Hipocresia con la inmigración ilegal

|

No dejan de ser cuanto menos curiosas las tertulias radiofónicas y los ríos de tinta que se dedican para contarnos los problemas de esta nueva legalización de inmigrantes (y van siete), esa que supone tanta amenaza para nuestro Estado del Bienestar, así como la que generará un enésimo efecto llamada... y a la par, necesaria legalización. Hay errores que pueden ser atribuibles a un razonamiento equivocado y, por lo tanto, son comprensibles. Pero hay otros que, a lo anterior, hay que añadir un componente de hipocresía que deprime.

Hace tiempo que el profesor Xavier Sala i Martín publicó en la Vanguardia un artículo llamado "Su caballo de Troya" en el que hacía referencia los problemas que generaría la llegada de la inmigración en el Estado del bienestar. Venía a decir que dado que su nivel adquisitivo iba a ser bajo y que lógicamente iban a tener acceso a las prestaciones del Estado del Bienestar, la inmigración iba a ser un problema más que añadir a la larga lista que ya tiene de por sí. El economista catalán no llegaba a plantear soluciones, sólo esbozaba el problema, pero un servidor no es economista y es, por tanto, lo suficientemente paleto como para ofrecer propuestas sin miedo a pifiarla de modo desternillante (otros van por ahí diciendo que el Estado debe intervenir hasta en la cojera de los saltamontes surja sin tener ni idea de economía y hasta son pagados por ello y considerados referencias intelectuales). Las pensiones son perfectamente privatizables. La educación, a falta de una privatización completa, puede pasar perfectamente a un sistema de cheques escolares, sin infravalorar la idea de que los educadores sean los padres (homeschool). Con respecto a la sanidad, el copago comienza a ser una medida nada despreciable para intentar reducir el gasto público, y la formación en tratamiento de ancianos es algo que puede ser perfectamente llevado a cabo por vías privadas. Para ello sería necesario que el Estado del Bienestar comenzara a reducir sus atribuiones hasta llegar sólo a intenter cubrir los casos más extremos, algo que con la llegada de la nueva Constitución Europea, parece que se va a complicar más de lo que ya era de por sí. En cualquier caso, creo que éste es un error comprensible.

El segundo elemento al que hacía referencia al principio del artículo me parece el más débil e hipócrita de los que se puedan esgrimir: el "efecto llamada". Ángel Acebes, por ejemplo, afirmaba que lo que se estaba haciendo con la nueva legalización de inmigrantes era generar un nuevo efecto llamada. La verdad es que no se puede decir tontería más gorda. Lo cierto es que las mafias siempre han hecho lo que les ha dado la gana, pero no por las medidas que adopten los gobiernos, sino porque las economías de los países de donde proceden estos inmigrantes están hundidas, y las personas quieren encontrar un futuro mejor.

No vamos a hacer referencia a los hechos que han desembocado a que África tenga los problemas que tiene, aún reconociendo una importancia significativa. Pero sí me permitirán que haga referencia a uno de los muchos elementos que la mantiene: las subvenciones y los aranceles que los países ricos ejecutan para mantener satisfechos a los lobbies de presión de sus respectivos países. Estos (sin olvidarnos de la corrupción o la falta de garantías para el ejercicio de los derechos individuales) son los que hacen que los países pobres no puedan competir y, por lo tanto, no puedan desarrollar las economías. Esas subvenciones que provocaron que la leche del Norte de Tanzania tuviera que ser tirada mientras que en los supermercados se vendía leche holandesa, por poner un ejemplo famoso. Lo mismo podríamos dedir de Iberoamérica, aunque en este caso se tienen que enfretar a las subvenciones de los agricultores norteamericanos. (En ese sentido, es una gran noticia el recorte de gasto público que aplicará Bush, y que se llevaría buena parte de las ayudas a los agricultores).

No nos engañemos, son la pobreza y la desesperanza las que generan el 'efecto salida' hacia países más prósperos. Lo demás es retórica usada por los políticos para sus espurios intereses. El supuesto endurecimiento de las leyes de inmigración del PP no han impedido la llegada de estos nuevos inmigrantes, y si esa fue la imagen que se vendió, quiere decir que la imagen que llega a los inmigrantes era distinta. La pregunta obligatoria ahora es: ¿atacarán los países ricos el efecto salida? Y lo que es más importante: ¿La atacarán del modo adecuado? De momento tenemos dos elementos muy preocupantes: el mantenimiento de medidas económicas que impiden que los pobres de los países pobres tengan que emigrar y un Estado del Bienestar con tendencia a engordar con un problema de despilfarro innecesario. La cosa promete.

Duda existencial del día: No se le habrá ocurrido a nadie que con la ola de frío y la pérdida casi total de cosechas, con el más que temido aumento de precios como consecuencia fundamental, se podría permitir la entrada de productos agrícolas de países pobres para que aumente la oferta y los precios puedan disminuír, ¿verdad? Porque para ayudarles, ya tenemos el 0,7% y demás ayudas "al desarrollo"...

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 8 de Febrero 2005 6:02 PM.

Ibarretxe en el parlamento: Conclusiones es la entrada anterior en este blog.

Burrhus en inglés es la entrada siguiente en este blog.

Encontrará los contenidos recientes en la página principal. Consulte los archivos para ver todos los contenidos.

Powered by Movable Type 4.32-es