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Yendo al reto planteado por Berlin... paso a responder a las preguntas.

¿Tiene sentido que tras treinta años de democracia, definida en la Constitución como economía social de mercado, el estado siga efectuando concesiones personales hereditarias a individuos para el comercio de farmacia, de tabaco y la venta de loterías y quinielas?

Sí, tiene sentido. Desde la interpretación de la ley, se entiende. Esto se deduce del concepto de "social". Social es todo aquello en lo que el Estado puede interferir, buscando para ello una causa ad hoc. La cuestión no es que un negocio sea hereditario sino la exclusión, vía interferencia estatal, de otros que luchan por conseguir una porción del sector y quieren satisfacer las necesidades de quienes desean ese bien. Una cosa es que tenga sentido y otra bien distinta que sea sensato.

¿Afecta o no afecta la igualdad y/o a la libertad de los ciudadanos el no poder dedicarse a estas actividades libremente?
Afecta, en tanto excluye posibilidades de elección. Cuestión distinta es que tenga una incidencia significativa.
¿Y a la eficiencia?
Esto es significativo en el caso de los servidores de Esculapio. En el caso de estanqueras y loterías, el libre intercambio y asociación han conseguido desbordar. Hoy, cualquiera puede ir a un bingo y crear un negocio basado en las apuestas. Puede conseguir tabaco vía expendedora de bar... Pero, a las farmacias, no. Con esto, se provocan dos cosas: la elevación de precios (debido a la reducción de oferentes) y el hecho de que cantidades de estudiantes de farmacia se queden en el paro, incapaces de crear su propio negocio por la existencia de licencias contadas.
¿Deben incluirlo el PSOE (o IU) y el PP en su programa electoral si dicen que son partidos que defienden la igualdad, especialmente en un caso, y la libertad, especialmente en el otro?

Si la gente se atreve a hacer caso de lo que diga un político... Los partidos son clientelares, dispuestos para toda la eternidad a escuchar a cualquier lobby con privilegios. Lo que ellos aseveren con tono sagrado carece de interés. La cuestión no son los partidos, sino la naturaleza del Estado (si se le añade "del bienestar" o "social, no quiero pensar en qué puede acabar...) y de sus defectos por los cuales resulta usado por estas redes clientelares.

Si fuera así, ¿qué se hace con las actuales concesiones?

Lo peor de un drogadicto es el síndrome de abstinencia. Milton Friedman defiende los periodos de transformación de unas reglas de actuar a otras... A título individual, apuesto por la evolución gradual en el marco de reglas para una definitiva supresión de reglas que intervengan en el mercado. Después, sin excusas.

2 Commentarios

rojobilbao dijo:

Las concesiones deben desaparecer como tales.No el establecimiento y su negocio,pero e debe abrir y dar libertad para que junto a un farmacia abra una más grande, si a un farmaceútico así le place.Es más, no debiera ser el dueño un farmaceutico por ley. Bastare con que un farmaceútico estuviese para dar la cara legalmente.

Bastare con que un farmaceútico estuviese para dar la cara legalmente. Ni siquiera eso.

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 4 de Octubre 2006 6:06 PM.

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