Alberto, desde Pijus económicus, replica mis argumentos relacionados con mi defensa del individuo y del consumo. Creo que estamos ante un debate muy interesante, por lo que no tendré ningún problema en proponer una nueva contrarréplica.
Afirma Alberto, en relación con el individuo y el papel de la sociedad que...
En nuestro mundo hay una relación en forma de bucle entre individuo-sociedad-especie, de forma que ninguno de estos “elementos” puede analizarse de forma independiente. Así, y retomando un ejemplo que apareció en un debate contigo, un individuo es el producto de un proceso reproductor de dos individuos.
Esto es contradictorio. La sociedad son todos los individuos, no un conjunto de dos o más individuos, y la información está dispersa en todos ellos, por lo que la información que puedan aportar unos no es la misma que pueden aportar otros. Por lo tanto, la única manera de estudiar de modo coherente a un individuo es analizando su interacción con otros individuos, no con la sociedad en su conjunto, en tanto los elementos comunes que puedan tener cada uno de los individuos no son, en absoluto, suficientes hasta el punto de predecir a la perfección un comportamiento.
Prosigue Pijus:
Y sin embargo, las interacciones entre individuos producen la sociedad, y ésta tiene efectos retroactivos sobre los individuos, en forma de normalización y cultura. El desarrollo de un individuo no es posible sin cultura, y ésta nace de la sociedad; y la sociedad no es posible sin individuos.
Insisto: La sociedad no es una unidad coherente a lo largo del tiempo, similar al cuerpo humano, donde cada cual tiene una serie de funciones específicas. En la sociedad española pueden haber personas con ideas absolutamente contrarias, como por ejemplo usted y yo. Y el hecho de que puedan tener instrumentos comunes (lengua, modos de actuación, sentimientos aplicables para definir la realidad, etc.) no significa que la sociedad exista. Es, únicamente, un comportamiento repetido por la mayoría de individuos, o incluso todos, pero siempre, individuos.
Y remata su error afirmando...
Las interacciones entre individuos permiten la auto-organización de la sociedad.Es decir, que si los colegas de Red Liberal interactuamos, ¿estaríamos auto-organizando Red Progresista? ¿La confección de la plantilla del Real Madrid auto-organiza la de todos los equipos de la Liga?
El ejemplo que pone a continuación tampoco se sostiene por las mismas razones que en el caso anterior...
¿Cómo explicarías que una persona tenga gustos por el automovilismo cuando en su vida ha interactuado con personas con dichos gustos? Estos gustos se le “añaden” desde la sociedad, por ejemplo mediante los medios de comunicación.¿Con qué parte de la sociedad? Será con aquella que le guste el automovilismo, pero no con aquella a la que no le guste el automovilismo. Pero no sólo con la gente a la que le guste el automovilismo, sino, por ejemplo, los responsables del equipo técnico de Telecinco que sigue a Fernando Alonso, pero no con la redacción de sucesos o de Gran Hermano.
Finalmente, plantea las diferencias más evidentes entre grupos culturales para defender la existencia de sociedades:
Las diferencias culturales son diferencias de sociedad, no de individuos, y te será imposible explicar por qué en China los gustos en cuestión de estética o alimentación difieren con los nuestros tanto teniendo una base fisiológica y anatómica común sin tener en cuenta la noción de sociedad.No necesito la base fisiológica o anatómica. Me basta con tener individuos. Simplemente está hablando de dos muestras de individuos, totalmente separadas, y cuyas relaciones entre variables se dan del mismo modo: relaciones entre individuos. Establecer tal comparación para defender la existencia de la sociedad, por lo tanto, no es suficiente por las razones explicadas anteriormente: no existe una coherencia total (o casi) a lo largo del tiempo que una a millones de personas en todas las interacciones.
Pasemos ahora a la cuestión del consumo y la utilidad. Comenta Alberto que...
