Si mi memoria candidata al Alzheimer no me falla, creo que esto fue lo que le preguntó Julio César a su hijo adoptivo Bruto al ver que este formaba del grupo de patricios que lo iban a matar. Y ha sido lo que se me ha pasado por la cabeza cuando he escuchado por la SER que en Chile se han levantado protestas violentas (hasta 370 detenidos) exigiendo reformas políticas (las cuales parecen encaminadas a aumentar el salario mínimo).
Tienen su gracia estas protestas por tres razones: El paro está en el 7%, más bajo que en España. Acaban de reformar el sistema de pensiones para que personas que no hayan cotizado tengan una pensión garantizada, a pesar de no haber cotizado lo suficiente. Y, en tercer lugar, estamos hablando de la economía más estable de Iberoamérica. Tengo curiosidad por preguntar a los chilenos si prefieren el sistema que tienen o el argentino o el venezolano, sobre todo por eso de superar las crisis económicas.
Visto así, creo que más bien se trata de la típica protesta de sindicatos y sus amigos. Las desigualdades son grandes, pero creo que es más importante determinar si los más pobres están mejorando sus condiciones de vida. Y lo cierto es que, por suerte, lo hacen.
