Réplica a Pijus (III): El individuo aparece en escena

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Nueva contrarréplica a Pijus Económicus. En este caso, profundizando en el papel del individuo y la sociedad. Divido en puntos, para que resulte más sencilla la comprensión.

El individuo (frente a la sociedad).

Lo primero que hay que hacer, querido amigo Pijus, es entender a aquel con el que estás discutiendo, y así ahorrarse los... "Para THB todo esta hecho, muerto, cerrado" y quede como el que sale de la orgía más grande del mundo...

THB considera que la sociedad debe ser excluida en el análisis, puesto que la unidad, por decirlo así, debe ser y está en el individuo.
Cierto, pero incompleto. Yo excluyo a la sociedad para el análisis de la realidad, pero lo que no excluyo es al resto de individuos con el que la persona interactúa. La diferencia está en que mi unidad de análisis es coherente, y la suya no. En otras palabras: El individuo es falsable. Las relaciones entre individuos son falsables. La sociedad, no. Obviamente, estoy defendiendo un método de análisis, el que, entre otros muchos, proponía un tal David Hume… El método más avalado hasta la fecha para resolver cuestiones relacionadas con la toma de decisiones y la psicología.

Apliquemos tal debate al ámbito de la justicia. Con sus criterios, resultaría la sociedad culpable de, pongamos por caso, la violación de la mujer. Si todos somos responsables, todos deberíamos pagar las consecuencias judiciales del delito cometido por una sola persona. Pero aún hay más. Al hablar de la sociedad, no distingue entre personas, por lo que la sociedad también incluye a la persona violada, y de todo lo que piense. Es decir, que la sociedad también sería culpable del sufrimiento psicológico que conlleva la violación para la víctima.

El primer error que comete THB es considerar que ese individuo conforma un sistema cerrado y estable, lo que le invita a pensar en su utilidad práctica como figura básica de cualquier modelo.
Mi sistema es abierto, reconociendo la importancia de elementos ambientales en el aprendizaje y toma de decisiones. Lógicamente, su análisis le lleva a un predecible segundo error...
No escapa a la visión de THB que nuestro organismo no puede sobrevivir biológicamente sin el medio exterior, al que supongo él entenderá acertadamente abierto (no podrá categorizar con tanta facilidad el mismo). Pero se niega, prejuiciosamente, a aceptar que esta situación sea idéntica en lo inmaterial.
Yo no he negado tal cosa. Es más, he llegado a decir… ¿Y qué ocurre cuando tales necesidades están saciadas? Pues que intentamos saciar otras. Ese otras es muy genérico, pero me refería a necesidades de orden superior. Sin un ambiente que le aporte información, el individuo es incapaz de tomar decisiones que afectan a su vida. Tampoco he negado la posibilidad del aprendizaje cuando se es mayor debido a la interacción con el ambiente.
La autonomía que corresponde al individuo, la cual THB hace pilar de su argumentación, no es sino dependencia en última instancia: del lenguaje, de la cultura, del saber, etc.; debiendo ser éstos a su vez lo más variado posibles para ganar en autonomía.
Creo que ya respondí a esto anteriormente. El ambiente propone, el individuo dispone. Ahora bien… ¿Quién depende de quién? ¿Y en qué grado? Ahora es usted el que reduce al individuo. Si pretendiese analizar la relación de los individuos, no tendría más remedio que hablar de interdependencia. Pretender hacernos creer, en los términos que propone, que sólo existan relaciones de dependencia, es como negarse a sumar 2 y 2. No es cierto, por tanto, que ignore el contexto.

En el fondo, estamos cuestionando la dirección de la investigación. Usted va de lo general a lo particular. Yo voy de lo particular a lo general. No niego la importancia de ambas direcciones, pero mucho me temo que usted yerre a la hora de establecer los pasos en su análisis. Además, generalizamos la filosofía de nuestros métodos a nuestra comprensión del individuo y su papel en la sociedad. Leámos sus palabras:

Podríamos resumir en breves líneas que las igualdades fisiológicas nos hacen especie mientras que las igualdades psicológicas nos hacen sociedad. Esto ha de entenderse contextualizado con la argumentación precedente, o será objeto de una mala interpretación.

Podemos agrupar y categorizar a los individuos en función de características… Pero esos constructos no conllevan a la existencia del mismo. Son simplemente elementos que nos ayudan a comprender la realidad, y nada más.

