Locke: el primer liberal

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John Locke.

Su importancia en la historia y en la ciencia hace que tenga que dejar unos espacios de más como pequeña muestra de respeto a su obra. Desde la filosofía de la ciencia, su “Ensayo sobre le entendimiento humano” plantea ideas muy importantes sobre el desarrollo del hombre, como es la idea de la tabla rasa (los niños no saben nada cuando nacen, son una tabla rasa… hablar de “La tabla rasa” de Pinker ahora no es plan, estamos hablando de política) o su defensa radical del empirismo (primacía de la importancia de la experiencia frente a la deducción), por poner dos ejemplos.

En la historia, lo hizo de modo mucho más evidente a través de su “Segundo tratado sobre el gobierno civil”. Porque John Locke es el primer autor liberal. Reconoce una serie de derechos fundamentales que tienen todas las personas, usando como justificación el tantas veces vilipendiado derecho natural. Esto implica el reconocimiento de un ámbito de libre disposición para organizar su vida como cada persona estime oportuno.

Según este derecho natural, Dios proporciona en los hombres la capacidad de razonamiento suficiente para guiarse en sus intereses. Los principales derechos son el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad privada (propiedad de tierras o posesión de bienes). Estos derechos son anteriores al Estado, y este únicamente los reconoce, teniendo la obligación de respetarlos. Su restricción depende del consentimiento de los titulares.

Varios puntos a comentar aquí:

El primero es el del origen de Dios en estos derechos naturales. Más tarde, en especial por el trabajo de David Hume, se consideró a Dios como alguien prescindible a la hora de estimar que las personas tienen derechos independientes de la voluntad del Estado. Una vez Dios ha sido eliminado, estos derechos en sí mismos parecen bastante razonables. Si no fuera así, el Estado de derecho no sería tal, sino que los criterios estatales de utilidad prevalecerían sobre los de las demás personas, lo cual supone el inicio de una injusticia, cuando no una tiranía. Y esto, cualquier democracia mínimamente seria no puede aceptarlo.

Sobre la restricción de las libertades individuales, decir que las relaciones de intercambio son válidas si son consideradas por las personas como voluntarias. Es decir, que si, por ejemplo, ponemos el caso de una hipoteca o el salario de una persona, este es un acuerdo voluntario entre ambas personas, y por duro que pueda ser, es consentido, y el Estado no sería quien para manipularlo, puesto que es una relación voluntaria. Esto establece un dilema importante en el caso de los países más pobres, por ejemplo, cuando no cabe otra posibilidad de que las personas tengan que trabajar en durísimas condiciones laborales… o que incluso los niños tengan que trabajar. La respuesta a esto es de carácter económico, es decir, que hay lugares donde el nivel de miseria es tal que no se pueden permitir ninguna pérdida de ingresos económicos.

El Estado se concibe a partir de un doble pacto: Por un lado, un contrato social que une a las personas en una comunidad con la capacidad para conformar el poder constituyente. Por otro lado, un segundo contrato por el que el poder es entregado a unos representantes (actualmente se les conoce como parlamentarios), con los cuales se mantiene una relación de confianza. La relación entre los políticos y los ciudadanos será establecida por consentimiento, y la capacidad de acción de este será limitada (de aquí la idea de Estado limitado). Es decir, el gobierno tiene unos fines concretos y unas restricciones para controlar sus poderes efectivos. En el caso de que el gobierno no atienda a las demandas de los ciudadanos o cuando directamente viola sus libertades, se plantea el derecho de resistencia y a la revolución para derrocar la nueva tiranía.

A partir de los deberes del Estado no se puede llegar a imponer ninguna doctrina religiosa, el Estado es neutral para que la persona dirija la vida como estime oportuno. De aquí se deduce que cuando se arguye, “…es que los liberales del PP están apoyando a la Iglesia católica con sus subvenciones y sus leyes…”, está diciendo dos gilipolleces simultaneamente:
1ª: El PP es liberal.
2ª: Apoyar a la Iglesia católica es liberal.

El control de poderes del gobierno es fundamental para salvaguardar las libertades individuales. Para ello, se somete a los poderes públicos a la ley. El Estado de derecho supone la existencia de una constitución, así como el predominio de una Asamblea legislativa frente a otros poderes del Estado. Además, se produce una separación de poderes, de modo que estén en . Un parlamento crea las leyes, un poder ejecutivo (la Corona y su Gobierno) las aplica y un poder… federativo, dedicado a llevar la responsabilidad de las relaciones internacionales. Este poder también queda en manos del ejecutivo. El poder judicial viene de la mano de Montesquieu.

El gobierno será elegido a partir del sistema de elecciones, es decir, hablamos de un gobierno representativo de los ciudadanos. Estos serán elegidos a partir de elecciones frecuentes, y será la mayoría de los ciudadanos los que marquen las directrices básicas de la política. Esto es una base ciertamente muy interesante para una democracia, pero con algunos problemas muy importantes, como son la falta de un sufragio universal. Por la época sólo podían votar los contribuyentes de la época los varones que contribuyeran dinero al Estado y aquellos que tuvieran un acceso al “interés general de la sociedad”… A los demás, que les den. Es a partir de la Revolución Francesa de 1789 cuando la idea del sufragio universal se hace patente. Tampoco parecen demasiado claros los mecanismos por los que relacionan el poder legislativo y el pueblo, un defecto de todo sistema democrático. Por suerte, los liberales de hoy día no estiman que tenga que haber restricciones (más allá de la edad mínima) para ejercer el derecho al voto.

Mención aparte para el derecho de propiedad, el cual nace de la necesidad de autopreservación y se consigue a través del trabajo, lo que añade un componente de individualidad. El dinero, al ser algo aceptado por todos, se considera aceptado por estos a través de un consenso tácito. Esto permitirá adquirir a las personas más bienes que las que se podrían conseguir simplemente trabajando. Sin embargo, rompe la concepción igualitarista inicial que pudo tener el liberalismo. Es por ello por lo que personas como Jeremy Bentham o John Stuart Mill, posteriormente, reclamarán la existencia de unos servicios educativos mínimos, con el fin de que todo el mundo pueda disfrutar de más oportunidades de las que podía disfrutar inicialmente.

De la obra de Locke surgen los tres núcleos del liberalismo: el moral, el económico y el político, a la que dedicaremos sus respectivos posts para conocerlos en profundidad.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 25 de Septiembre 2004 12:00 AM.

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