Derecho de manifestación, derecho al trabajo...

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Quedarse sin trabajo es una situación muy complicada para cualquier persona, no ya sólo desde el punto de vista económico. Sin embargo, cuando se analiza lo que hacen los trabajadores (bien impulsados por los sindicatos), sorprende que en lo último que piensen los sindicatos sea en la readaptación de los trabajadores a los que dicen representar... y siguen empeñados en mantener negocios totalmente inútiles (como el de los astilleros de Izar, que lleva subvencionado más de 20 años -si alguien tiene la gentileza mandarme información del tamaño de las subvenciones a lo largo de las décadas, se lo agradeceré-). La incapacidad de readaptarse a las nuevas circunstancias es algo muy palpable para una persona que lleva trabajando 20 años con la misma máquina, es ahí donde la incapacidad de los sindicatos para hacer algo constructivo se hace más patente. De ahí podría nacer la necesidad de las manifestaciones para conseguir readaptaciones, subvenciones, prejubilaciones y demás salidas políticas. Sin embargo, no justifica ningún tipo de agresión ni de movilización violenta. Cádiz se queda cada dos por tres totalmente aislada en nombre de los derechos de los trabajadores... (los enfermos tienen que ser trasladados en helicópteros) olvidándose por completo del derecho al trabajo de los demás trabajadores. Acciones violentas también se han llevado a cabo en otros puntos de España.

Ayer mismo, en San Fernando (creo, es como si la noticia haya desaparecido de la faz de internet), unos trabajadores de Izar se manifestaron frente la sede local del PSOE para reclamar que los astilleros sigan siendo militares... llegándoles a tirar piedras y tomates. La preguta que cabe formularse es: ¿Acaba toda agresión únicamente cuando se reclaman de modo pacífico? ¿Basta simplemente con parar la fábrica y concentrarse silenciosamente frente a la sede del partido político en el poder? En realidad, no. Para que las medidas demandadas por los trabajadores puedan llegar a efecto, es imprescindible que el Estado pueda sacar dinero al resto de los ciudadanos y seguir subvencionando a las empresas, prejuvilando a trabajadores, recolocándolos, etc, etc... todas injerencias estatales en la libertad individual del resto de los individuos, al margen de ser ineficaces (ese dinero puede gastarse en cosas más útiles, proporcionando puestos de trabajo).

Es probablemente el lado que menos se enfatiza de las manifestaciones pacíficas (algo que ni siquiera los manifestantes se plantean... bueno... ellos mismos quieren que esa agresión se lleve a cabo...) (no hablo de los liberales, eso es algo que tenemos bastante claro), la intromisión en la libertad individual en nombre de derechos... y para que al final, la defensa de esos derechos sea la peor defensa que se pueda hacer a los trabajadores. Cuando hablamos de movilizaciones que conllevan el que otros trabajadores no puedan desempeñar su labor, la agresión al individuo y a su derecho al trabajo acaba siendo doble.

1 Commentarios

Palimp dijo:

Pese a mi marcada idelogía izquierdista reconozco que muchas veces noentiendo determinadas manifestaciones, como bien dices orquestadas porlos sindicatos con el único fin de figurar y captar socios.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 19 de Octubre 2004 12:00 AM.

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