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Consumo y felicidad: Réplica a Pijus Económicus

Creo que tiene mucho mérito la labor de Pijus Económicus a la hora de analizar el consumo desde sus orígenes más primitivos, aunque después yerre y caiga en los tópicos progres de siempre. Eso quiere decir que en Red Progresista hay gente dispuesta a intentar razonar acerca de lo que habla y no se guía por el "como esto es verdad, pues voy y la aireo". En este caso, pretendo dar una réplica al post de Pijus dedicado al consumo y su relación con la felicidad, teniendo en cuenta el resto de artículos publicados y, en especial, su post sobre el consumo innecesario.

El artículo nace con un error cuya sutileza no le quita gravedad:

La obsesión por el consumo no es inherente a la naturaleza humana, sino que la sociedad ha sido la que ha conceptualizado la noción de consumo.
¿La sociedad? ¿Quién es la sociedad? La sociedad son individuos, no existe ningún ente colectivo que nos represente a todos, por lo que tal unidad de análisis (la sociedad) debiera ser desechada a la hora de estudiar los fenómenos sociales (es decir, donde individuos interactúan). En segundo lugar, que la gente conceptualice la noción de consumo no da lugar a hablar de "obsesión por el consumo", que no sería ni más ni menos que una patología si nos ciñésemos a los manuales de patología mental.

La siguiente frase no tiene ninguna sostenibilidad empírica:

Al producto, a la mercancía se le ha otorgado una cualidad casi divina, capaz de concedernos felicidad. Se han reducido los sentimientos de libertad y de felicidad al mero “sentido de posesión” en palabras de Marx.

Nadie compra cosas inútiles, esto es, que no van a saciar una necesidad. ¿Para qué voy a comprarme el disco de Andy y Lucas si me parecen abominables? ¿Para qué me voy a comprar un deportivo averiado? ¿Por el deseo de acaparación de bienes? Salvo contadas excepciones, lo que compramos nos da felicidad, no por su posesión, sino por su uso, siendo en cualquier caso una estimación de carácter subjetivo.

Después, Pijus se dedica a especular sobre cuestiones religiosas...

Servimos a nuestro particular dios a través de la mercancía, a la que otorgamos un valor que no se corresponde con el real, es decir, con el valor intrínseco. Dicho de otra forma, la felicidad no la proporciona el valor intrínseco del producto sino el valor emocional que respecto a las determinaciones sociales le da el individuo.

Me gustaría hablar de la teoría del valor subjetivo de W. S. Jevons, un economista del siglo XIX que justificó la idea de que las utilidades que le dan a las personas de aquello que les rodea depende de ellas mismas y de sus circunstancias (la utilidad de dos kilos de oro no es la misma en Europa Occidental que en una isla desierta) en los estudios de fisiología de Weber y Fechner, considerados como los primeros estudios de la psicología experimental. Lógicamente, tanto la economía como la psicología han evolucionado muchísimo, pero lo que nadie había cuestionado es que eso fuese malo o negativo, sino que viene dado. Creo que es necesario retomar unas líneas concretas de aquel otro post en el que se vinculaban consumo y religión para que entendamos realmente la profundidad de la idea:

El hombre estaba rechazando el yo individual para convertirlo en el instrumento de una poderosa mano invisible exterior a él. Era incapaz de asumir su nueva libertad.

Pero quienes habían iniciado las transformaciones no se encontraban en diferente situación, puesto que su sumisión no era de carácter religioso sino productivo. El afán de acrecentar las riquezas, de responder continuamente a ese fin convertía al hombre “libre” en siervo de un dios de otra naturaleza.