Lo que pongo en duda no es que compres el producto porque te parezca útil o no, sino que esa necesidad no es real, sino una sensación impuesta socialmente.¿Impuesto socialmente? Yo no estaría tan seguro. Que el ser humano sea un animal que necesite relacionarse con su entorno (esto es, con otros individuos) no responde sino a sus necesidades biológicas. Los bebés, genéticamente, están preparados para responder de un modo ante una amplia gama de estímulos que puede percibir, y esto va desde el reconocimiento de voces hasta el de caras, del mismo modo que tienen gran facilidad para reconocer idiomas (por ejemplo, diferencia el idioma materno de otros). Y el hecho de que siendo mayores sigamos buscando relaciones con otras personas (yo no quiero tener relaciones con Skin Heads, que también son parte de la sociedad) responde a la necesidad que tenemos los seres humanos de relacionarnos con otros para informarnos del mundo que nos rodea, intercambiar bienes y servicios, emociones, etc. ¿Crea la sociedad tales necesidades? ¡Desde luego que no! Retrocedamos en el tiempo y volvamos hasta hace 10000 años... ¿Cómo tenía más posibilidades un individuo para sobrevivir ante un ambiente hostil y que apenas conocía? ¿Sólo o en compañía? ¿Y quién imponía las circunstancias? ¿El ambiente o la sociedad? Ciertamente, las circunstancias han cambiado mucho, también nuestras necesidades, y ahora los seres humanos controlamos muchas variables que antes nos parecían muy preocupantes, pero seguimos necesitando comer, beber, respirar, reproducirnos... y para ello, es necesario relacionarnos con otras personas para garantizar que las saciaremos.
¿Y qué ocurre cuando tales necesidades están saciadas? Pues que intentamos saciar otras. El error fundamental consiste en creer que, por el hecho de que se produzcan en interacción con el entorno, sea el entorno el que prediga qué va a hacer el individuo, sin caer en la cuenta que ha de existir un procesamiento de información previo a una toma de decisiones que implica una acción que responda a una necesidad, y que ahí, el único dueño de sus actos, es el individuo. Supongamos que una persona pierde su casa y su familia en un incendio. ¿Es acaso el fuego quien provoca el suicidio de la persona? No, es cómo la persona analiza sus pérdidas, las valora y toma una decisión que intenta saciar sus necesidades (otra cosa es que tal decisión sea acertada). Dicho de otro modo: Entorno propone, individuo dispone.
Veámoslo con uno de los ejemplos que nos propone Alberto:
¿Las personas que vemos día a día se comprarían la misma ropa que se compran ahora de estar solas en el mundo, o en una sociedad que no valorara los bienes de acuerdo con el sentido de posesión? ¿Qué es eso de valor de uso cuando una sudadera te interesa más que otra abrigando lo mismo? El valor de uso (utilidad) al que te refieres no es otro que el valor social. El valor de uso es el valor intrínseco. La sudadera A abriga lo mismo que la B, pero una es más cara por el valor social de la misma. La utilidad (y la felicidad derivada) no es que sólo sea subjetiva, es que la implanta la sociedad (la interacción entre individuos).Supongamos que quiero acostarme con tres mujeres a la vez. ¿Es porque me lo dice el ambiente, o bien porque soy un salido y una persona bastante deshinibida por naturaleza? Y ahora supongamos que hay dos sudaderas que sé que abrigan lo mismo, pero creo que puedo ligar más con una que con otra... Lógicamente, dos estímulos distintos provocarían dos reacciones distintas, y a nosotros nos interesa una de ellas... Pero eso es porque a nosotros nos gusta, no porque la sociedad nos imponga nada. El ejemplo más evidente es el de los homosexuales: ¿Acaso dejaron de existir en España durante la época de Franco, con una cultura tan represiva y tan orientada a enseñar una serie de conductas tan específicas? Desde luego que no. Eso es una evidencia de peso en favor de la elección del individuo frente a la sociedad.
Y ahora, filosofemos...
Yo sí cuestiono que la utilidad “de sus circunstancias” sea mala, además de dada, cuando no responda a la búsqueda del sentido de la vida del ser humano.¿Quién es usted para decirle a la gente qué responde o no responde a su sentido de la vida?
El consumo al que lleva la utilidad en la sociedad actual no conduce a la satisfacción de las personas más que a un nivel superficial e incompleto.¿Cómo lo sabe? ¿Qué datos está en condición de aportar para avalar su teoría? Porque sin esto, toda su teoría es un maravilloso y gigantesco castillo en el aire.
Ni siquiera una persona que vea en el consumo el sentido de la vida, podrá rechazar la esencia de la naturaleza humana que viaja con él. Todos tenemos características comunes a las que no da respuesta este sistema, como la afectividad.Ningún estudio científico avala que el hecho de consumir más o menos suponga una disminución de aquellas áreas cerebrales relacionadas con la afectividad y las emociones. Y por favor, agradecería que se dejaran de usar términos mágicos tales como "esencia de la naturaleza humana" y hablemos de modo más correcto. ¿Qué es la esencia de la naturaleza humana en términos concretos?
