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La injusticia del premio Nobel de literatura | principal | A veces, el Universo conspira para que digas una soberana gilipollez...

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Chile, Juan Torres y su concepto de liberalismo

El caso chileno es, desde el punto de vista de los antiliberales, uno de los más espinosos para quienes no piensan así. En España, por poner un ejemplo, existió una dura polémica entre Carlos Rodríguez Braun (aquí) y Manuel Vázquez Montalbán (aquí) sobre las responsabilidades del liberalismo en la dictadura pinochetista (el origen estaba en una entrevista que Montalbán concedió al Subcomandante Marcos).

A partir de una pintada en la Universidad Complutense en la que se podía leer "Hayek = Pinochet", el Catedrático de Derecho Juan Torres López (más conocido por estos lares por haberse presentado a las elecciones más sucias -por los modos- con Adelaida de la Calle para el control del rectorado de la Universidad -ganó quien lo hizo más sucio...) replica a Rodríguez Braun (aquí su comentario) diciendo que F. A. Hayek sí defendió el totalitarismo a partir de la siguiente sentencia que recoge del diario chileno El Mercurio el 12 de Abril de 1981, donde el austriaco dice... "Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente", y el colega intenta crucificarlo..."Creo que no son precisos más comentarios"... Más adelante haré referencia a esta cita, no tan desafortunada como lo plantea el autor, del austriaco... me temo que sí son precisos algunos comentarios...

Continúa el catedrático con la siguiente sentencia: "me gustaría señalar que, en mi modestísima opinión, el hecho de que Milton Friedman haya asesorado a dos dictaduras, o a más, en lugar de a una sola no cambia para nada la principal. A saber, que sus propuestas fueron muy bien atendidas por los militares chilenos y que hoy día es un hecho histórico irrefutable que las políticas dimanantes de ellas provocaron un deterioro brutal de la distribución de la renta, un privilegio extraordinario de los sectores más adinerados y, al mismo tiempo, una gran crisis económica, pues el liberalismo asumido con la disciplina que cabía esperar de la milicia no sirvió sino para empeorar los desequilibrios de la economía chilena." ¿Y cual es la otra dictadura...? Adivínenlo ustedes... El autor no hace referencia a esa dictadura (a mi modo de ver, la omite descaradamente para demostrar más la validez de sus argumentaciones), mucho más larga y sanguinaria que la chilena... como todos los demás críticos de Friedman... Analicémoslo desde la siguiente afirmación personal: "Las democracias de la 2ª GM eran stalinistas porque se aliaron con el régimen stalinista para derrotar a Hitler"... o "El régimen stalinista era democrático porque se alió con los regímenes democráticos que lucharon contra las potencias del Eje". ¿A que son dos soberanas gilipolleces? Aplíquese al razonamiento del señor Torres.

Prosigue el frustrado rector: "...me gustaría señalar que me parece completamente injusto y sectario mencionar al "desastroso Gobierno de Salvador Allende" sin traer a colación el papel jugado por el gobierno de Estados Unidos y por otras instituciones internacionales. Y es injusto y malévolo olvidarlo porque su permanente injerencia, sus prácticas desestabilizadoras, sus continuas actividades de amenaza y boicot deberían contrastar con el discurso de respeto a la libertad que con tanto ahínco mantienen los neoliberales. ¿Qué sentido de la libertad y el liberalismo los invistió de poder para actuar de manera tan antidemocrática frente a un gobierno legítimamente constituido?" Me gustaría formularle la siguiente pregunta este señor: ¿No sabe que los Estados, desde el punto de vista de las relaciones internacionales, no son liberales? ¿Tampoco conoce la época en la que acontecen estos hechos: la Guerra Fría? Da igual que desde el punto de vista interno sean lo que quieran ser. El mundo de las relaciones internacionales, desde el punto de vista de la intervención estatal (y de cualquier estado), no tiene mucho que ver con el liberalismo, más bien al contrario.