Esto es lo malo de "filosofar", que a veces somos capaces de llegar a poner una serie de especulaciones que rayan más el cine de ciencia ficción que un análisis serio de lo que está pasando. ¿A qué puede deberse esa acumulación de riqueza, desde un punto de vista de la satisfacción de necesidades? Thorstein Veblen, por poner un ejemplo de principios del siglo XX, consideraba que se trataba de mantener un estatus social, en tanto los ricos estimaban que trabajar estaba mal visto... pero incluso eso implica que está respondiendo a una necesidad más allá de la simple acumulación: la necesidad de prestigio. Tal y como lo plantea Pijus, esto no existe, dado que lo único importa es acumular más para compensar nuestra soledad moral y nuestro miedo a la libertad. Parece ser que el autor no se ha llegado a plantear que la gente tiene derecho a perseguir la felicidad como le dé la gana, dado que esa es su libertad, y que descalificar la respuesta dada porque no le parece suficiente ante tal libertad es sinónimo de negar la libertad.

Prosigue el autor hablando de la epistemología de la moda...

Esta moda no está centralmente homogeneizada, sino que existen diferentes tendencias, debido a la amplia diversidad de grupos sociales donde los individuos buscan salvar su inseguridad individual. Por esto existe heterogeneidad entre grupos y homogeneidad entre los individuos adscritos a cada uno de ellos.

Este proceso de normalización contrasta con el sentimiento de independencia de cada uno, de modo que dentro de un grupo social el individuo se cree único e independiente.

El error consiste en creer que, por el hecho de que podamos categorizar las cosas, podemos afirmar que la categoría tiene por sí misma capacidad de actuación e influencia sobre los demás. Pongamos el ejemplo de la música, dado que reúne los criterios establecidos por el autor: es un valor estimado como importante por todo el mundo pero con heterogeneidad entre los distintos estilos musicales, pero a todos nos gustan los sonidos con melodía, armonía o estructura. ¿Qué ocurre? ¿Que estamos siendo normalizados por la Música? ¿Y qué ocurre con una persona que padezca amusia, esto es, que es incapaz de reconocer melodías musicales, lo que en otros términos equivale a decir que la música no tiene utilidad? ¿Resultará que no podrá ser normalizado y, por lo tanto, es libre, independiente y único? ¿O es igual de esclavo por buscar otras cosas que satisfagan su vida?

La mayor pifia del artículo viene ahora, donde el autor pretende hacernos creer que los actos que lleva a cabo no son suyos, a pesar de que responda a determinaciones psicológicas profundas, nacidas éstas del desarrollo en un contexto concreto... con el "Mundo Feliz" de Aldous Huxley:

Huxley parodió esto mismo en “Un mundo feliz”, y no sin razón. La felicidad social, esto es, la que se desprende de los valores que concede la sociedad, puede ser manipulada en su totalidad desde las esferas que la producen. El ser humano se cree en libertad de acción y sin embargo no hace sino desarrollarse en un proceso de esclavismo velado. Un esclavo puede ser feliz.

Pijus ignora lo obvio del libro: que es el Estado quien, controlando todas las variables relacionadas con la libertad de elección del ser humano (lo que va desde la genética hasta todo lo que aprende a lo largo de su vida) y borrando lo que la cultura e historia que los individuos han construído libre y espontaneamente (antes lo hacían gaseando con antrax los museos), puede conseguirse que la gente responda mecánicamente tal y como se quiere desde arriba, es decir, desde el Estado. Esto no se puede dar en una situación de capitalismo y libertad de mercado: la diferencia fundamental es que en el caso del mundo feliz de Huxley el Estado ejercía el monopolio sobre todos los ámbitos de la vida de los individuos, pero en una situación de libre mercado y libre competencia las informaciones pueden ser (y de hecho son en la mayoría de los casos) contradictorias, por lo que la persona tendrá que pensar qué le beneficia. Es en los sistemas de libre competencia y libre mercado, con libertad para elegir, donde la gente puede realmente tomar decisiones de libre asociación con otras personas para conseguir aquello que le haga feliz. Con el monopolio del Estado, lo único que se consiguen son pastillas de soma y canciones cuyo estribillo es... "Oh, fresquito mío..."

Pijus aborda ahora las propiedades intrínsecas de las mercancías que compramos para hacernos felices...

