Contratos futolísticos: Dani Alves Vs. Antonio Cassano

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Daniel Alves es uno de los mejores jugadores del mundo en su puesto. Recientemente le ha llegado una oferta del Chelsea inglés que le multiplicaba su salario varias veces. ¿Por qué no puede cambiar de empresa, como haría cualquiera de los mortales? Porque tiene una cláusula de rescisión que le obliga a seguir trabajando por un salario. Creo que ha dado muestras de su profesionalidad cuando, una vez planteada la oferta de mejora de contrato y a pesar de correr el riesgo de una lesión, jugó la Supercopa de España a gran nivel. Ahora, se ha negado a viajar con su club a Atenas como medida de presión para que le liberen de su contrato.

Antonio Cassano es el caso contrario. También es un jugador de gran talento, pero no duda en faltar el respeto a sus entrenadores y compañeros cada vez que estos hacen algo que no quiere. Su rendimeinto es mediocre y no duda en descuidar el aspecto físico (las lorzas con las que llegó al Madrid fueron memorables). Recientemente ha sido cedido a la Sampdoria, equipo que sólo tendrá que pagar un tercio de su sueldo. No cabe duda de que si pudiera, el Madrid le daría una patada en el culo tan fuerte que tratando de enviarlo de vuelta a Roma acabaría en Sebastopol, pero no puede porque tiene un contrato que le obliga a pagarle una cantidad de dinero a un jugador haga lo que haga.

La legislación española actual impone las cláusulas de rescisión, las cuales impiden que los jugadores se marchen (si bien es cierto que las cifras de estas cláusulas son impuestas por los propios clubs -no negaré que me gustaría recibir la ayuda de Elle Navarro para el plural de tal palabra de origen inglés-). Tampoco el Madrid puede despedir libremente a Antonio Cassano por indisciplina y bajo rendimiento como si nada, puesto que se vería obligado a pagarle la totalidad de su contrato.

En mi opinión, "liberalizar" los contratos deportivos sería una solución. Esto es un imposible, dado que las legislaciones deportivas dependen de cada país y dudo que los equipos españoles quieran exponerse tan alegremente. Se puede argüir que tanto jugadores como clubes aceptan voluntariamente las condiciones y que sirve tanto para lo bueno como para lo malo. Por otra parte, los jugadores se verían obligados a mejorar su rendimiento cada año, y los clubes tendrían que pagar más a los jugadores que lo merezcan. Flexibilizar las condiciones de despido implicaría que los clubes no tendrían que soportar caraduras indisciplinados durante cuatro años viviendo de entrenamientos matutinos: al que no rinda, a la calle. La otra posibilidad es que, con lo que ya hay, se hagan contratos de menor duración. Sin embargo, los clubes vendedores (véase el Sevilla o los de países como Brasil o Argentina) podrían verse seriamente perjudicados.

4 Commentarios

Mónica dijo:

Primero, que las cláusulas de rescisión se fijan libremente en los contratos entre club y jugador. Lo único que está tasado es su depósito en la Federación, lo cual además tiene su lógica puesto que lo que se compra es la inscripción federativa, sin la cual en España no se puede jugar en categorías profesionales. Más me choca a mí que, en el caso de los entrenadores, sea la Federación la que, arbitrariamente, estipule las cantidades con las que se ha de indemnizar al club en el caso de rescisión unilateral del contrato.

Que pueda haber otras ligas paralelas a la actual sin cláusulas de rescisión... bien, no tengo nada en contra... pero lo cierto es que estamos en ésta.

Pero, a ver, al tomate, caso Alves. A Dani Alves nadie le puso una pistola en el pecho para que firmara lo que firmó (y se ha renovado varias veces, según el rendimiento, con un sustancioso aumento en las cantidades), y además el Sevilla FC le paga religiosamente todos los meses. Su contrato está en vigor hasta el 2011. Así que menos pucheritos. Que un profesional quiera ganar más es legítimo, faltaría plus. Ahora, lo que no es legítimo es querer pasarte por el forro de tus caprichos los compromisos que libremente has adquirido y que la otra parte respeta. Si lo que Dani pretende es incumplir su contrato, cachondeándose de la entidad que le paga, la que lo sacó de la cochambre de Bahía, lo hizo crecer como jugador y lo llevó a la élite del fútbol mundial, me parece a mí que ha pinchado en hueso.

Y, te equivocas, el Sevilla FC ya no es un club vendedor. Lo fue en el pasado, pero ha dejado de serlo. Aquí la planificación deportiva manda sobre todo lo demás. De hecho, en el caso Dani Alves sólo se han escuchado ofertas por deseo expreso del jugador. Pero el club ni quiere ni ha querido nunca venderlo.

