Estado, pseudociencias y libertades individuales

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La cuestión de las pseudociencias y su aparición en medios de comunicación u otras instituciones públicas es una cuestión que nunca ha sido estudiada desde el punto de vista liberal. Bueno, en realidad sí… es un robo estatal, dado que un agente que nos roba dinero y cree que conoce mejor las prioridades de los ciudadanos que estos mismos... Pero voy a intentar no ser tan simplista en el análisis para centrarme en conceptos más morales.

Pongo esto a colación por, principalmente, dos razones.

En primer lugar, se ha originado un revuelo ciertamente importante dentro de la comunidad escéptica que tiene como raíz la invitación de la Universidad de Alicante al magufo Íker Jiménez. Si menciono a algunos de los blogs de corte escéptico, El retorno de los charlatanes o Por la boca muere el pez son sólo dos ejemplos de denuncia (para ver las opiniones al respecto, visíntese los comentarios).

En segundo lugar, usando un artículo de David Millán en el que consigue ridiculizar (realmente, los argumentos son ridículos por sí mismos) los planteamientos por los cuales el Gobierno pretende controlar la calidad de la televisión en horarios infantiles y en aspectos relacionados con las pseudociencias (aquí en PDF), podemos decir que lo de garantizar la televisión como un servicio pública, nada de nada. En realidad, esto no va a impedir que el gran magufo español, J J Benitez, pueda ser nuevamente contratado para repetir sus patrañas (aquí algunas del año pasado, vía Ctugha) sobre las más variadas facetas de lo "desconocido", ni que el citado milenarista pueda participar en programas de televisión matutinos hablando de esos misterios de lo desconocido.

En el fondo, no dejamos de hablar del mismo problema, y es que los defensores de las pseudociencias puedan tener acceso a medios (educativos o de comunicación) públicos. Hay que resaltar un hecho muy importante, y es que lo que defienden estos señores NO ES CIENCIA. Las explicaciones que suelen dar a los hechos pueden ser falaces o falsas cuando no ridículas. El rigor metodológico que siguen brilla por su ausencia, cabe perfectamente la definición de pseudociencia de Wikipedia, quedando únicamente un rastro de beneficio a base de mentiras. Sólo hay que ver la mofa que ha causado el reciente descubrimiento de nuevas caras de Bélmez en la casa en la comunidad escéptica…

Vayamos primero al tema del acceso a la Universidad de la pseudociencia. Los hechos de los que estamos hablando se producen en un sistema público. En el caso de que fuera privado, podría pensarse que son iniciativas privadas, y que ellos se están jugando su dinero, por lo que el hecho de que sea público o privado no va a incidir en la erradicación definitiva de las pseudociencias. La única réplica que cabe es la del deber ético de los profesores en dar las mejores clases posibles a sus alumnos. Sin embargo, la moral del profesor puede ser tan escéptica como un lobo que cree que aulla a la Luna por creerla un ente superior, y los alumnos tendrán que tragarse una ración de superchería bajo el consejo “como científicos, debéis investigar con la mente abierta”… que es algo así como pedirle a los aprendices a catador de la Guía Michelín que tengan la mente abierta para degustar la presentación, los aromas y componentes de las hamburguesas del McDonalds…

Recuerdo una entrevista al siempre enorme Milton Friedman en el que comentaba que el problema de la libertad era la responsabilidad. El hecho de que sean públicas o privadas las Universidades no guarda relación con la verdadera solución de este problema. Si el director de una organización cree interesante invitar a alguien que se inventa historias de un modo bastante comercial, no hay modelo político que pueda impedirlo.

¿Quiere decir que sólo se puede creer en lo que "ordene la ciencia", y que todo lo demás es pseudociencia? Bajo este punto de vista, algo con tantos problemas de sostenibilidad científica como una religión no podría entrar en las aulas. Dando por hecho que hablamos de un sistema público, lo que no puede hacer es influír en ninguna creencia más allá de lo que influya de modo el efecto indirecto de la enseñanza de hechos científicamente demostrados. En un sistema privado evangélico, Dios sería el creador del Universo y el mundo tiene los problemas que tiene por el pecado de Adán... o en una islámica rigorista, la Luna sería más grande que la Tierra, pero es la educación que la familia elige para su hijo.

