO, no demoníaco ni extraterrestre, y por tanto más frecuente y comprensible (pero nunca disculpable) de lo que ingenuamente creemos a veces.

Ahora bien, por supuesto que el que comete algo así SEA DONDE SEA, en cualquier institución, merece ser purgado o, al menos, severamente sancionado. Incluídos los sacerdotes. No deberían estar exentos.

Yo también critico la actitud de la Iglesia al respecto. Aunque, por otra parte, no hay que olvidar que el corporativismo es un mal muy extendido en todas las instituciones de este país, no sólo entre la jerarquía católica.

Mónica dijo:

Pues tiene que ver, Mary, con que a los de Rebelión y a tantos otros nunca les he leído yo posts sobre el islamismo y en cambio con la Iglesia están a la que salta. No iba por tí ni por Manolo ni por nadie más, sino por la progresía, como he dicho.

irichc dijo:

Dais por hecho que la pederastia ha de concernir a niños de teta y no a adolescentes creciditos y con pelos en el pubis. Entiendo que la Iglesia no tiene que ser tolerante con la homosexualidad de sus sacerdotes y que ante la sospecha fundada de hallarse ante pedófilos debe marginarlos o, si es posible, no dejarlos acceder a esa responsabilidad cuando detecte en ellos desórdenes de este tipo.

Ahora bien, de ahí a castigarlos con la ignominia va un abismo. No está escrito en ningún lugar que sea pecaminoso yacer con un menor sexualmente maduro, extremo cuya determinación parece más tarea del médico que del jurista. Sí son reprobables las conductas homosexuales, pero no es el cometido de la Iglesia el enjuiciarlas de forma pública en cada caso, como antaño; ni la caridad permite que, salvo que sean especialmente graves y produzcan un mal objetivo, pudiéndose hablar de agresión o abuso, se aireen en perjuicio de los afectados, entre los que, por cierto, también figuraría la supuesta víctima.

Asimismo está el secreto de confesión: cabe recomendar la autoinculpación, pero no forzarla ni atajarla con una denuncia cuando no se es parte afectada y se carece de pruebas (exceptuando aquella de la que no se puede disponer, es decir, el testimonio del confidente). No veo que se trate tanto de una cuestión de corporativismo como de coherencia. Lo cual no significa que no haya habido errores y permisividades lamentables en este delicado tema.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 22 de Septiembre 2007 10:06 AM.

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