El más criticado, el más denostado, el más mofado, el más vilipendiado y el más machacado de todos los liberales clásicos es, a mi modo de ver, John Stuart Mill. Que si era un ungido, que si su teoría del fondo de salarios era un desastre por no tener en cuenta la diferencia entre salarios reales y salarios monetarios y no darse cuenta de que se generaría un proceso de déficits (por el aumento de salario)... Y no les falta razón. Sin embargo... bueno... lo tengo así en mis apuntes, como liberal... y el profesor no era malo. Y además, he buscado bibliografía por internet... y me confirma la toería...
Bueno, al caso. Lo que no podemos negar es la enorme influencia de este economista y filósofo. Puede incluso considerársele perfectamente la piedra angular de la social democracia... ¿Y qué tendrá este individuo de liberal, se preguntarán ustedes? Iremos a la teoría... y después ya veremos.

Mill se basa en el principio de utilidad para intentar diferenciar entre los placeres inferiores (aquellas necesidades imprescindibles para la vida, comida, techo, ropa,...) de las superiores, las cuales hacen la vida más comleta (libros, teatro, viajar...). Esto supone la necesidad de imponer unas políticas concretas para redistribuír riquezas e intentar hacer más felices al mayor número de personas... a pesar de que a esas personas no quieran disfrutar de esos bienes (ni quieren ver en el teatro la última obra del "Otelo" de Shakespeare ni leer a Homero en griego antiguo... sino estar en la tasca bebiendo como un cosaco...). Es decir, que el Estado estaría imponiendo unos criterios subjetivos de felicidad a los ciudadanos...
Este dilema (y aquí viene su contribución al liberalismo) Mill lo resuelve dandole prioridad absoluta a la libertad de los individuos, basándose en su autonomía moral. Para él, no existe ningún bien social diferente al bien individual, y este no es ni más ni menos que el bien de los individuos. Y el concepto de lo que es bueno o no es subjetivo. Sólo se es responsable de todo aquello que pueda afectar a los demás, y la libertad (y soberanía) con respecto al propio cuerpo es absoluta. Para garantizar todo esto, la legislación debe reconocer la individualidad como una categoría social, de tal modo que las mayorías estarían limitadas en su poder de coacción.
¡¡ESTE TÍO FUE EL PRIMERO EN RECONOCER LA LIBERTAD EN LA BRAGUETA!! ¡¡VIVA LA MADRE QUE LO PARIÓ!!
Para impulsar el desarrollo de los placeres superiores, plantea la necesidad de las reformas en materia educativa para los más pobres, lo cual permitiría el desarrollo de las potencialidades de las personas. La social democracia, basada en la redistribución de riqueza para cubrir necesidades y el reconocimiento de una autonomía moral para hacer con ella lo que se estime oportuno está inspirada en las ideas de John Stuart Mill, con una diferencia muy significativa. Mill, en su teoría de fondo de salarios (una teoría que habla de cómo un capitalista puede mantener una empresa pagando a todos los trabajadores un salario suficiente para vivir) habla de un aumento en los salarios monetarios (es decir, en dinero contante) de los trabajadores, no habla en ningún momento de redistribución por el Estado vía impuestos (otro debate es que esta teoría sea más eficaz o no). La diferencia es muy significativa.
