Las historias de Tío Conrado: Conclusiones

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Voy a poner el último capítulo entero del libro de nuestro amado Tío Conrado, del que ya he puesto unos cuantos fragmentos... (1, 2, 3 y 4), resume muy bien su pensamiento y el libro concreto en sí...

(En realidad, lo saco de esta página. Comprenderán que sea un poco largo y que no me guste demasiado perder el tiempo escribiendo algo que ya está escrito en otra parte y que bien resume los puntos principales que Tío Conrado expuso anteriormente.)

"Se han tratado ocho procesos diferenciables, aunque estrechamente relacionados entre si, que amenazan no sólo a nuestra cultura actual sino a la humanidad como especie.

Estos procesos son:

(1) – La sobrepoblación de la tierra que obliga a cada uno de nosotros a protegerse de la sobreoferta de contactos sociales de un modo fundamentalmente “in-humano” y que, además, directamente provoca agresiones debido al hacinamiento de muchos individuos en espacios pequeños.

(2) – La desertización del espacio vital natural que no solamente destruye el medioambiente exterior en el cual vivimos sino que destruye también en el ser humano mismo el respeto por la belleza y por la grandeza de una Creación que lo supera.

(3) – La competencia del ser humano contra si mismo que el desarrollo de la tecnología impulsa para nuestra perdición de un modo cada vez más acelerado, haciendo a las personas ciegas frente a todos los valores auténticos y les quita el tiempo parea dedicarse a la verdaderamente humana actividad de la reflexión.

(4) – El decaimiento de todos los sentimientos y afectos intensos a causa del reblandecimiento. El avance tecnológico y farmacológico promueve una creciente intolerancia frente a todo aquello que produzca el más mínimo desplacer. Con ello decae la capacidad del ser humano de vivenciar aquella alegría que sólo puede ser conquistada mediante un duro esfuerzo vencedor de obstáculos. Las oleadas naturalmente establecidas por el contraste entre el sufrimiento y la alegría se achatan y se convierten en las imperceptibles oscilaciones de un inmenso aburrimiento.

(5) – El deterioro genético. Dentro de la civilización moderna no existen – aparte de “sentimientos naturales de justicia” y algunas tradiciones jurídicas legadas – factores que ejerzan una presión selectiva hacia el desarrollo y el sostenimiento de normas de comportamiento sociales, a pesar de que las mismas se hacen cada vez más necesarias debido al crecimiento de la sociedad. No se puede excluir la posibilidad de que muchos de los infantilismos, que convierten en parásitos a gran parte de los actuales jóvenes “rebeldes”, estén genéticamente condicionados.

(6) La demolición de la tradición se produce cuando se llega a un punto crítico en el cual la generación más joven ya no consigue entenderse culturalmente con la generación más vieja y menos aún identificarse con ella. La generación más joven tratará, por ello, a la más vieja como a un grupo étnico extranjero enfrentándola con un odio político. Los motivos de esta perturbación de identidad se hallan sobre todo en la falta de contacto entre padres e hijos, lo cual tiene consecuencias patológicas ya en la etapa de la lactancia.

(7) – El aumento de la adoctrinabilidad de la humanidad. El aumento del número de personas que se aglutinan en un único grupo cultural, en conjunción con el perfeccionamiento de los medios tecnológicos para manipular a la opinión pública, conducen a una uniformización de las opiniones que no ha existido en ningún momento anterior de la historia de la humanidad. A esto se agrega que el efecto sugestivo de una doctrina firmemente sostenida crece con el número de sus partidarios, quizás hasta en una proporción geométrica. Ya hoy se tacha de patológico al individuo que se sustrae concientemente al efecto de medios masivos como, por ejemplo, la televisión. Los efectos des-individualizadores resultan bienvenidos por todos aquellos que desean manipular grandes masas de seres humanos. Las encuestas, el mercadeo y modas hábilmente dirigidas ayudan a los grandes productores de este lado y a los funcionarios del otro lado de la cortina de hierro a obtener el mismo poder sobre las masas.

(8) – El armamento de la humanidad con armas nucleares expone la humanidad a peligros que son más fáciles de evitar que aquellos emergentes de los siete procesos antes citados.

Los procesos de deshumanización descriptos en los Capítulos I a VII resultan fomentados por la doctrina pseudo-democrática que afirma que el comportamiento social y moral del ser humano no está de manera alguna influenciado por la organización filogenéticamente evolucionada de su sistema nervioso y de sus órganos sensoriales sino que resulta determinado exclusivamente por el “condicionamiento” que la persona sufre en el transcurso de su ontogénesis por parte del entorno cultural en que se encuentra."

De todos lo que ha dicho Tío Conrado anteriormente, me voy a centrar sólo en el último párrafo. El autor critica el condicionamiento... Le echa la culpa de todos los males del mundo... al condicionamiento. Konrad Lorenz no tenía ni la más repajolera idea de lo que era (y es) el condicionamiento. El condicinamiento (en cualquiera de sus vertientes) es una variante más del aprendizaje dentro del desarrollo evolutivo del ser humano. Y es tan natural como cualquier otra. Y otra cosa es el uso, el mal uso o el abuso que se pueda hacer de esta cualidad del ser humano para llegar a fines más espurios o que violen la libertad de los individuos. Para que nos entendamos, puede ser lo mismo que el uso (suministrar electricidad a hospitales), mal uso (no control de los residuos) y abuso (bombas nucleares) de la energía nuclear. ¿Por qué critica Lorenz un tipo de aprendizaje necesario para el desarrollo del ser humano? Eso por no hablar de ella como técnica terapéutica, donde se ha probado como técnica muy util para diversas problemáticas (fobias, por ejemplo).

Da la sensación de que incluso Tío Conrado no sabe qué es el aprendizaje... Hasta el punto de que una de sus críticas, el sexto, el del quebrantamiento de la tradición, olvida (o ignora) que la cultura no es sino el que unas tradiciones que no dejan de ser una serie de conductas ante unos estímulos para unos fines concretos que han sido útiles para una comunidad de individuos... y que posteriormente se han enseñado a sus hijos. Pues bien: todo esto se ha hecho por condicionamiento operante. Y ahora resulta que los padres no educan a sus hijos... ¿Qué usaran los padres para educar a sus hijos sino el condicionamiento operante? ¿Qué mejor técnica que esa? La realidad es (era) que los padres no enseña(ba)n bien a sus hijos (vía condicionamiento operante) los valores que Lorenz defendía... y que sin pretenderlo intentó cargarse atacando a su máximo garante: el condicionamiento.

El resto se lo dejo a ustedes.

2 Commentarios

Ctugha dijo:

//Off topic// Te gustara saber que en la Republica Dominicana el estado quiere organizar un correo electronico gratuito para cada ciudadano: Noticia en barrapunto.

Poco que comentar... A eso se le llama chapuza estatal... porque no sé cuánta población sabe cómo es el teclado de un ordenador... el mail obligatorio es una tontería si nadie tiene acceso a ordenador ni a internet... ya no digamos a Firefox...

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 23 de Noviembre 2004 8:00 PM.

Las historias de Tío Conrado. Capítulo 4 es la entrada anterior en este blog.

Siempre nos quedará Carlos Rodriguez Braun... es la entrada siguiente en este blog.

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