La contienda ideológica que se avecina promete ser terriblemente complicada. Las reformas que pretende emprender Zapatero, más allá de las económicas, buscan abarcar ámbitos morales muy delicados. Entre ellos, cabe destacar el matrimonio homosexual, así como la adopción, la posible retirada de las subvenciones, la retirada de la asignatura de religión como significativa en las notas, el aborto, la educación sexual en menores... ese tipo de cosas que en cualquier otro país europeo no se plantean: se presuponen (excepción de adopción). Ni que decir tiene que el victimismo hipocondriaco, cuando no gratuíto, está a la orden del día... ese rum rum que caracteriza las paranoias colectivas cuando no se pretende ir más allá de la libertad y la responsabilidad.
Aquí la civilización llegó unos 40 años (año arriba, año abajo) más tarde que nuestros vecinos (dentro de lo que cabe tuvimos suerte: la otra posibilidad era formar parte del bloque del Este...), por lo que podemos entender que aún estemos un poco atrasados respecto al resto del continente. A su poder de convocatoria y de marco de referencia para muchos partidos políticos (PP, PNV, Unió Democrática de Catalunya,...), añadir que tiene un recuadro en el casillero a rellenar donde podemos poner una cruz para que les den impuestos (aquí, al menos, compiten con otras organizaciones). Sobra decir que lo ideal es que las donaciones que se hagan han de ser directas.
Probablemente, una de las páginas más polémicas que se acaba de inaugurar es Iglesia Digital, que nace bajo el auspicio de Libertad Digital. El nacimiento de esta página es simplemente el reflejo de la situación de paranoia eclesiástica a la que hacía referencia al principio.
No
soy quien para cuestionar decisiones de empresas privadas libres de
invertir su dinero donde estimen oportuno, estamos hablando de la
libertad de empresa para dar un producto a unos consumidores.
Pero
me temo que en este caso se trata de un temor hacia la laicidad por
parte de un sector la que incita este tipo de giros políticos. Nadie
hasta ahora ha cuestionado la libertad de credo de los ciudadanos (lo
que sería radicalmente intolerable), ni tampoco la libertad de
expresión para aquellos que han creído oportuno defender su postura
(otra cosa es que ofenda el derecho de réplica). Ya no digamos la
persecución... de lo que se trata es de llevar la política donde la
variable Dios sea totalmente irrelevante. El giro laico que necesita
este país es, por el contrario, imprescindible para garantizar la
igualdad en el derecho, la libertad y, finalmente, la justicia para
todos los ciudadanos. Y es precisamente la justicia el valor máximo de
las instituciones políticas. Lo que no se puede hacer es discriminar a
otras personas con valores arbitrarios que tienen como base a... Dios
(o un libro como la Biblia, da lo mismo).
Hace más de 600 años que Occam defendió que la Iglesia no pintaba nada en los asuntos científicos. Y poco más de 300 que John Locke escrbió el "Segundo tratado del Gobierno civil". Pero siguen pasando los siglos y los siglos... y la religión sigue teniendo importancia más allá de la vida privada de cada cual.