El producto tiene la capacidad de ofrecer seguridad al individuo que lo compra, en cuanto que le brinda la oportunidad de poder sentirse parte de algo concreto y evitarle vagar por el vacío espiritual de la sociedad contemporánea. Se relaciona por ello a la mercancía con la libertad misma, cuando ciertamente y de acuerdo con la expresión de Palahniuck “lo que posees, acabará poseyéndote”.

Ignoramos por completo la naturaleza del producto: Supongamos que me compro una escalera porque soy bajo y los techos de mi casa son altos, con lo que me cuesta cambiar las bombillas de las lámparas... ¿Es que la escalera acaba poseyéndome por culpa de mi acaparación y mi sentimiento de soledad? Si yo me compro un diccionario de inglés... ¿Acabo siendo poseído por el diccionario, aunque a mí me importe un cuerno el inglés? Más allá del despilfarro de dinero para la gente (al menos, para mí, que no soy rico), yo compro un diccionario de inglés, y no de malayo, porque el diccionario de inglés tiene una utilidad para mí, y tres cuartos de lo mismo sobre la escalera. Este tipo de reflexiones son simple y llanamente utópicas: la gente tiene demasiados problemas para llegar a fin de mes como para permitirse que los escasos ahorros que puedan hacer consistan en la simple y patológica necesidad de acaparación y no en la utilidad que tales productos les puedan dar. La sociedad, por desgracia, no está compuesta de millonarios. Por lo tanto, tal reflexión no deja de ser una elucubración aplicable a unas pocas personas y que, además, es equivocada.

Finalmente, Pijus nos hace su valoración sobre la felicidad obtenida de un modo y de otro:

La felicidad derivada del consumo no parece comparable a la que se deriva de la afectividad humana, en cuanto que la primera es artificial, y normalmente de una duración realmente reducida (lo que invita a querer renovarla) mientras que la segunda bastante más profunda.

A esto se le llama prepotencia. Esta prepotencia está basada en que las personas que buscan su felicidad consumiendo no han hecho una reflexión profunda respecto de la misma. ¿Y cómo lo sabe? ¿Ha hecho un estudio científico que pueda avalar semejante proposición, la de que la gente es tan idiota que no reflexiona sobre su propia vida y sobre cómo conseguir la felicidad? ¿O simplemente se basa en lo que él considera que le ocurre a los demás, sin siquiera haberles preguntado sobre su concepción de la vida y de la felicidad?

Y, por encima de todo: ¿Qué hay de malo en utilizar artificios para ser feliz? Si la gente utiliza artificios, es porque responde a una serie de necesidades, necesidades que no vienen impuestas por una cultura sino por la contingencia de los fenómenos que nos rodean y de nuestras necesidades fisiológicas. Es decir, la necesidad es previa al resto de acciones que se adopten para saciar tal necesidad. Y, hasta que el Estado no lo impida, la gente seguirá reflexionando sobre lo que necesita para ser feliz.

22 Ene 06 @ 12:55 PM | Psicología

comentarios

Yo tampoco estoy muy de acuerdo, aunque también tengo una opinión propia no muy favorable al consumismo. Al contrario que Pijus creo que el consumir sí que es algo innato -o es innato algo parecido al consumir- y que la sociedad en la que vivimos estimula es impulso. Impulso al que no todas las personas reaccionan igual, del mismo modo que hay quien se engancha más fácilmente a las drogas o al juego que otros.
Una analogía que resume mi postura; todos necesitamos comer. Vivir en una sociedad opulenta hace que comamos mucho más de lo que necesitamos. Lo mismo viene a ser el consumismo. Compramos más cosas de las que necesitamos.

escrito por Palimp en 22 Ene 06 @ 03:21 PM

El problema que esa analogía tiene es que hay personas que, por su constitución, sienten la necesidad de comer más. Y no sólo eso: ¿Y si yo quiero darme un banquete para celebrar... lo que sea? ¿Cuestionamos el derecho a pasárnoslo bien?