Y ya no somos un club vendedor más que nada porque, como la necesidad aguza el ingenio y además tenemos accionistas (entre los que, modestamente en la cantidad, pero inmensamente orgullosa, me cuento) y nunca nos han recalificado esquinas del Bernabéu ni nada, sino al revés, aquí hemos descubierto que no es precisamente el dinero sino más bien la inteligencia a la hora de gastarlo lo que te puede llevar al éxito deportivo (no sé lo que durará, pero lo cierto es que ya van once meses). Y que es más importante aprender a comprar, con tus propios criterios –no pagaríamos en la vida 30 millones de euros por un tal Pepe, por ejemplo, cuando tenemos técnicos de la casa (poca corbata y mucho vaquero y mucho chándal) repartidos por medio mundo que por dos duros te encuentran un Fazio o un Drago o un David, o lo fabrican en casa– y tener unas estructuras serias, humildes, capaces de trabajar cada fichaje durante años, y con una dirección deportiva coherente, con su propia filosofía (que, en el fondo, se parece bastante a la que ha tenido toda la vida la muy prolífica cantera sevillista, con nuevos ingredientes), que otra cosa.

Así, resulta que tenemos nuestros propios criterios incluso respecto a cada jugador. Por ejemplo, Dani Alves para el Madrid, rival deportivo directo, no está en venta. Así que sólo lograrán arrebatárnoslo –porque no podamos evitarlo- depositando los 60 millones de su cláusula de rescisión, como pasó con el fashion de Camas, el hermano de René, un tal Sergio Ramos que en el Madrid lo único que ha aprendido es a ser tramposo y a pegar patadas. Para Abramovich, en cambio, –e insisto en que, por el Sevilla FC, no se habría entrado siquiera en ninguna negociación- el precio puede ser menor. Ahora, el contrato leonino con distintas cantidades según los objetivos que consiga Dani con ellos y el tiempo que dure allí –si por hache o por bé recalara en el Madrid, una pasta- no se lo quita nadie, como no se lo quitó nadie al Arsenal con Reyes. Y si a Abramovich no le gusta, pues no hay trato. Estos ya no son los tiempos de la venta de Reyes, en los que estábamos al borde de la desaparición. Y, si hace falta, al jugador se le manda a la grada hasta 2011 o a entrenar con el Sevilla Atlético. Porque ni Dani ni nadie –ni Juande, ni Del Nido siquiera- es imprescindible en este Sevilla que prefiere los hombres a los nombres, los tíos con ambición deportiva mejor que los que ya han firmado el contrato de su vida y ya lo más que hacen es estar a la gresca unos con otros, porque lo tienen todo. Aquí se viene a crecer deportivamente y a ganar títulos. Y el hueco de Dani descuida que ya lo cubrirá otro.

Hoy es Dani Alves, mañana vendrán otros danis alves (ojo a mi Dieguito Capel, que me tiene loca), esperemos que más decentes. Lo difícil es encontrarlos cuando están allí en medio de la Pampa o en Mali sin que nadie les eche cuenta. Y luego saber hacer que lo que importe no sea una pieza sino el engranaje.

También tenemos nosotros alguno que no es que se ceda o se deje de ceder: es que estamos pagándole por estar en su casa. Y no nos quejamos porque si se firmó, se firmó.

Además a mí como sevillista, ya este personaje ni me ocupa ni me preocupa. Y menos hoy, que ni tengo cabeza para pensar en el AEK ni en Mónaco ni en nada. El único que me importa es Antonio Puerta, quien por tener un corazón tan grande y tan sevillista, aún sigue en estado crítico, con probable daño cerebral y debatiéndose entre la vida y la muerte.


Mónica dijo:

Bueno, cuando dije éxito deportivo, intenté poner un enlace que era éste:
http://www.iffhs.de/?10f42e00fa2d17f73702fa3016e23c17f7370eff3702bb0a35bb6f28f5350f

Anonymous dijo:

A mi me parece que no son casos opuestos: Cassano no rinde lo esperado, sí, pero no incumple contrato ¿Su contrato tiene alguna clausula por la que se comprometa a marcar un número de goles o un rendimiento determinado? No, se contrató al juador con la CONFIANZA de que daría un rendimiento. ¿No es eso asumir riesgos en un mercado libre?
Sin embargo, Alves no está prestando un servicio al cual se comprometió a cambio de una cantidad de dinero. Lo que Alves está haciendo es infringir un acuerdo libre entre dos partes, ya que el SevillaF.C. ha cumplido con su parte en todo momento.


"Fueraparte" de todo esto, Alves es tonto: si ahora tiene a dos equipos detrás queriéndole fichar, cuando juegue en el escaparate de la champions tendrá al doble de equipos detrás de él.

Anonymous dijo:

Detalles de la situación de Alves en el SevillaF.C. ¿Se podría considerar la acción (o falta de acción, según se mire) como una agresión?
¿podría considerarse como agresión una omisión de un pacto libre? porque lo grave de una agresión es que origina una pérdida de algún tipo, Igual que un acuerdo incumplido.

http://www.jesusalvarado.com/2007/08/24/cosas-que-conviene-recordar-en-el-asunto-alves/


Don't Tread on Me

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 27 de Agosto 2007 2:39 PM.

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