Continúa el catedrático Torres diciendo que "Para entender, pues, lo que significa la retórica de la libertad en el liberalismo es preciso echar abajo un velo y descubrir que la libertad a la que se hace referencia no admite otra adjetivación de la naturaleza humana que no sea la económica". Y añade... "En la concepción liberal no se procura más momento de libertad que el del intercambio, no se precisa más democracia que la que garantiza que éste se lleve a cabo. Lo que equivale a decir que en el orden liberal la libertad y la democracia no son valores de rango universal ni aspiraciones preferentes de los seres humanos." Aquí mismo estamos haciendo un especial sobre el liberalimso que demuestra (ahora y más adelante) que, esta corriente política, económica y filosófica, vista única y exclusivamente como libre mercado, es pura propaganda sesgada de los antiliberales.

Concluye nuestro amigo afirmando que... "en el discurso neoliberal, el mercado se convierte en el catalizador inexorable de las relaciones sociales que quieran resolverse en libertad y eso no puede llevar sino a instituir un concepto empobrecedor y empobrecido de la misma -la que sólo se concibe como ausencia de coerción en el comercio- como condición primera de la felicidad humana. De esa forma, el Estado, la política…la democracia, no son sino simples excrecencias". A semejante chorrada sólo cabría replicar con la mofa... pero eso no me da la verdad, por lo que haré con este link... o, siendo más simplistas, diciéndole que toda relación humana no es símplemente gracias al mercado (o directamente, decirle que no tiene porqué, que la gente no sólo trabaja...).

Y sentencia... "En suma, es cierto que igualar mecánicamente a Hayek y los neoliberales con Pinochet es un simplismo injusto. A aquellos les basta el mercado, mientras que al dictador chileno le bastaron las armas. Sin embargo, tampoco puede olvidarse que, en puridad, a ambos les sobra la democracia." Si volvemos a la primera crítica a Hayek, su argumento no era antidemocrático, muy al contrario. La virtud de la democracia es que reconoce (que no impone, otorga u otros verbos similares) que todos los ciudadanos tienen una serie de derechos, y entre ellos está el de la propiedad privada. Y éste es uno de los elementos más importantes, puesto que es a partir de ella el que las personas puedan conseguir mejores niveles de bienestar en sus vidas. No reconocer este derecho es reconocer que a partir de unas mayorías, pueden decidirse los derechos y libertades de unas minorías. En el caso alemán, por ejemplo, esto tiene una relevancia fundamental. Fue una democracia la que instauró a Hitler en el poder... ya me contarán en lo que acabó... Y además, en el caso concreto de Hayek, teniendo en cuenta que escribió una obra como "Camino de servidumbre", la afirmación raya lo obsceno. Para que el señor Torres pudiera sostener esa argumentación, Hayek habría tenido que decir algo así como... "Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático donde el liberalismo esté presente". Y eso no lo dice.

Pondré nuevamente este link para los que no conocen la opinión de los liberales al respecto del caso chileno...

Por cierto... yo le voté... imagínense cómo es Adelaida...

10 Oct 04 @ 12:00 AM | Ciencia Política

comentarios

Amigo Zorro (perdona que te llame así, pero me gusta mucho más esenombre que el de Carnicero, si molesto pégame un toque), tu artículo esmuy interesante y además ilustrativo.

Peroantes de entrar en un debate contigo tengo una cierta duda, oinquietud, o pregunta, para ti: ¿dónde tiene sus orígenes esa antipatíavisceral que sientes por las ideologías, digamos para entendernos, "deizquierdas", y que tanto se te nota incluso cuando intentas disimularlo?

Perdón si soy indiscreto.

P.D: Oye, gracias por ser la primera visita de mi recién estrenada bitácora. ¡Casi no la tenía lista y ya estabas allí!

Ygracias también por enlazarme. Como seguramente habrás podido ver, yote enlacé antes de inaugurar el weblog. Para que luego digas que notienes fans...

escrito por Toni M. Jover en 11 Oct 04 @ 10:12 AM

Me hago llamar "El carnicero feliz" porque me dedico a descuartizar lasideas ajenas... (como habrás podido deducir por mis intervenciones). Escínico, malicioso... y real... Antes me hacía llamar "nota media 1.12",un homenaje a mi expediente académico...

