El Transnacionalismo (o teoría de la interdependencia compleja) de Keohane y Nye

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A partir de los años 70, la agenda comienza a cambiar. La idea de destrucción total de la Tierra si una de los países armados nuclearmente decide atacar a su enemigo (Mutual Assured Destruction o MAD)hace que las agendas puedan ampliarse hacia otros campos. Las relaciones entre diferentes países no son sólo entre diplomáticos, sino también entre agentes económicos. En Europa, la formación de la Comunidad Económica Europea hace que las personas puedan relacionarse por diferentes vías. No debemos olvidar tampoco el proceso de descolonización de los viejos imperios hace que muchos países, especialmente africanos y en asiáticos, entren en la escena internacional (papel que se verá reforzado con su reconocimiento en la ONU y su sistema de votación "un Estado, un voto"). La ecología, por su parte, toma un protagonismo relevante ante los riesgos de la contaminación y el cambio climático.

La agenda resultante hace que no quede una jerarquía clara en las prioridades, sino que cada una debe de ser analizada de modo independiente, lo que puede dar unas alianzas en ciertos campos y otras en otros. El propio Kissinger llega a reconocer que dada la situación internacional de la época, la agenda propuesta por los realistas se ha ido a freír espárragos.

Y en estas salen Joseph Nye y Robert Keohane, americanos de pro (este modelo tenía como objetivo mantener a los USA como país dominante en un contexto para el que el realismo de Morgenthau era insuficiente), proponiendo un modelo que puede abarcar todos estos campos... y triunfan como Los Chichos en Japón. Las relaciones entre los Estados son de interdependencia, es decir, que si algo le va mal a uno, le irá posteriormente mal a otro, mientras que si las cosas les van bien a unos, ello será positivo para el resto de los actores.

Para estos autores, la unidad de análisis ya no es el Estado, el cual pierde su carácter de actor principal, sino que es esta y otras muchas, como las organizaciones intergumentales (como la ONU y otras), las ONGs, las multinacionales, los organizaciones subestatales... e incluso los individuos.

Los problemas que ahora abarcarán, no sólo las cuestiones militares (estas muy rebajadas en importancia por la idea MAD, aunque también sean importantes los derechos del mar para los Estados), sino cuestiones más económicas, energéticas, de desarrollo tecnológico y de comunicaciones, y de debates culturales y ecológicos.

La consecuencia será la de una imagen del mundo en forma de telaraña debido a las redes de interdependencia simétricas y de cooperación que generan las relaciones económicas con intereses mutuos. Las conductas de los Estados ya no serán impredecibles, hay un orden.

El problema de esta teoría se encuentra en este último punto, en lo que se refiere a las relaciones simétricas y de cooperación, lo que encubre que las relaciones internacionales son siempre conflictivas y que las relaciones no son siempre equilibradas, sino más bien al contrario. Y esto nos lleva a su teoría posterior: el estructuralismo.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Manolo Millón y publicada el 4 de Junio 2004 12:00 AM.

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