The end of poverty. Jeffrey Sachs (2005)

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Pocas cosas me molestan más que un análisis sentimental de una situación. Quizás la hernia que está destrozando mi nervio ciático... O una calientapollas. Un ejemplo de análisis sentimental consiste en coger un hecho puntual y llevarlo a donde se quiera sin argumentos o datos que lo sostengan. Paradigma de lo que digo es Alberto Garzón, buen chaval que, ante lo que me temo que es fe, defiende el marxismo como si la caída del muro de Berlín, el Telón de Acero y la Unión Soviética y la transición del China al capitalismo fueran ilusiones creadas por la "propaganda servil a los intereses del capital" y no el fracaso de esta ideología como teoría social y económica. Ahora, por poner un caso, resulta que los plazos para conseguir los Objetivos del Milenio marcados por la ONU no se están cumpliendo. ¿Quién tiene la culpa? Para Alberto, el neoliberalismo. No se molesten en leerlo: mucho lloriqueo (qué malo es el capitalismo) y poco argumento falsable.

No pretendo decir que cualquiera que haga un estudio que afirme que la intervención estatal pueda conseguir tales resultados sea malo per se (aunque sí sea malo per se). Jeffrey Sachs ha publicado un libro más que fumable titulado "El fin de la pobreza" donde sí se ofrecer argumentos racionales sobre el origen de la pobreza y cómo solucionarla. Podrá equivocarse en sus planteamientos, pero está bien fundamentado y es falsable. Lo de Alberto Garzón, no.

El autor explica el desarrollo de los países ricos y porqué otros países no lo han conseguido. Los países pobres no están así por culpa del capitalismo, sino por cuestiones como la falta de educación, infraestructuras, salud (el SIDA y la malaria hacen estragos en África), guerras, tiranías y sobre todo, cuestiones geográficas. Cojamos unos mapas de la pobreza en el mundo y uno físico:

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Si nos fijamos bien, podemos ver que la muchos de estos países se encuentran, bien en desiertos donde no crece nada (la península arábiga, los países del Norte y Sur de África, Mongolia, bien en medio de montañas donde apenas crece algo (Bolivia, los países del Himalaya o del centro de África). También están los casos de China, Rusia o la India, buenos ejemplos de economías planificadas que fracasaron. Vamos, que de capitalismo salvaje y neoliberalismo feroz, poco. También es falsa la idea del expolio de los recursos naturales. Es el conocimiento lo que determina lo que se hará con ese recurso. Aquí podría meter un ejemplo que avala su punto de vista: España estuvo expoliando oro y plata de Iberoamérica durante los siglos XVI, XVII y XVIII... y la gente seguía muriendo de hambre y enfermedades.

También es cierto que Sachs comenta el problema de la deuda externa de estos países como un elemento muy importante, por lo que sería necesario condonar estas deudas para permitir que se desarrollen. Las deudas, no obstante, se generaron por confiar en criminales de todo tipo, de modo que plantea la necesidad de que existan garantías de que las inversiones que se lleven a cabo tendrán los fines que se esperan (y, en caso contrario, no se hagan).

Y es que a Sachs (y a cualquiera con un mínimo de tripas), le parece mal que haya casi mil millones de personas en condiciones de pobreza severa (no la coña estadística que algunos nos pretenden colar algunos diciendo que hay pobres porque hay ricos). Así, y en base a sus experiencias en Bolivia (donde fue capaz de detener dos hiperinflaciones y aumentar la tasa de escolaridad sensiblemente en los últimos veinte años junto a un tal Gonzalo Sánchez de Lozada), Polonia, Rusia (una pena que no explicara con más detalle qué pasó ahí) o China, comenta la necesidad de hacer estudios "individualizados" para cada país y, a partir de ahí, tomar las intervenciones oportunas. Porque para Sachs, los Estados ha de jugar un papel importante en la educación, la sanidad (en especial para controlar enfermedades como el SIDA y la malaria) y las infraestructucturas.

En mi opinión, el problema de Sachs está en los cómos. Propone buenas soluciones, como acabar con las subvenciones a la agricultura, que no se paguen las deudas (idea que respaldo en el caso de tiranías, pero no de democracias)... pero también otras no tan buenas. A saber: tasa del 0.7% del PIB sufragado por los"ricos de los ricos" y confianza en un organismo tan corrupto como la ONU para que las mande a los países pobres. Esto podría degenerar en más socialdemocracias para los países pobres.

Sachs plantea que estos objetivos siguen siendo conseguibles para el 2025 y plantea una serie de fórmulas y medios de control para llevar a cabo y de modo sostenido las inversiones que los países más pobres necesitan. Los socialdemócratas tendrán a alguien de prestigio y algunas buenas ideas a las que agarrarse, mientras que los liberales tendremos un interesante reto intelectual, tanto desde el punto de vista ético como, especialmente, desde el utilitarista. En cualquier caso, es un buen marco de referencia para discutir los diferentes aspectos de la globalización.

... Y dejemos que sean los músicos los que se dediquen al lloriqueo...

4 Commentarios

Alejandro dijo:

¿cómo puedes poner semejante vídeo de LP? ¡Qué horror! Saludos.

Muy fácil... estaba relacionado con el tema... Y bueno, también pude haber puesto a los Dead Kennedys... pero eran demasiado cínicos...

anonimo dijo:

poner los nombres de los países

HelenaMeyer dijo:

Quiero leer el libro en sí. Puede ser que me ayude con los trabajos de research paper que estoy escribiendo actualmente.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 16 de Julio 2007 6:03 PM.

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