Pasemos ahora a analizar el papel de la cultura y el lenguaje…

La autonomía que corresponde al individuo, la cual THB hace pilar de su argumentación, no es sino dependencia en última instancia: del lenguaje, de la cultura, del saber, etc.; debiendo ser éstos a su vez lo más variado posibles para ganar en autonomía.
Un sujeto no activo, es decir, sin motivación o interés, por las relaciones sociales, es incapaz de aprender. Está demostrado que los bebés tienen el deseo (el origen está en la genética) de aprender tanto lenguaje como el significado de otros estímulos, cuando no los conoce directamente. Es decir, que es autónomo para prestar atención. Sobre el conocimiento y la cultura, también depende de la autonomía, pero esta depende más de la voluntariedad de la persona, es decir, un elemento estrictamente individual. Por poner un ejemplo, los niños no aprenden si no quieren. Esta experiencia está muy contrastada en los colegios. Como esto se ignoró, al gobierno socialista de los ochenta no se le ocurrió otra cosa que hacer una ley en la que se obligaba a los niños a recibir clases hasta los 16 años. Los resultados fueron estrepitosos: la peor generación de preparación de alumnos, altísimas tasas de profesores que padecen burnout y una creciente delincuencia juvenil.

Relaciones como necesidades biológicas. Otro elemento muy importante en el planteamiento de Alberto está en la creación de necesidades. Pijus establece que una parte de las necesidades son creadas socialmente, mientras que yo defiendo que las necesidades nacen del individuo, y que las necesidades son individuales. Es más, yo defiendo la interacción entre herencia genética y ambiente para hablar tanto de percepción de la realidad como de percepción de necesidades y de, por lo tanto, actuaciones. En el fondo, el debate que plantea Alberto es el debate del aprendizaje, es decir, si es la herencia o el ambiente lo que prevalece. Hoy en día, este debate no existe: Se sabe que ambas influyen, y en lo que se difiere es en la proporción de influencia entre ambas. Ahora bien, el hecho de que la toma de decisiones acaba siendo individual no se cuestiona. También defiendo que el grado de influencia del ambiente y la herencia es variable en la evaluación de necesidades, pero que esta siempre será una evaluación individual. Esto es completamente ignorado por Pijus…

Para sobrevivir como ser social hace falta ir más allá. Se necesita alcanzar un grado de participación con alguien o algo. Sentirse parte útil. Así, el monje retirado es capaz de superar la soledad moral sin necesidad de relacionarse con las personas, y el ser humano puede sentirse solo estando paradójicamente rodeado de personas.
El monje no se retira por la soledad moral: ¿Qué soledad podía tener un monje del siglo XII? El monje se retira, no por soledad ni por otras historias, sino porque cree que, para una serie de problemáticas (necesidades), su acción es la mejor para resolver ese problema, y que cualquier otra acción supondría repercusiones peores que aquella que ha elegido. Si fuese por la soledad moral, podía haber elegido predicar… ¿Por qué no lo hizo? No lo sabemos, pero sí sabemos que fue una decisión individual.
Concluyendo: que el ser humano en el pasado hubiera alcanzado la cooperación no es evidencia de que la necesidad de relación sea biológica.

Representacion del accidente de Phineas Gage.jpg Simplemente, recomendaré la lectura de estudios que relacionan la corteza prefrontal con todo lo moral, lo social, lo ambiental… en resumen, con lo que son las relaciones con otros individuos. El caso Phineas Gage, que es de lo primero que nos enseñan en primero de carrera, es ilustrativo.

Pensemos ahora en la relación entre fines y medios:

Pero confunde la relación como medio para satisfacer necesidades biológicas con la relación como fin para satisfacer necesidades sociales. Son distintas. Podría existir el ser humano que saciara su hambre y su sed sin necesidad de relacionarse con otras personas. Biológicamente seguiría existiendo.
En realidad, no es que los mezcle. Es que, por su naturaleza, pueden ir mezclados. Es decir, puede haber fines intermedios que sirvan como medio a un fin mayor. Por ejemplo, comenzar una asignatura de la carrera, no sólo porque nos gusta, sino también porque nos quita créditos que necesitamos tener aprobados para que nos concedan la licenciatura.