Prosigamos con la cuestión del papel del consumo:
Es un proceso dual el de acumulación de riquezas y abrigo con respecto a la soledad. La fe en el crecimiento económico (la economía como religión) está presente tanto en los individuos productores como en los compradores.Semejante fe ha conseguido ampliar nuestra esperanza de vida en, yendo a lo corto, unos 30 años de media en los países más consumistas. Hay que reconocer que, en ese sentido, hemos mejorado mucho respecto de la religión.
Sin embargo, en los primeros es más importante porque son quienes van a poner en marcha el proceso. A la vez, el miedo a la soledad moral (el miedo a no sentirse parte de algo) es más importante en los compradores que en los productores, aunque se produzca en ambos.Mucho me temo que sólo te has fijado en una parte del problema y no en el fenómeno que intentas analizar en su totalidad. Que un individuo necesite relacionarse con otros individuos no es soledad moral, puede ser, simplemente, soledad. Pero no se montan películas con semejantes dramas existenciales y recurren como locos a consumir para huír de su soledad moral... Ahora bien, si los productores no responden a las necesidades de los consumidores, están condenados al fracaso.
Toda persona (y no solo el rico) pretende salvaguardar su estatus social para poder sentirse parte de algo, y mejor si es parte importante. El productor ya por su actividad se siente parte de un proceso (crecimiento económico), mientras que el comprador tiene que salvar esta inseguridad uniéndose a grupos sociales y adquiriendo mercancías que le ayuden en esta labor. Así, un joven de 15 años encuentra salvada su inseguridad si se hace rapero o pijo (comunista, hippy, rockero, anarka, antisistema, prosistema…), si viste estéticamente como dichos grupos sociales y se siente parte de ellos. Y para pertenecer a esos grupos necesita adaptarse a ellos, aunque sólo sea pareciéndolo y no necesariamente siéndolo.De A no se deduce B. Y tal y como está expresado, estás mezclando tocino y velocidad. Es decir, que no existe relación alguna entre A y B.
1.- El comprador también es vendedor. Es decir, para comprar ropa, primero has de vender tus servicios a otra persona para que esta te pague. Es decir, la dicotomía entre compradores y vendedores no tiene sentido: todos son compradores y vendedores, y el elemento de la posición en la jerarquía no es suficiente para diferenciarlos realmente como dos grupos distintos. Al menos, en esta cuestión.
2.- Un joven de 15 años, con la legislación actual, no produce. Sólo consume. No es posible la comparación entre ambas muestras, al menos, en los términos en los que son planteados.
3.- Un joven de 15 años no se relaciona con otras personas de un estilo o lo que sea por "soledad moral", lo hace, entre otras muchas razones, para saciar unas necesidades distintas tales como identificarse, aprender a afrontar los problemas del futuro, echar polvos... Ningún estudio evolutivo avala esta teoría de la soledad moral, sino que se trata de un periodo de preparación para la vida adulta, como todos los anteriores.
Pasemos a estudiar el concepto de homogeneidad ahora:
[...] existe homogeneidad dentro de cada categoría (los raperos tienden a ir todos vestidos igual) y heterogeneidad entra las diferentes categorías (un rapero no va igual que un rockero). El concepto de normalización es doble: existe dentro de cada categoría o grupo social y existe en la sociedad en sí, madre de todos estos grupos.Es decir, que si mi banda favorita son Cannibal Corpse... tendría que llevar unas pintas similares a estas...¿Verdad? Pues no.
Analicemos qué ocurre, según Pijus, cuando perdemos algo que tanto nos ha costado conseguir...
La simple desaparición de todos los objetos materiales de una persona normal provocarían su caida en depresión inmediata. Personas que matan para evitar que les roben una moto son un ejemplo dramático de lo anterior.Esta tiene gracia... Hace poco extravié un cheque que suponía una buena parte del tiempo que había trabajado para una empresa. Cuando estuve a punto de derrumbarme, no lo hice por la pérdida en sí, sino en todo lo que había trabajado para conseguir ese cheque y porque ahora sí lo iba a pasar mal para llegar a fin de mes, y que en aquel momento se convirtió en nada. Semejante idea, la de aquello que hemos tenido que sacrificar para conseguir algo, la del precio que hemos tenido que pagar, pasa totalmente inadvertida dentro de la teoría de Pijus. Y, francamente, una moto vale mucho más que el valor del cheque que yo extravié (y que me tuvieron que volver a hacer).
