Liberalismo moral (3): John Stuart Mill

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El más criticado, el más denostado, el más mofado, el más vilipendiado y el más machacado de todos los liberales clásicos es, a mi modo de ver, John Stuart Mill. Que si era un ungido, que si su teoría del fondo de salarios era un desastre por no tener en cuenta la diferencia entre salarios reales y salarios monetarios y no darse cuenta de que se generaría un proceso de déficits (por el aumento de salario)... Y no les falta razón. Sin embargo... bueno... lo tengo así en mis apuntes, como liberal... y el profesor no era malo. Y además, he buscado bibliografía por internet... y me confirma la toería...

Bueno, al caso. Lo que no podemos negar es la enorme influencia de este economista y filósofo. Puede incluso considerársele perfectamente la piedra angular de la social democracia... ¿Y qué tendrá este individuo de liberal, se preguntarán ustedes? Iremos a la teoría... y después ya veremos.

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Mill se basa en el principio de utilidad para intentar diferenciar entre los placeres inferiores (aquellas necesidades imprescindibles para la vida, comida, techo, ropa,...) de las superiores, las cuales hacen la vida más comleta (libros, teatro, viajar...). Esto supone la necesidad de imponer unas políticas concretas para redistribuír riquezas e intentar hacer más felices al mayor número de personas... a pesar de que a esas personas no quieran disfrutar de esos bienes (ni quieren ver en el teatro la última obra del "Otelo" de Shakespeare ni leer a Homero en griego antiguo... sino estar en la tasca bebiendo como un cosaco...). Es decir, que el Estado estaría imponiendo unos criterios subjetivos de felicidad a los ciudadanos...

Este dilema (y aquí viene su contribución al liberalismo) Mill lo resuelve dandole prioridad absoluta a la libertad de los individuos, basándose en su autonomía moral. Para él, no existe ningún bien social diferente al bien individual, y este no es ni más ni menos que el bien de los individuos. Y el concepto de lo que es bueno o no es subjetivo. Sólo se es responsable de todo aquello que pueda afectar a los demás, y la libertad (y soberanía) con respecto al propio cuerpo es absoluta. Para garantizar todo esto, la legislación debe reconocer la individualidad como una categoría social, de tal modo que las mayorías estarían limitadas en su poder de coacción.

¡¡ESTE TÍO FUE EL PRIMERO EN RECONOCER LA LIBERTAD EN LA BRAGUETA!! ¡¡VIVA LA MADRE QUE LO PARIÓ!!

Para impulsar el desarrollo de los placeres superiores, plantea la necesidad de las reformas en materia educativa para los más pobres, lo cual permitiría el desarrollo de las potencialidades de las personas. La social democracia, basada en la redistribución de riqueza para cubrir necesidades y el reconocimiento de una autonomía moral para hacer con ella lo que se estime oportuno está inspirada en las ideas de John Stuart Mill, con una diferencia muy significativa. Mill, en su teoría de fondo de salarios (una teoría que habla de cómo un capitalista puede mantener una empresa pagando a todos los trabajadores un salario suficiente para vivir) habla de un aumento en los salarios monetarios (es decir, en dinero contante) de los trabajadores, no habla en ningún momento de redistribución por el Estado vía impuestos (otro debate es que esta teoría sea más eficaz o no). La diferencia es muy significativa.

4 Commentarios

El problema es como justifica que exista esa libertad de bragueta; debe existir para que los mejores no tengan que adaptarse a la moral de la mayoría, no porque la mayoría deba o tenga derecho a librarse de esa moral. Ciertamente, era un ungido de tomo y lomo.

Es un utilitarista, ese "para qué" le sobra. Hoy por hoy (o en el pasado) no tiene ninguna justificación. Con todo, es el primero que pone en relieve ese valor, aunque en el futuro fuera perfeccionable.

Javier dijo:

Hombre, Daniel, la verdad es que en esa frase no le estas hacienda justicia a J.S.M. En teoría económica tuvo errores, pero en valores y principios es donde esta mas fuerte.

Ten en cuenta que su defensa de la libertad la realiza enfrentándose principalmente al propio utilitarismo. Acabo en esa escuela mas bien porque heredo el puesto, pero el mismo rechazo muchos postulados utilitaristas. Al defender la libertad se dedica a responder a la pregunta “¿Si algo va a hacer mas felices a todos, por que no imponérselo?”.

No defiende que una “elite” o los “mejores” no deban seguir la moral mientras que la mayoría si. Simplemente señala que la peor dictadura es la de la mayoría (y eso que vivió en el XIX), y que esta no debe poder imponerle a ningún individuo, sea este mejor o peor, una restricción a su libertad de expresión por ejemplo. Por mas que la mayoría este convencida de que ella esta en lo cierto y el no. Incluso si es matemáticamente demostrable que esta en lo cierto y el no. Según Mill, la única restricción que el conjunto puede imponer al individuo es el respeto a las libertades de los demás individuos. No veo como eso te convierte en un “iluminado”

Golan dijo:

Con todo lo rancio que se haya quedado el utilitarismo y los aires de superioridad que tenía el personaje (lo criaron para eso, al fin y al cabo), On Liberty es una de esas obras que cambian la vida de uno cuando empieza a asomarse al mundo con cierta curiosidad intelectual, allá por los (a ratos) felices años adolescentes.

Termes, en su Antropología del Capitalismo, titula el capítulo de dedicado a JSM "Liberal de mente, socialista de corazón".

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 24 de Noviembre 2004 10:30 PM.

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