El futuro de la ONU

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Un interesantísimo artículo de mi nunca suficientemente admirado Jorge Valín (digo esto sin ser anarco-capitalista) plantea muy seriamente la necesidad de la ONU y de su disolución.

El problema de la ONU no es su manifiesta incompetencia (vease Irak, Darfur, corruptelas... la lista es infinita). El problema es que emana de la voluntad de los Estados, y estos, en relaciones internacionales, ya sabemos que son cualquier cosa menos democráticos. No sólo eso, el sistema de reglas está hecho para que, independientemente del ascenso de algunos países en su importancia internacional, todas las decisiones deban ser aprobadas por los cinco países con derecho de veto (Francia, EEUU, Rusia, Gran Bretaña y China). Es decir, que todas las decisiones dependerán siempre en última instancia de la voluntad de varios estados, no de la igualdad de derechos de los ciudadanos.

Entonces, ¿por qué seguir manteniendo esa institución de ineficacia y corrupción demostradas? Porque es necesaria. Más allá de cualquier deseo moral o político, no podemos negar que los actores más importantes de las relaciones internacionales (sin menospreciar otras) son los Estados, y es en base a la naturaleza de estas sobre la que hay que trabajar, incluso para su futura disolución (algo improbable). Lo cierto es que los Estados necesitan un marco en el que poder reunirse y donde sean capaces de resolver sus diferencias, y la ONU dispone de los suficientes instrumentos "equidistantes" para "conseguirlo". Como se ha demostrado que no se consigue absolutamente nada es echando a países especialistas en violar derechos humanos de la Organización.

Hay un dato que se suele omitir en la ONU, y es que ha sido capaz de integrar a 192 países. Su futuro depende de la voluntad de estos, y a todos estos países les conviene que la ONU exista y estar integrados en ella, a pesar de ser, en la inmensa mayoría de los casos, un impresionante desperdicio de dinero. La voluntad de los ciudadanos es, como siempre, irrelevante. Pero no nos engañemos, la culpa de su ineficacia no la tiene la ONU, la culpa la tiene quien la crea por culpa de su propia naturaleza: Los Estados. Y esta seguirá viva hasta que los Estados no renuncien a su monopolio del derecho en las relaciones internacionales.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 15 de Diciembre 2004 8:40 AM.

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