escrito por Manolo Millón en 22 Ene 06 @ 03:41 PM

No, yo no digo que el consumismo sea malo, ni el alcohol, ni comer en abundancia, ni las drogas... mientras no sea en exceso. Pero creo que hay que ser consciente de eso.
Por ejemplo, yo ahora estoy a regimen por motivos de salud. Motivo: sobrepeso. Y eso que no soy un consumidor compulsivo de comida -soy bastante frugal-. ¿Debería haber un médico para los excesos consumistas?

escrito por Palimp en 22 Ene 06 @ 03:58 PM

Bueno... por eso es de izquierdas... No sería un médico, sino un político...

escrito por Manolo Millón en 22 Ene 06 @ 04:08 PM

Hola, es muy interesante tanto el blog al que te refieres como tu respuesta.
Quisiera también dar mi opinión sobre algunas cosas que comentas:

1)"La sociedad son individuos, no existe ningún ente colectivo que nos represente a todos, por lo que tal unidad de análisis (la sociedad) debiera ser desechada a la hora de estudiar los fenómenos sociales (es decir, donde individuos interactúan)"

La Sociedad no es un organo representativo como un partido político, es otra cosa. No debería negarse para analizar fenomenos sociales aspectos como las diferentes culturas de los diferentes grupos sociales, los procesos de creación de grupos, los fenomenos de las presiones sociales...
No pueden explicarse fenomenos como los atascos del fin de semana con kilometros de cohes esperando yendo a las razones de individuo por individuo. Hay unas características que no son simplemente individuales y que nos influyen notablemente.
No es igual nacer en una sociedad urbana que en una rural. No aprendes el mismo tipo de cosas, aunque luego la variabilidad intersujetos se dé y sea grande.
El rechazar a la Sociedad y, en general, a las variables de grupo es, a mi juicio, un error tipicamente conductista, en el sentido que nos limita cuando analizamos la conducta humana desde el prisma más adecuado y eficaz, el cognitivo-conductual.

"Salvo contadas excepciones, lo que compramos nos da felicidad, no por su posesión, sino por su uso, siendo en cualquier caso una estimación de carácter subjetivo"

Cuando la compulsión de una paciente es la compra, verás que lo que le produce alivio no es usar ese vestido, sino comprarlo. Creo que está más que demostrado que el simple hecho de comprar alivia, satisface, en el mismo momento de comprarlo. A la gente que le gusta ir a comprar ropa esto se le puede ver con mucha facilidas, incluso a los demas: seguro que conoces mucha gente que cuando se deprime se va a comprar ropa o se compra una palmera de chocolate, para calmarse.
Aunque es evidente que si compramos algo es para usarlo (no vamos a negar la realidad), es cierto que el consumo tiene estas dos caras: su uso y su posesión. Cual puede más, no sé decirlo, pero ambas están , eso seguro.

"A esto se le llama prepotencia. Esta prepotencia está basada en que las personas que buscan su felicidad consumiendo no han hecho una reflexión profunda respecto de la misma. ¿Y cómo lo sabe? ¿Ha hecho un estudio científico que pueda avalar semejante proposición, la de que la gente es tan idiota que no reflexiona sobre su propia vida y sobre cómo conseguir la felicidad? ¿O simplemente se basa en lo que él considera que le ocurre a los demás, sin siquiera haberles preguntado sobre su concepción de la vida y de la felicidad?"

Todos reflexionamos sobre como ser más felices, pero algo básico en Psicología es que uno de los mejores factores de protección frente a los trastornos mentales es tener buenas amistades y buenas habilidades sociales. Es decir, lo que más nos previene de contraer trastornos mentales y de ser infelices es el factor de llevarnos bien con los demás y sentirnos queridos.
El consumir no es algo malvado, no quiero decir eso. Quiero decir que es totalmente lícito usar artificios para ser feliz, pero como psicólogo recordarás el experimento de la maquina donde podías reproducir lo que quisieras al entrar, con la condición de no poder volver al mundo real. Recuerdo muy bien que nadie quería quedarse en esa maquina que le permitía reproducir cualquiera de sus fantasías, pero no podía volver al mundo real.