Con respecto a los medios de comunicación, nada se puede replicar en el caso de se trate de empresas privadas, aunque quizás fuera deseable distinguir la verdad de la ficción y la ciencia de la pseudociencia. Ello también dependerá del ejercicio de la libertad que todos los actores hagan. En el supuesto de que hablemos de una televisión pública, como mínima, también debería hacerse efectiva la diferenciación. Pero si lo que se pretende es proponer una televisión de calidad, los programas dedicados a la pseudociencias y demás paranoias paranormales sobran. Y ello, dado el código que se ha propuesto el gobierno hacer cumplir (pensando en las posibles hipnotizaciones a los niños)… no se cumple (se olvida por completo del resto de casos y del resto de franjas horarias). Bueno… hay una solución bastante más coherente: ¡¡PRIVATIZACIÓN DE RTVE YA!!

Otro artículo de David Millán al respecto abre realmente el debate de "¿Quién tiene la culpa?". Son los padres los que les dan a los hijos la posibilidad de ver la basura que ponen en la tele, y me parece normal, dado el cansancio con el que suelen llegar del trabajo. Pero ahí tragan desde pseudociencia hasta a los idiotas de Gran Hermano.

5 Commentarios

Dodgson dijo:

Sí se ha abordado el tema desde el punto de vista de la libertad, muchísimas veces, que es el punto de vista del liberalismo, el principal. Lo que he visto poquicas veces es tratarlo desde el punto de vista de esta libertad concreta, la económica.

Aciertas más de lo que crees y te invito a que observes algo que yo ya observé hace un tiempo, antes de chocar de frente con el sectarismo de izquierdas de tantos escépticos. Las empresas privadas son más fáciles de convencer del error de los planteamientos pseudocientíficos. Son mucho más sensibles a lo único que puede hacer el ciudadano (quiero decir lo único que debe), a saber, convencer, explicar y denunciar, todo a la vez pero ordenadamente. Una carta bien redactada por alguien de prestigio y avalada con una buena vulgarización de los principios científicos o filosóficos adecuados es mucho más eficaz en un medio privado que en uno público. Los medios públicos tienen una suerte de certificación y una inmunidad a las malas ventas que los hace intratables. Con los medios públicos los muy izquierdistas escépticos aspiran a lo que podía aspirar un siervo medieval, el tener un buen señor. Naturalmente, siempre fracasan porque el que manda tiene el escepticismo como el menor de los problemas, más insignificante frente a, digamos, algún índice de popularidad inmune a los resultados de ventas. Los medios privados se las ven con una audiencia que puede estar muy (bien) convencida de algo.

Algo que les debe joder pero mucho es que la COPE es una cadena que en cuestión de respeto a la ciencia y desprecio a la pseudociencia está bastante mejor que cualquiera. Las estrellas de la temporada Losantos y Vidal son el uno un sagaz "detector de sacamantecas" y el segundo un declarado escéptico (que lleva con extraordinaria discrección alguna faceta suya bastante poco escéptica). Despacharse displicentemente frente a ciertas actitudes, como hacen Losantos et al., de los creadores de misterios es mucho más eficaz que el respetazo a "todas las ideas" que tiene tanto presentador instalado en el superrespeto y el talantazo. Lo políticamente correcto le lleva su parte a los pseudocientíficos y charlatanes, cuyas ideas son "respetables, como todas" (con los años y a la vista del izquierdismo patán de tantos conspicuos escépticos, no deja de producirme risa comprender que la afición de la izquierda a las manipulaciones conceptuales de lo políticamente correcto sirve de perfecta coartada para tanto sacamantecas).

Hummm... no estoy yo tan seguro, mi buen amigo Dodgson... la SER está totalmente entusiasmada con Iker Jiménez... quien no se caracteriza por su rigor científico precisamente...

Si la magufología contada con arte (al César lo que es del César) vende más que la ciencia contada con arte... malos tiempos para la lírica... Aunque también es cierto que después tiene uno de los mejores programas sobre salud que he podido escuchar hasta ahora. Sí que creo también que el mercado, aún llegando menos lejos que las pseudociencias, es la mejor posibilidad que tiene la ciencia escéptica.

Sobre el "talante"... precisamente el talante Zetapedista es algo que no predica la comunidad escéptica... ahí se va a cuchillo... casi literalmente.

Creo que las "pseudociencias" no serían un problema si fueran abordadas por la gente como lo que realmente son: un camino abierto hacia una "posible" futura ciencia. Pero posible y no probable, de ahí que desde un punto de vista racionalista deban abordarse con escepticismo.

Yo, personalmente, me lo paso pipa con las teorías pseudocientíficas. Como aficionadillo de la Historia antigua y medieval, me lo paso pipa sobre todo con las teorías pseudohistóricas. Especular siempre es creativo, placentero y emocionante.

