John Stuart Mill, análisis de sus teorías económicas

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Hace tiempo le dedicamos un post a las teorías morales de John Stuart Mill. Sin embargo, una parte muy importante de su pensamiento quedaba en buena medida abandonada: su parte económica. Viene influenciada de su concepción moral, así que sirva para completar aquello en lo que no pude comentar con las debidas explicaciones.

Permítanme un inciso. Mientras que para los posts anteriores dedicados a la historia del liberalismo me basaba en el Manual de Ciencia Política de la editorial Trotta, especialmente en el capítulo de Fernando Vallespín sobre el Estado liberal, así como en otros artículos de internet, en este me voy a basar en el "Historia de la teoría económica y de su método" de R. Ekelund y R. Hébert.

Mill tenía un concepto de libertad individual profundamente desarrollado, pero con el problema de que creía que todos debían partir desde un punto de vista equitativo. Ello incluía poner un impuesto importante sobre las grandes rentas heredadas, mientras que procuró no poner impuestos a los más pobres para no limitar aún más sus impuestos. En materia de impuestos indirectos, planteaba que estos no recayeron sobre los que más dependen los más pobres.

En principio, podríamos dividir las intervenciones estatales en dos:
- Igualdad ex ante: Imposiciones que se hacen para mantener la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.
- Igualdad ex post: Pretende conseguir la igualdad de resultados para todos los ciudadanos.

Mucho temo que el bueno de John Stuart estuviera sentando las bases de las excusas de los políticos para justificar las intervenciones. Mill prestaba una especial atención a los más desfavorecidos, e intentaba hallar el modo óptimo para que personas que no necesitaran de estos recursos chuparan de la teta del Estado. Este fue la filosofía que siguió durante la reforma de la Ley de los pobres, y lamentablemente todos sabemos que ha fracasado. Sólo hay que ver cómo todo aquel que tiene la posibilidad de chupar de subvenciones. En realidad, a estas personas se les desincentiva para trabajar a cambio de un dinero. Mill fue consciente de ese problema, y siempre fue defensor de los incentivos económicos positivos frente a la dependencia de una masa ingente de personas dependientes de la ayuda estatal.

Defensor de los pobres, afirmaba que los impuestos impedían que los pobres pudieran salir de su nivel de vida. Llegaba a renunciar de muchos elementos liberales al defender valores hoy tan extendidos como la educación gratuíta (sería interesante saber qué piensa de la idea de los cheques escolares) o que el Estado concediera préstamos a las familias más pobres. Estas políticas de John Stuart Mill pueden confirmarle como un socialdemócrata. En buena medida, sus políticas han dado una coartada al robo estatal del dinero de los ciudadanos y ha promovido valores no deseables para ninguna sociedad, al margen de que, en momentos puntuales, haya conseguido resultados muy positivos en ámbitos concretos pero que no justificarían lo anterior. Tampoco tuvo en cuenta la posibilidad de las iniciativas caritativas privadas, que podían controlar mejor el gasto de su dinero y los resultados que obtenían.

Con todo, uno de los mayores economistas de la Historia.


A Burrhus.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 23 de Febrero 2005 7:00 PM.

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