Consumo sí, libre sí, que el estado no se meta en si compro comics o flores y que se me garantice variedad, sí.

Pero que se promueva el abuso estúpido no me gusta, la verdad. No lo veo sano. Ahora, que no me guste no quiere decir que lo prohibiera. Que cada uno haga su eleccion, y luego vea si es más feliz consumiendo de más o relacionandote con gente de más.

Un saludo.

escrito por Lüzbel en 22 Ene 06 @ 06:26 PM

Hola, Lüzbel. Bienvenido al blog. Por partes...

1.- No he cuestionado la existencia de fenómenos grupales... pero cualquier fenómeno grupal se remite finalmente a cómo los individuos procesan la información y lo que hacen. Que haya diez millones de personas cogiendo el coche un día determinado no quiere decir sino que hay diez millones de personas con sus 10 millones de circunstancias haciendo lo mismo, no que la sociedad haga algo concreto (irse de vacaciones, ir al trabajo...).

No es igual nacer en una sociedad urbana que en una rural. No aprendes el mismo tipo de cosas, aunque luego la variabilidad intersujetos se dé y sea grande. No he pretendido negar tal hecho. Pero ello no quiere decir que la percepción y toma de decisiones ante el ambiente deje de ser individual.

El rechazar a la Sociedad y, en general, a las variables de grupo es, a mi juicio, un error tipicamente conductista, en el sentido que nos limita cuando analizamos la conducta humana desde el prisma más adecuado y eficaz, el cognitivo-conductual. Interesante... esa respuesta me da a entender que tú también perteneces al gremio... Es una respuesta que la respuesta sea equivocada en dos sentidos. Más allá de mis simpatías por el conductismo, no niego la psicología cognitivo-conductual. Y en segundo lugar, porque la psicología cognitivo-conductual no niega lo que yo he afirmado, sino que más bien supone un nuevo respaldo empírico a mis afirmaciones.

2.- Cuando la compulsión de una paciente es la compra, verás que lo que le produce alivio no es usar ese vestido, sino comprarlo. ¿Y qué? ¿Es que deberíamos prohibir que la gente haga estupideces cuando la gente se siente mal o deprimida? Cada cual intenta resolver y/o evadirse de sus problemas como estime oportuno. Hay gente que lo hace emborrachándose... ¿No es consumo? Otros viajan... ¿No es consumo? A otras les da por comerse a cucharadas el bote de Nocilla... ¿No es consumo? Y otras personas les da por salir a la calle, despejarse comprando ropa e intentando reconstruir aquella parte de su vida que lo necesite... ¿Equivocado? No lo sé... eso debe estimarlo la persona... pero sí creo que las personas tienen el derecho a equivocarse intentando ser felices.

Aunque es evidente que si compramos algo es para usarlo (no vamos a negar la realidad), es cierto que el consumo tiene estas dos caras: su uso y su posesión. Cual puede más, no sé decirlo, pero ambas están , eso seguro. Créeme... la gente no hace el idiota con su cartera.

3.- como psicólogo recordarás el experimento de la maquina donde podías reproducir lo que quisieras al entrar, con la condición de no poder volver al mundo real. Recuerdo muy bien que nadie quería quedarse en esa maquina que le permitía reproducir cualquiera de sus fantasías, pero no podía volver al mundo real. Pues no... no lo recuerdo... Pero bueno... si lo dices tú... (me he esforzado mucho en olvidar lo que aprendí en la facultad... los resultados han sido más que notables). Y aún así, no entiendo a dónde quieres llegar... Lo siento.

Pero que se promueva el abuso estúpido no me gusta, la verdad. ¿Quién lo promueve? Es que la gente no tiene tanto dinero como para ir despilfarrándolo estúpidamente... Puede permitirse algunos caprichos, pero salvo casos patológicos, no puede establecerse una teoría de tal calado con los datos que tenemos...