Individuo y otros individuos (y no “sociedad”). Alberto dice: Así pues no es la sociedad la que decide lo que los individuos hemos de hacer, más que de un modo indirecto. Ah, que es de modo indirecto. Que el individuo también cuenta… Nuestro amigo ha perdido el debate en este punto. Su teoría estaba basada en que el consumo estaba impuesto por la sociedad, pero ahora resulta que la sociedad no decide lo que hemos de hacer. En sus mismas palabrasEl productor crea el nuevo producto siempre de acuerdo a las innovaciones tecnológicas y científicas, publicitándolo luego en el mercado globalizado de forma que llegue al máximo número de individuos posibles, provocando en ellos un deseo social de adquirirlo, aún incluso aunque el producto no tuviera utilidad práctica. ¿La crea o no la crea, Alberto? Porque la publicidad, según su lógica, no sólo nos crea la necesidad, sino que nos propone una alternativa para saciarla… Ah, no, esperen… que venía de

El mundo cerrado y estable daba paso a otro abierto y hostil basado en la competencia, que ofrecía nuevas ventajas materiales e intelectuales. Pero el hombre era incapaz de asumir estas nuevas concepciones que lo dejaban sólo y abandonado en su libertad individual, especialmente cuanto más susceptible era de padecer las consecuencias de la transformación, carga que recaía principalmente sobre las clases más bajas.
Y ahí estaba la publicidad. Para determinar tanto la nueva necesidad como la solución. Pero ahora viene y nos dice que la sociedad no decide más que de un modo indirecto… ¿Y en qué medida? En cualquier caso, si se elimina la determinación directa, implica una limitación significativa del poder de “la sociedad” en el individuo, más que dando información, algo que no entraba en contradicción con mi planteamiento.

Pero aquí no acaban las incoherencias…

El individuo como ser abstracto alimenta la sociedad, y el individuo como ser concreto se ve arrastrado por las conclusiones. Esto hace a los individuos más desfavorecidos más débiles, puesto que la ideología dominante es la ideología de la clase dominante.

Woody en La ultima noche de Boris Grushenko.gif Creo que a esto ya respondía Woody Allen… “Todos los hombres son mortales, Sócrates es un hombre, luego todos los hombres son homosexuales”… Llevaré a cabo sólo una pregunta: ¿Podemos considerar que se siga la ideología de los más fuertes cuando, de media, el 50% del PIB mundial es controlado por burócratas? Puede que hayan cambiado las ideologías, pero lo que no ha disminuido es la fe en el Estado. Si se miran los datos y comparaciones con el tiempo, la cantidad de dinero que ha pasado a controlar el Estado es cada vez mayor, no menor.


Determinaciones individuales, y no determinaciones sociales Parece ser que, para Alberto, el hecho de que sea un depravado y me quiera acostar con tres mujeres a la vez no es una determinación individual… sino social. ¿Por qué social? ¿Por qué necesito a tres mujeres? ¿Por una cuestión de competición? ¿Porque he visto demasiadas películas porno? ¿Porque he practicado el sexo con muchas mujeres, y eso ya implica un aprendizaje social? ¿O porque soy un depravado? En cualquier caso, creo que es mucho más débil este punto de vista:

Si quieres la sudadera con la que ligas más en vez de la otra con la que ligas menos pero que abriga igual, entonces tú mismo has entrado en la parte más evidente de las determinaciones sociales

El caso es que una prenda de vestir tiene más utilidad que otra. Ese cálculo de utilidades no es social, sino individual. ¿Acaso sería distinto si se hubiese elegido la sudadera fea, sino es porque en mi cálculo de utilidades, la sudadera resulta más útil que la bonita? Pero incluso si fuese para vacilar con los amigos de la sudadera tan fea, el cálculo es siempre individual.

Pasemos a la cuestión de la orientación sexual. Huelga decir que no es una cuestión de enfermedad ni especulaciones/bobadas similares. Pero sí se ha demostrado que hay un componente biológico significativo a ese respecto. El mismo componente que provoca que me fije en el escote de una mujer. El capítulo que Steven Pinker dedica en su Tabla Rasa es lo suficientemente explícito al respecto.


Ocio

Pijus hace referencia a una cita que me van a permitir que dude con la escasa demografía que conozco. La cita afirma que:

Tomando a Europa como un todo, el total de días feriados, incluyendo los domingos, llegó a ser de 189 por año, número aún mayor de descansos que los disfrutados bajo el régimen de la Roma Imperial. Nada indica más claramente que había abundancia de alimentos y de energía humana, si no de bienes materiales”.
Supongo que también era una suerte que los esclavos también tuviesen 189 días de descanso…Ahora bien, ¿por qué no se comparan tanto el tiempo como las condiciones laborales y la calidad de vida en todos los periodos? También cabe plantear que el capitalismo no fue la responsable de la caída del Imperio Romano y que desde entonces sólo ha habido una reducción en el tiempo de ocio, sino que ambos tienen antecedentes muy distintos. Creo que esto es más que suficiente para replicar la cita.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por y publicada el 28 de Enero 2006 7:37 PM.

Como estudiar la realidad, según David Hume es la entrada anterior en este blog.

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