Sobremi antiizquierdismo... debo reconocer que he sentido muchasideologías... en todas (esta incluída), el denominador común es lo quehe hecho: EL IMBÉCIL. Pero el liberalismo tiene dos componentesfundamentales que hacen que, hoy por hoy, me hacen defenderlo:

- No soy quien para meterme en la vida ajena en ninguna circunstancia de su vida. Esto no lo hace la intervención estatal.

-Para una gran mayoría de casos, las explicaciones que da el liberalismoson, a mi modo de ver, mejores que las que dan sus críticos. No digoque el liberalismo a ultranza (el anarcocapitalismo) sea perfecto, nisiquiera que el liberalismo más "sensato" lo sea, pero sí que es laopción menos mala (y, a mi modo de ver, bastante buena). Tampoco lasideas de izquierdas son malas per se (un mínimo deintervención para garantizar sanidad y educación para todos me parecenmuy importantes, otra cosa es que deban regirse de modo privado), perotienen otros problemas que no se deben olvidar en nombre de "la causa".

escrito por the happy butcher en 11 Oct 04 @ 10:39 AM

Muy bien, happy 1.12. Sólo un par de cosas.

Torreshabla de un gobierno, el de Allende, "legítimamente constituido". Nadaque objetar salvo que un gobierno democrático también debe legitimarseen ejercicio, no sólo en origen y Allende lo deslegitimó cuandoincumplió la ley y desacató al Tribunal Supremo.

Respecto a loque dice Hayek: el fin político último es la libertad (opuesto atotalitarismo) y la democracia (opuesto a autoritarismo) es un medio,por eso esta última tiene que legitimarse siempre y eso es lo que diceHayek, que una democracia ilegítima es peor que una dictadura liberal.Torres confunde las dos cosas o, como buen totalitarista, no lasconfunde porque cree que cualquier ley surgida de los representantes dela soberanía popular es legítima. No es así.

Respecto a lo quetú dices: No es la democracia la que reconoce una serie de derechossino la ley porque la democracia sólo responde a la pregunta ¿quiéndebe constituir un gobierno? y se ejerce en el momento de votar yrespetar los resultados de las urnas. Nada más. Sin embargo, lalibertad responde a ¿cuán intervencionista es el gobierno?

Losderechos naturales son la fuente de toda legitimidad política y ungobierno surgido de las urnas debe respetarlos siempre si no quiereconvertir una democracia liberal en una democracia totalitaria eilegítima (camino que llevamos desde el código napoleónico y quellegará a su cota más alta con la constitución europea -¿¿¿La másalta???-).

escrito por Pepelu en 15 Oct 04 @ 08:48 PM

Josús, pepelu... ¿cuánto tiempo hacía que no le veía? Un placer tenerle por aquí.

Personalmente,sobre la legitimidad de la democracia, bueno... como excusa se puedeponer que Allende ganó democráticamente unas elecciones. Desde el puntode vista numérico, al menos, parece (y recalco "parece") legítimo...

escrito por the happy butcher en 16 Oct 04 @ 08:18 AM

Encantau de volver por aquí, h.b. Pues si, ya te digo que nada queobjetar a la legitimidad democrática en ORIGEN (desde el punto de vistanumérico, como dices tú o gobierno legítimamente constituido, como diceTorres, da lo mismo). Yo hacía referencia a la ilegitimidad democráticaen EJERCICIO, que es la que Torres no tiene en cuenta pero es la másimportante. Si no, cualquier gobierno elegido democráticamente podríalegislar sin límite pues siempre estaría legitimado. Pero no es así, ono debería, porque los derechos individuales deben estar siempreprotegidos.

Como ves, nuestras democracias van en sentido Allende pero en cámara lenta para que se vea menos.

Un saludo.

escrito por Pepelu en 16 Oct 04 @ 10:32 PM

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