Saludos.

escrito por Manolo Millón en 22 Ene 06 @ 07:24 PM

Hola Manolo, gracias por la bienvenida:

1- Efectivamente la toma de decisiones es individual , pero lo que critico es que la unidad de análisis “Sociedad” deba desecharse en el estudio de los fenómenos sociales. No digo que los psicólogos nos volvamos sociólogos ni nada por estilo, pero creo que es una variable necesaria para explicar muchas acciones humanas, por muy individuales que sean. Es imprescindible para la contextualización de la conducta, que se da en un ambiente, en una cultura determinada. No podemos excluir la Sociedad.
2- Efectivamente soy del gremio. Y es una sorpresa encontrarse en un blog mayoritariamente político un apartado de psicología. Tengo que reconocer que me ha hecho gracia el mensaje que sale cuando dejas el cursor en la sección…también a ti te dicen que les interpretes sus sueños cuando les dices que eres psicólogo, ¿eh? Cuando nos libraremos del estigma psicoanalista…(sin quitar las cosas positivas que nos aportó, que las hubo, pero cuanto bombo tomaron…)
3- “¿Equivocado? No lo sé... eso debe estimarlo la persona... pero sí creo que las personas tienen el derecho a equivocarse intentando ser felices.” Estoy totalmente de acuerdo, en mi comentario de hecho digo que no hay que prohibirlo (sería inadmisible). Lo que digo es exactamente eso: que tu compres alivia, y no es algo malo en sí mismo. Que cada uno haga lo que quiera mientras cumpla la ley. En eso estamos de acuerdo. Lo que yo digo es que un alivio de una situación ansiosa a base de comprar/comer/consumir no me parece lo mejor, no que los vaya a meter en terapia. Creo en ese sentido que las empresas, lícitamente, tratan de vender más. Pero a costa de fomentar a base de publicidad y demás la solución de tus problemas personales a costa del consumo.
No me opongo a la publicidad ni a que la gente haga lo que quiera: no me gusta que la mayoría
de la gente solucione sus problemas personales dandole a la bebida, o yendo de compras en vez
de ponerse a solucionar su problema…creo que eso propicia una sociedad más proclive al trastorno mental, al buscar evadirse. No lo prohibiría, pero sería bueno fomentar un pensamiento de compra util: comprar algo porque me apetece (como tú dices), pero no porque me alivie o me haga olvidar mis problemas para no afrontarlos. Pero por desgracia los anuncios que no se centran en venderte las ventajas del producto sino en querer hacerte sentir mal si no lo tienes son legión. Luego elegiremos lo que quieras, pero no me parece bueno promover la ansiedad en la gente. Que nos vendan lo que quieran, haciendonos reir o convenciendonos de lo bueno del producto…pero no haciendonos sentir peor.
4- Lo del experimento sólo quería ilustrar que la gente prefiere vivir en su mundo, miserable o no, que en una fantasía irreal de la que no puede escapar. De todos modos cito de memoria, y no me acuerdo del autor del experimento en cuestión, por lo que, siendo serios, tampoco me pondré farruco con esto hasta que me acuerde del nombre del investigador o encuentre la referencia. (Gracias por el voto de confianza: “ Pero bueno... si lo dices tú” Ja, ja,ja)
5- “Es que la gente no tiene tanto dinero como para ir despilfarrándolo estúpidamente”. De hecho el poco que se tiene se gasta, como puede verse cada vez que desde cualquier organismo internacional nos llaman la atención por el endeudamiento masivo que padecemos. (sí, la vivienda es clave en esto, pero es que luego no nos privamos de nada, la gente ya pide minicreditos para irse de vacaciones o hacer los regalos de Navidad…)

Un saludo. Muy interesante charlar con un psicólogo “liberal”. Saludos de uno socialdemócrata… ¡Sin tregua al psicoanálisis!

escrito por Lüzbel en 22 Ene 06 @ 08:06 PM

Lo de el entrecomillado a liberal va sin retintin, que se me ha colado.
Un saludo.

escrito por luzbel en 22 Ene 06 @ 08:08 PM

1.- lo que critico es que la unidad de análisis “Sociedad” deba desecharse en el estudio de los fenómenos sociales. En realidad, la sociedad no deja de ser una serie de estímulos percibidos por las personas... si nos ponemos en serio con la bata...

