Al adelantamiento que ha hecho Franco Alemán de la nueva barrabasada perpetrada por Evo Morales, añado este estupendo análisis publicado en El País:
Allí, en Puerto Iguazú, cercano a las famosas cataratas del mismo nombre, en el selvático y caudaloso alto Paraná, los presidentes de Bolivia y Venezuela jugaron sus cartas ante sus pares argentino y brasileño, bajo la mirada atenta de España, Francia, EE UU y Cuba, además de México, Chile y Perú, limando las aristas de los efectos causados por la reciente nacionalización de los recursos hidrocarburíferos bolivianos.Y aunque desató la inicial furia de Petrobras y de Repsol-YPF, entre otras transnacionales afectadas por una confiscación a futuro, la nacionalización —destacada en Bolivia aún por la mayoría de los propios detractores de Morales—, recibió el espaldarazo final del presidente brasileño Lula da Silva y de su colega argentino Ernesto Kirchner, al mando de los dos gigantes del Sur.
Con inversiones calculadas 3.500 millones de dólares y una eventual compensación estimada hace dos años en 8.000 millones, las transnacionales parecen haberse resignado a convertirse en operadoras transitorias de la explotación y comercialización del gas boliviano (no sin ganancia), luego de una década en que fueron virtuales dueñas de los reservorios andinos.
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http://www.abertzale.org/index.html
Aquí podeis comprobar que ya han dejado de disimular. Ya se reconocen nazionalsocialistas.
Además yo me fijaría en la bandera que aparece al principio.