Pero no todo el mundo lo aborda de la misma manera: las expectativas y esperanzas que abre cualquier nuevo camino, aunque en realidad no lleve a ningún sitio, son por mucha gente tomadas con un entusiasmo religioso. Pongo un ejemplo claro: el neolibera... digo el liberalismo (je je... es brooooma).

Puede dar lugar no sólo a equívocos, si no a verdaderas obsesiones patológicas o, lo que es peor, a integrismos. Es, y con perdón, la "pu..." fe (o razón de los vagos) de los "co..."

En cuanto a lo de que la privatización total de los medios de comunicación pueda ser una solución al problema... Nuestras formas de ver las cosas están a años luz, yo creo que más bien fomentarían todo lo contrario. Los tiempos en los que se vendía "calidad" ya hace tiempo que pasaron, en todos los mercados: ahora prima la "cantidad". Lo bonito barato vendido a gran escala da mucho más provecho. Valga también para el mercado de la Ciencia o de la Pseudociencia.

Y otra cosa... Explicadme esa ¿manía? en diferenciar asociaciones "privadas" de asociaciones "públicas". ¡Pero si son lo mismo, no seamos ilusos!

La única diferencia radica, aparte de en los medios (las primeras crecen en la competencia de poderes y las segundas de la orientación del voto), sobre todo en QUIEN maneja más el cotarro.

Bueno. Hecha mi declaración rojilla, y con sumo gusto en saludarles, con su permiso me retiro de nuevo a las barricadas ;-)

Salud, camaradas!

Digo... Saludos, amigos!

Dodgson dijo:

Happy, no estoy diciendo que venda más la divulgación magufológica de Vidal que la ciencia. Sólo que Vidal es recomendable como escéptico. Creo que vender, vende más el producto importante, que es la divulgación científica: hay secciones de este tipo en las radios. Pero creo que en esto estamos de acuerdo a la vista del dato que das, ¿no?

Que la SER tiene entusiasmo por los magufos, no lo dudo, doy por descontado que si algo tiene mercado habrá quien oferte el producto. Lo qu edigo es que, siendo difícil combatir eso, es más sencillo con la SER que con las cadenas públicas.

Replicando a Toni. Pues no creo que en los casos que conozco, más o menos en profundidad, de liberales haya nada de integrismo. Me consta que están dispuestos (insisto en restrigir el tema a los que conozco) a escuchar cualquier argumento y a cambiar de oponión. Claro que para el gusto de la izquierda pueda parecer otra cosa, pero eso será problema de la izquierda, digamos.

No he afirmado en ningún momento que pueda desparacer, ni siquiera en un futuro previsible, las venta de pseudociencias en los medios de comunicación. Eso está descartado, es una lucha sin fin y los que lo entienden de otra manera suelen ser los que tienen una mentalidad de "ingeniero social" que creen que por la fuerza del estado se puede "erradicar" la peudociencia. Es más, no sé si es deseable una "erradicación" puesto que de vez en cuando salen magufadas que resultan no serlo en absoluto.

Mi punto es que es más fácil que haya respuesta eficaz (no voy a hablar ya, evidentemente, de "eliminación" ni términos parecidos) a las pseudiciencias con los medios de comunicación privados.

Lo que dices sobre los medios públicos y privados es cierto ¡por eso preferimos los medios privados! Los medios públicos están al servicio de la concentración del poder y los privados están en competencia, de poder o de lo que quieras, pero en competencia. Salvo Polanko, pero el proteccionismo y los monopolios fomentados por el estado vienen a ser algo muy parecido a la concentración de poder en el propio estado ¿no?

Por cierto, la SER es lo más parecido a una radio pública y es la que más pseudociencia vende. Y vuelvo a lo mismo a riesgo de ser pesadito, la COPE es la que más daño hace a la psudociencia y eso, desde que lo detecté, no ha dejado de encantarme, por el contraste y por el aire de paradoja que debe tener para los matacuras que tanto medran en el movimiento escéptico. Vamos, que me hace mucha gracia que la razón de que sean así las cosas, más escépticos en la COPE que en la SER, se comprende muchísimo mejor desde una concepción liberal que desde una intervencionista.

Saludos, Dodgson. Mi comentario sobre los integrismos no iba dirigido a los liberalismos: era un chiste fácil con el ánimo de molestar un poco.

Me refería a lo peligrosa que puede ser la fe, no sólo estrictamente religiosa, si no la que pueda inspirar, por ejemplo, las esperanzas que suscitan algunas "pseudociencias".

La referencia al liberalismo no iba en serio... ¿O sí? Cualquiera sabe, viniendo de este rojillo. A servir. ;-)

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 28 de Octubre 2004 9:00 PM.

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