Día 4: Aquellos maravillosos años
Butcher siempre ha sido un nostálgico. Tal vez se deba que en el fondo es un romántico empedernido, a su educación basada en películas de Jesucristo o a que cree que hay ciclos que deben ser superados para que lleguen otros nuevos que al final siempre acaba volviendo a los orígenes de dónde empezó todo (o a cualquier otra estupidez típica de humanos). Por ello, me ha pedido que no postee ninguna fotografía de la zona donde vivía. Afirma, con la mirada clásica que pone cuando sabe que está ante una verdad lapidaria y que no espera que sea entendida porque le da igual, que hay ciertas cosas que han de guardarse en la intimidad. Yo la verdad es que soy un poco cotilla, y habría hecho lo que estuviera en mi mano para postear las fotos... pero me ha amenazado con no volver a sacarme de viaje... excepto para el día en que Jacques Lacan venga a España para dar conferencias.
Pues va a ser que no.
Con todo, y ahora que se está duchando, voy a permitirme el lujo de postear algunas fotos de la catedral y algunas iglesias... algo que supongo... le recordará al bueno de Butcher aquellos "maravillosos" años de buen feligrés :-P
Un servidor ha de reconocer que el centro de Valencia es precioso. Muy bien cuidado y con muchas Iglesias (Butcher contó 2 y la catedral). Sus estilos arquitectónicos, para alguien que tiene problemas para definir las propiedades de un cuadrado, no dejaban de resultar sumamente interesantes.
Después nos fuímos a papear algo cerca del campus con Adriá, Eaco y Dani...
y finalmente nos dimos un 'rulo' por el campus...
...donde destacaba a un servidor su Biblioteca de Ciencias sociales...
...su cafetería (muy interesante, estaba dividida en compartimentos, lo que reduce el estrés por controlar estímulos externos... y además te dejaban jugar a las cartas, cosa que no pasa, al menos, en la facultad de psicología de la UMA.
...o su secretaría virtual.
A eso se le llama invertir bien. Aprendan, responsables de la UMA.
El día acabó con Butcher y un servidor en el tren de regreso a Málaga para tomar unas merecidas vacaciones de tanta juerga.
Os echaremos de menos... pero tened seguro que volveremos. Prometido.
