Los economistas están aterrorizados ante la subida actual de los precios del petroleo. En Nueva York está rondando los 50$. Esto repercutirá en la economía a partir de las gasolinas de automoción, que es el combustible principal con el que llegan los productos a su destino (las furgonetas, los camiones,...). Al aumentar el costo en el transporte, aumentará el precio final que pagará el comprador con un producto. Ni que decir tiene que las empresas petroleras se inflarán a ganar dinero, no lo duden, aunque hay otros a los que también les gusta apuntarse a la fiesta... Y el Estado no puede ser una excepción.
Poniéndome a buscar sobre los impuestos del Estado en las gasolinas, he encontrado un informe (en pdf) del Ministerio de Economía de España muy significativo. A partir de la página 13 aparecen comparativas de precios de los diferentes tipos de en varios países de Europa... con y sin impuestos. Las diferencias son aterradoras.
En España, el precio del litro de gasolina sin plomo cuesta 0.39€ el litro. Con impuestos se eleva a 89.3. Es decir, que con la broma de los impuestos se supera la duplicación del precio... pero podemos sentirnos afortunados. Si en Holanda es de 0.397€ el precio de la gasolina sin plomo sin impuestos, el precio se dispara hasta 1.263€. El precio se triplica. Francia hace lo mismo, ya que teniendo una gasolina sin plomo de 0.31€, pasan a pagar 1.07€...
Para la gasolina super, en España pasa de costar 0.40€ a 0.963€... vuelve a irse más allá de la duplicación del precio. En Francia el precio vuela de 0.327€ a 1.156€... va más allá de la triplicación del precio...
El gasoleo de automoción, el más barato, los impuestos siguen consiguiendo que el precio vaya más allá de la duplicación. En España, para poner la referencia más cercana, el precio vuela desde los 0.347€ hasta los 0.746€. En el Reino Unido el abuso es bestial, llegando hasta los 1.244€ desde un precio inicial libre de impuestos de 0.351€.
A mi modo de ver, es importante el aumento de los precios del petroleo. En el caso de que los impuestos no existieran, la variación en su precio seguiría teniendo un peso enorme en la economía. Pero ni en las peores circunstancias llegan a suponer lo que ahora suponen los impuestos, cuya mínima contribución al precio de las gasolinas es la duplicación de su precio.
