El neocapitalismo
No, amigos. No les estoy tomando el pelo...
Si alguien dice de sí mismo que es un demócrata, hay muchas probabilidades de que no lo sea. Los que redondean mucho la boca y acentúan la Ó, son sospechosos. Y los que acusan a los demás de no serlo son peligrosos. Son los mismos que dicen que ya no hay izquierda y derecha: es que ellos son de derechas, y lo que están dictaminando es que ya no hay, simplemente, izquierda; o que, si la hay, es un resabio del pasado que conviene exterminar. La triste realidad es que hay una “nueva izquierda” que consiste en revisar todos los conceptos de la democracia y decir que ahora debe primar la seguridad, el orden y la libertad, que es otra palabra clave en sus gargantas; cuidado con los que prefieren que se note mucho la última letra, la d: libertadddd. Son nuevos en eso y pronuncian demasiado solemnemente. Los liberales son otra trampa: el libertarismo fue una opción en el XIX, se deformó en el XX, y ahora es una forma económica dura: el neocapitalismo significa que el gobierno debe intervenir con fuerza en la economía, no para igualar sino para proteger a la empresa. Hay una piara de gente peligrosa en estas cuestiones que utilizan el idioma como quieren.
¿Adivinais quien firma semejante pieza? Exacto. Él.

Si alguien dice de sí mismo que es un demócrata, hay muchas probabilidades de que no lo sea. (...) Y los que acusan a los demás de no serlo son peligrosos.
ergo, Haro Tecglen es peligroso
Hay una piara de gente peligrosa en estas cuestiones que utilizan el idioma como quieren.
Eso mismo digo yo (“el neocapitalismo significa que el gobierno debe intervenir con fuerza en la economía, no para igualar sino para proteger a la empresa.”)
Un saludo
Lo de este hombre es hilarante. No tengo otro calificativo.
Un saludo.
A mí lo que me repatea casi tanto como el propio bicho es la piara de aduladores que babean postrándose a sus pies. Como si su ídolo leyese los comentarios.