Pasemos ahora a estudiar el mayor error que comete Pijus, el de no conocer al enemigo cuando habla de él. Afirma que...
El individualismo liberal lleva a estas conclusiones: negar lo común entre las personas. Cuando Freud escribió su “interpretación de los sueños” advirtió que lo hacía sobre sus experiencias, como tantos otros estudiosos de la naturaleza humana. Y es que, por más que los individualistas se empeñen, hay características comunes entre todos los seres humanos.Simplemente, quisiera pedirle la referencia donde los liberales digan que en la biología humana no hay elementos comunes para todos. Yo, hasta ahora, no los he encontrado. Y lo de Freud... sin comentarios...
La mayoría de las personas no quieren la libertad, sino un amo justo.En mi opinión, no buscan un amo justo, sino unas reglas justas.
La mayoría no quiere la felicidad, sino una felicidad superficial.Pura especulación.
Y ahí está la fuerza del liberalismo y de los totalitarismos.Esta es una comparación fuera de lugar. El liberalismo plantea que sea cada cual quien busque su felicidad en base a sus propios criterios personales. El totalitarismo pretende imponerlos, porque presume saberlos mejor que el propio afectado.
Me gustaría saber qué es un estudio científico en las ciencias sociales. ¿Algo así como una encuesta?Esta tiene gracia. Ahora resulta que los liberales, que somos los que defendemos el individualismo metodológico, salimos a defender las encuestas. Si he planteado la idea de la encuesta, lo he hecho para que el argumento se basara en algo... Las encuestas tienen sus problemas, y no graves, pero pueden ser más fiables que una teoría sin el menor contraste empírico.
Todavía no he encontrado a nadie que me diga que el consumo es una característica innata que proporciona felicidad de acuerdo con la naturaleza humana. Todo lo contrario, se acepta que la felicidad sea relativa y condicionada.Primero tendría que dar una definición adecuada de felicidad. Y, en segundo lugar, los medios que compro sí posibilitan que sea feliz.
Después, parece que intenta atraparme, con triste fortuna...
Qué será eso de la contingencia de los fenómenos que nos rodean… porque lo de necesidades fisiológicas ya lo dije yo describiéndolas como necesidades biológicas. ¿Dónde he negado la importancia del ambiente? Ahora bien, que otros seres humanos influyan no quiere decir que sean los únicos. Se ha demostrado, por ejemplo, que el clima tiene vital importancia en la tasa de suicidios, y que , por ejemplo, Tarifa (Cádiz), es el pueblo con mayor tasa de suicidios, y que el elemento clave es el viento (muy a pesar de esa cultura andaluza, siempre alegre). En Estados Unidos, la palma se la lleva Portland, que tiene 300 días al año de lluvia. ¿Dónde está la sociedad, incitando más en unos que en otros sitios a que se suiciden?
Y bueno, la necesidad no es previa a la acción salvo en las biológicas. ¿O los hombres de la edad media ya necesitaban un mp3 entonces? ¿Y un coche? ¿Y su televisión? ¿Y los 300 canales de la misma? ¿Y ya necesitaban camisas de marca?Pijus ignora decididamente el elemento más importante de la economía del siglo XX (nótese que no la cita en ningún momento): El ocio. Pregunte a los hombres de la Edad Media si quisieran vivir en su periodo o en el nuestro, con todas nuestras virtudes y nuestros defectos... Pero no... al final, va a ser que los mayores problemas de la Humanidad vienen dados por lo que hacemos en nuestro tiempo libre...
¿Y por qué en las tribus africanas perdidas no necesitan estos productos y nosotros sí? ¿La contigencia fenoménica? Yo tampoco necesito una tele para ser feliz... De hecho, no la veo. ¿Será que soy un engendro, un bicho raro o un ser marginado por la sociedad que me rodea? Eso sí, entre la vida del indígena y la mía, me quedo con la mía. Tengo muchas más oportunidades para ser feliz, sea lo que sea eso.
Y bueno... creo que eso era todo lo que tenía... si cuento la excepción del último párrafo, claro. Desconozco quién habrá sido el que ha esgrimido los mejores argumentos, pero creo que él mismo reconoce que tengo razón...
Soy la consecuencia de un desarrollo social como individuo, pero tampoco soy la sombra de éste, pues todos tenemos características innatas.
Aunque quizás, todavía no se haya enterado...