2.- Tengo que reconocer que me ha hecho gracia el mensaje que sale cuando dejas el cursor en la sección…también a ti te dicen que les interpretes sus sueños cuando les dices que eres psicólogo, ¿eh? Cuando nos libraremos del estigma psicoanalista… A esta pregunta encontrarás respuesta dentro de un par de días... No olvides visitar el blog...

3.- No lo prohibiría, pero sería bueno fomentar un pensamiento de compra util: comprar algo porque me apetece (como tú dices), pero no porque me alivie o me haga olvidar mis problemas para no afrontarlos. Eso es voluntario. No me meto.

por desgracia los anuncios que no se centran en venderte las ventajas del producto sino en querer hacerte sentir mal si no lo tienes son legión. Luego elegiremos lo que quieras, pero no me parece bueno promover la ansiedad en la gente. Para ello tendrías que hacer una clasificación de todos los mensajes publicitarios. Son muchas las informaciones que se pueden dar... Pero es que además... ¿Hay alguien que se crea la publicidad de Donuts? ¿Hay alguna mujer que realmente se trague los anuncios de compresas sin que le puedan parecer repulsivos? Me reitero en la primera: la gente no es idiota.

4.- Muy interesante charlar con un psicólogo “liberal”. Saludos de uno socialdemócrata… Lamento reconocer que no eres el primero del gremio socialdemócrata que encuentro... Lo que yo me pregunto es si soy el único del gremio liberal... en toda España...

5.- Sobre el psicoanálisis como disciplina científica... en fin... ¿Qué te voy a contar...? Bueno... sí... ahí tienes la sección. Espero que te guste...

Saludos.

escrito por Manolo Millón en 22 Ene 06 @ 09:08 PM

Un artículo bastante bueno.

Solo dos apuntes:

1) en mi opinión yo creo que es incorrecto utilizar el término "felicidad" para definir las motivaciones del consumidor. Creo que es más conviniente el término "satisfacción" o "utilidad".

2) Pijus tiene razón en una cosa; hay gente que se compra cosas que no "usa" directamente, hasta aquí de acuerdo; pero eso no quiere decir en absoluto que esas cosas no le satisfagan. Quizás me compro un libro que ya me he leido por tenerlo, ¿por qué lo he hecho? Por si necesito consultarlo en un futuro, para "fardar" de lo muchísimo que leo, o sencillamente para contrariar a los economistas XD ... pero en cualquier caso, lo he hecho por que la utilidad que me reporta el ese libro es mayor que la utilidad que me reporta tener un billete de 10 euros en el bolsillo.

http://miarroba.com/foros/ver.php?id=718625

Un saludo y felicidades por la página,

HOYU

escrito por HOYU en 22 Ene 06 @ 10:55 PM

HOYU: Muchas gracias por tus aportaciones. Mi interés por la economía no ha conseguido, hasta la fecha, que hable con propiedad.

Un saludo, y gracias.

escrito por Manolo Millón en 23 Ene 06 @ 08:11 AM

Hola Happy b, te he respondido en http://www.agarzon.net/?p=66

Me ha salido algo largo... jeje

escrito por Alberto en 23 Ene 06 @ 11:38 AM

Wow, this is in every rsepect what I needed to know.

escrito por Elouise en 10 Jul 11 @ 04:39 AM

qXrj6Q qemvadqcxjvm

escrito por iwvxip en 10 Jul 11 @ 07:47 PM

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