El idioma es un instrumento que el hombre ha creado para la comunicación con otros hombres. A pesar de que nosotros tengamos los mismos conceptos, si no compartimos la clave, es decir, el idioma, por mucho que queramos, tendremos que recurrir a otras estrategias para comunicarnos (señalar el objeto, por ejemplo), o bien a crear uno nuevo.
Ahora bien: ¿Qué les parecería que yo, conociendo un idioma en el que me puedo comunicar con ustedes, me dedicara a hablar en un idioma que ustedes no comprenden a sabiendas de que ustedes no lo saben? Podrán decir... "Perdone, no entiendo lo que dice, podría hablar en ese idioma que tenemos en común? Muchas Gracias". Esto puede pasar una vez... pero cuando te la repiten una y otra vez... pues lo normal es que se me acabe mandando a freir gárgaras. Supongan ahora que me pongo a hablar en alemán delante de un grupo de italianos, que es obligatorio y que es algo que importa a todas las personas. Sería una verdadera estupidez. A partir de ahí, pensar que el alemán es perseguido... resulta algo totalmente irracional, responde a una cuestion mucho más sencilla. No es que no puedas, es que, al margen de la cuestión de etiqueta, no te sirve para comunicarte. No es necesario hacer ninguna ley, la etiqueta (más conocida como buena educación) se presupone. ¿Alguien me haría caso en mi país si dijera que por Italia no se respeta a los alemanes porque me piden que hable italiano porque ellos no saben alemán? La única duda que cabe es si me tomarían por loco o por imbécil.
Pues miren... leo por Europa Press que "Marín apercibe dos veces a un diputado del PNV por saludar en euskera, aplicando su cambio de criterio"
La cuestión es que esto ya venía de lejos por obra y gracia de los amigos catalanes del Gobierno, que cada vez que podían se ponían a hablar en catalán y no se les entendía. Todo un ejemplo de compañerismo. Las llamadas de atención de Marín han tenido su fin con esta medida que no representa sino la imposición de los buenos modales, dando la imagen de malo de la película.
Decía Milton Friedman que el problema de la libertad era la responsabilidad. Precisamente estos políticos deberían ser los que debreían hacer el mejor ejercicio de la misma. Porque en el fondo, ¿cuál es la finalidad de la misma, sino dar la impresión de que se es perseguido? En España, la duda consiste en si este será visto como héroe o como persona dialogante.
